Internet ha vuelto a demostrar una vez más que su grandeza -vivir globalizado y ajeno a regulaciones- tiene también sus servidumbres. Así lo hemos podido comprobar en un luctuoso hecho protagonizado por el joven norteamericano de 19 años
Abraham K. Biggs quien incapaz de adaptarse a la sociedad que le rodeaba y afectado por un trastorno bipolar decidió
acabar con su vida. Biggs fue triste noticia porque retransmitió en directo su muerte, pudiéndose ver cómo ingería cantidades ingentes de barbitúricos a través de la televisión on-line
JustinTV, un portal donde se retransmiten vídeos en directo y sin ningún tipo de moderación previa.
Los testigos de la muerte del joven aseguran que éste se tumbó en su cama, tras asegurar haber tomado antidepresivos y otros ansiolíticos en cantidades industriales, y todo ello con el webcam como único acompañante. Nadie creyó a Biggs puesto que al parecer se trataba de un adolescente muy bromista y todos dieron por sentado que se trataba de un capítulo más de sus gracias. No obstante, las alarmas saltaron al cabo de unas horas al comprobar los espectadores que Abraham había dejado de respirar. Inmediatamente avisaron a la policía quien le localizó ya cadáver, estando las imágenes de la entrada de la policía y de la propia muerte del joven hasta hace pocas horas a la vista de todo el mundo.
Sus padres no han tardado
en denunciar la insensibilidad del portal por un lado y la desidia tanto por parte de los testigos de la muerte como del propio portal por no tomar ninguna medida al presenciar una muerte en vivo y en directo. Como suele ser trágicamente habitual en estos casos, el joven avisó de sus intenciones con un día de antelación en un foro para culturistas en cuyo anuncio incluyó un vínculo a la web que filmaría posteriormente su muerte.
Ante el aluvión de críticas recibidas, el máximo responsable de Justin TV
Michael Seibel afirmó que existe una política sobre el contenido de los vídeos publicados y que son los propios usuarios los que se regulan unos a otros avisando vídeos inapropiados, un sistema que por lo general funciona bien y está muy extendido por la red, pero que en el caso que nos ocupa falló estrepitosamente, fundamentalmente al no tomar nadie en serio el suicidio del joven.
Grandezas y miserias de la red conviviendo codo con codo. Si por un lado fueron los propios usuarios de JustinTV quienes, pese a ser ya demasiado tarde, advirtieron a las autoridades del suicidio, por otro,
existen mensajes que asombran por su insensibilidad y falta de humanidad orientados a satisfacer el morbo por ver la muerte del pobre muchacho y en los que pueden leerse mensajes como "el vídeo es muy aburrido". Descanse en paz.