Cine X en clave XX
Nacho Gay.- 26/11/2008

“Aquí estamos, por fin las mujeres hemos llegado para cambiar el porno. En el nuevo cine para adultas quiero ver a mujeres decidiendo cómo se nos representa: quiero ver a mujeres siendo mujeres, mujeres como tú y como yo, mujeres con sentimientos, educación, profesiones, madres, casadas, divorciadas, solteras, amantes, jóvenes, adultas, delgadas, con curvas, siempre disfrutando de su sexualidad y disfrutando las situaciones sexuales que se presentan en las películas.”
No se rasguen las vestiduras, pues no ha lugar. La mujer que escribe estas palabras es algo más que una ilusa; y el libro que acaba de sacar al mercado, Porno para mujeres, algo más que una gacetilla ávida de escándalo y propicia para la venta masiva de ejemplares. Hay en la prosa de Erika Lust, así se llama la autora, ciertos visos de reivindicación feminista. ¿¡Una feminista escribiendo una guía para ver porno!? En efecto.
Fuera tópicos. Fuera tabúes. “Eso de que a las mujeres no nos gusta el porno es un simple mito. Muchas mujeres quieren ver sexo explícito en la pantalla, lo que ocurre es que lo que la industria nos ofrece es habitualmente muy pobre”, reconoce Lust en conversación con El Confidencial. “El porno es un simple género cinematográfico, como el western. Cine hecho con el objetivo de excitar. El único problema es que se trata de un género hecho por y para hombres. No hay apenas directoras de cine porno, ni productoras. El papel de la mujer en el la industria queda relegado al de esa actriz a la que siempre se coloca en las mismas posturas, supeditada al placer del hombre”, continúa Erika.
Pero otro porno es posible. Lejano a los tópicos recurrentes: "Las mujeres no vamos a la cama con zapatos de tacón". Al menos ese es el mensaje que pretende instaurar el libro que ha escrito esta joven licenciada en Ciencia Políticas. Toda una iconoclasta que en sus ratos libres dirige películas X en clave XX; y no XY, como suele ser lo habitual. Películas, como Cinco historias para ellas, en las que la espectadora -y no el espectador- se convierte en el público objetivo.
Erika no ha sido la primera ni será la última en hacerlo. Desde finales de los noventa un reducido grupo de féminas, que sobrepasa a duras penas la docena, se ha puesto la cámara por montera con objeto de introducir en la industria del porno una cierta mirada femenina. Fue sin embargo Candida Royalle, una pornostar reconvertida posteriormente en productora, la que inició en los ochenta la elaboración de filmes un tanto diferentes. Incluso algunos directores masculinos, como el estadounidense Russ Meyer, elaboraron en los sesenta algunas películas eróticas, como la mítica Faster, Pussycat! Kill! Kill!, en las que las chicas eran guerreras, disfrutaban con la violencia y dominaban al hombre.
Los clichés del género, puestos en tela de juicio por una panda de inconformistas. De todos los que fueron, ya solo quedan unos pocos. Quizás sean más que nunca. Erika Lust se convierte ahora, con la publicación de este libro, en el rostro más visible de este movimiento que cabalga entre lo heterodoxo y lo herético. Dispuesta a revolucionar el porno, Erika lanza un aviso a navegantes: “¡No nos deis flores, chimeneas y romanticismo! Queremos ver cine X, pero ahora nosotras ponemos las reglas”.
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (0)
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Otras noticias de Ocio y Televisión
La TDT cumple tres años y su futuro sigue siendo incierto(01/12/2008)
El humor ácido de 'CQC' o los bailes de Terelu(01/12/2008)
'Crepúsculo', un fenómeno que vampiriza a los adolescentes(01/12/2008)
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
