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@Amparo de la Gama (Marbella) 28/11/2008
El idílico romance entre Isabel Pantoja y Julián Muñoz para tapar el entramado de corrupción y el desvío de miles de millones de euros de fondos públicos de las arcas del Ayuntamiento de Marbella, toca a su fin. De los días de vino y rosas se ha pasado al conflicto. Ambos están enfrentados por la propiedad de la finca Mi Gitana, su antiguo nido de amor. Ella calla desde México, mientras él manifiesta a sus más allegados su resistencia a salir de lo que el llama “sus pertenencias”. Está escriturada a nombre de la Pantoja, pero Muñoz asegura a quien quiere oírle que es suya y solamente suya.
Según ha podido saber El Confidencial de fuentes cercanas a la investigación, la casa Mi Gitana habría sido pagada antes de suscribirse la hipoteca con Banif, “entre otras cosas porque esta entidad no suele conceder préstamos hipotecarios”. Las irregularidades detectadas en el planteamiento de este préstamo hizo que, en noviembre del 2007, el juez Miguel Ángel Torres llamara a declarar a dos directivos de Banif que, acogiéndose al secreto profesional bancario, declinaron hacer ningún tipo de declaración, aunque sí acudieron voluntariamente a la petición del magistrado.
Los pagarés de Banif fueron encontrados, según las fuentes policiales que llevaron a cabo los registros de los imputados en la Operación Malaya, “en la sede de las oficinas de Carlos Sánchez. Allí se hallaban dos pagarés avalados por Banif con vencimiento a uno y dos años, respectivamente, y firmados por la tonadillera para la sociedad Panriver 56 SL”. Los directivos de Banif, filial especializada en banca privada de Grupo Santander, ni afirman ni desmienten estos hechos.
Sin embargo, para los investigadores resulta paradójico que el capital suscrito para la hipoteca fuera de 2,4 millones de euros, es decir, el capital mínimo para crear una simcav, una sociedad de inversión inmobiliaria de capital variable que se considera muy ventajosa fiscalmente y que, según la unidad de delitos de blanqueo, es el instrumento de inversión favorito de los millonarios de nuestro país.
El anterior instructor del Caso Malaya ha mantenido siempre la sospecha de que los 2,4 millones de euros de Mi Gitana ya estaban depositados en Banif antes de suscribirse la hipoteca y que el inmueble que actualmente mantiene enfrentado a la pareja estaría en estos momentos libre de cargas.
La Pantoja se olvidó de la chequera
Isabel y Julián vivían de prestado en Villa Manuela, la casa de Carlos Sánchez, pero cuando se hizo publica su relación se mudaron a la exclusiva urbanización La Pera, frente a la Plaza de Toros de Puerto Banús, a la villa Casa Línea que Julián bautizó con el nombre Mi Gitana, que hace alusión a la raza de su pareja. Allí se van a vivir el 21 de julio del 2003, pero no es hasta el 20 de abril del 2004 cuando el inmueble se escritura en la notaría de Javier Ramos Gascón, ubicada en el Paseo de la Castellana de Madrid.
En esta entidad se registra ‘Mi Gitana y un solar en Nueva Andalucía’ a nombre de Panriver 56 SL, una de las cinco sociedades mercantiles propiedad de Isabel Pantoja: la firma de la tonadillera es la que figura en la compra a la sociedad Huracán del Oeste, propiedad de Carlos Sánchez.
Según Julián Camacho, abogado de Carlos Sánchez, hubo que suspender una primera firma de la casa “porque, aunque parezca extraño, Isabel Pantoja adujo haberse olvidado de la chequera en casa y no llevarla encima. Julián intentó que la operación se llevara a cabo diciendo que eran de confianza y que luego le daría el cheque a Carlos Sánchez. Pero nadie se fió”
Intervención en Telecinco
Julián Muñoz se siente dueño de la casa porque el trato de favor recibido en la compra de Mi Gitana (su valor es infinitamente superior al que supuestamente pagó Panriver 56 SL) se debe al trato personal que él tenía con Carlos Sánchez. Él siempre habla de “lo a gusto que está en su casa”. Tanto es así que en la chimenea del salón pende un cuadro de Julián Muñoz junto a una tele de plasma de doce mil euros que salió del centro comercial de Tomás Olivo (que se queja de que no se la pagó), donde Julián ve sus apariciones en televisión. Y donde grabará la que se emitirá mañana en Telecinco.
Según ha sabido El Confidencial, Telecinco ha negociado con Julián Muñoz, “además del hipotético pago”, la retirada de las denuncias que el ex edil y la cantante interpusieron a determinados programas de la cadena. En la cadena de Vasile se recuerda todavía a la tonadillera vestida de blanco como una novia, pero escondida tras unas enormes gafas oscuras, en septiembre de 2004. Isabel traspasó del brazo de Julián la puerta del despacho del consejero delegado de Telecinco, Paolo Vasile. La pareja, harta de las críticas en los platós de la cadena, fueron a exigir amparo.
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