Angel Villar, un presidente rebelde con veinte años de experiencia
EFE - 24/11/2008 13 : 57
Olga Martín Las Rozas (Madrid), 24 nov (EFE).- Angel María Villar, guiado hoy por la Asamblea del fútbol español a su sexto mandato, con el que cumplirá 24 años al frente de la federación, inicia un nuevo ciclo como el presidente rebelde, que ha sido capaz de ganar un pulso al Gobierno y anular a un grupo de oposición preparado para el relevo.
Sin miedo a desafiar la normativa para las elecciones, que le obligaba a celebrar éstas antes del verano, y con la confianza del mundo del fútbol y el amparo de la FIFA, Villar llevó hasta las últimas consecuencias su empeño en atrasar los comicios hasta lograr que el Consejo Superior de Deportes (CSD) diera marcha atrás.
Su alejamiento del CSD ha sido una constante del último mandato, en el que ha convivido con una investigación judicial por presunto uso indebido de los fondos públicos, con varios de sus directivos y él mismo imputados, y con los problemas por la cesión ilegal, según sentencia judicial, de los terrenos que acogen la Ciudad del Fútbol.
Lejos del perfil mediático de otros presidentes, pero sabiamente ubicado en UEFA y en FIFA, organizaciones en las que ocupa una vicepresidencia, Villar ha sabido capear una tormenta de críticas, prolongada los últimos cinco años y calmada totalmente el pasado junio por la anhelada victoria de España en la Eurocopa.
Nacido en Bilbao el 21 de enero de 1950, Angel María Villar Llona puede presumir de ser el primer español que alcanzó en 2002 una vicepresidencia de FIFA, organismo en el que ingresó como miembro en abril de 1998 y en el que preside los Comités de Árbitros y Legal, además de ser miembro del Comité Organizador de la Copa del Mundo y del "Bureau" de Sudáfrica 2010.
También es vicepresidente de UEFA desde julio de 2000, después de entrar a formar parte del Ejecutivo en junio de 1992 y presidir las comisiones de fútbol sala, desarrollo técnico y fútbol juvenil.
Jugador del Athletic durante once años, tras ingresar en éste el 19 de octubre de 1970, se retiró del fútbol activo en 1981 después de debutar en la selección nacional en 1978, cuya elástica vistió en 22 ocasiones, la mayoría de ellas a las órdenes de Ladislao Kubala.
Comenzó a jugar al fútbol en los infantiles del Athletic y antes de debutar en el primer equipo pasó por el juvenil, el Galdakao y el Getxo. Con el Athletic ganó la Copa del Generalísimo de 1973, un subcampeonato de ésta y el subcampeonato de la UEFA en 1977.
Su fichaje por el Athletic coincidió con el comienzo de sus estudios en la carrera de Químicas, que abandonó al no poder compaginarlo con el deporte. A los 23 años volvió a estudiar, en este caso Derecho, licenciatura que obtuvo en la Universidad de Deusto en 1979, año en que empezó a ejercer la abogacía.
En 1978 se sumó a la creación de la Asociación de Futbolistas Españoles (AFE), en la que fue vicepresidente. Ese año se retiró como futbolista, fue elegido presidente de la Territorial Vizcaína y reelegido en 1986.
Su primera elección en la RFEF, en sustitución de José Luis Roca, fue el 29 de julio de 1988. Obtuvo 216 votos frente a los 182 del otro candidato, Eduardo Herrera, presidente de la Andaluza y un clásico de la oposición.
El 30 de junio de 1992 fue reelegido con 125 votos a favor de los 127 emitidos; el 3 de junio de 1996 ratificado en el cargo con el respaldo de 131 votos de los 150 asambleístas y el 7 de febrero de 2000, de nuevo sin oposición, comenzó su cuarto mandato con el apoyo de 137 de los 143 votos emitidos, con cuatro nulos y dos blancos.
Las elecciones de 2004 parecían llegar en el momento más convulso del fútbol español, ya que el despido del secretario general, Gerardo González, a principios de 2003, provocó una denuncia del vicepresidente primero de la Liga de Fútbol Profesional (LFP), Javier Tebas, por posible uso indebido de fondos públicos.
La investigación, aun sin resolver, llevó a la imputación de los vicepresidentes de la RFEF, Juan Padrón y Juan Espino -que dimitió en febrero de 2003-, el administrador general, José María Castillón, el miembro de la directiva, Antonio Borrás, y del propio Villar.
Ese año el Consejo Superior de Deportes (CSD) le congeló la subvención, decisión que se ha prolongó hasta el pasado julio, una vez que la RFEF reintegró 4,9 millones de euros por las subvenciones no justificadas de 2002 y 2003 según el Tribunal de Cuentas.
Pese a esto, Villar volvió a ganar el 26 de septiembre de 2004 con 98 votos a favor, frente a 78 para Gerardo González.
Su quinto mandato, en el que ha visto nacer la plataforma opositora encabezada primero por Mateo Alemany y después por Carmelo Zubiaur, no ha sido fácil, pero la distancia con el CSD y la falta de sintonía con la Liga no le han impedido tener unas elecciones a su medida y anular a una oposición ahora en manos de los juzgados.
Villar, que todas las mañanas dedica tiempo a hacer deporte, tiene ahora una nueva posibilidad de borrar la decepción sufrida en 1999 cuando la UEFA concedió a Portugal la organización de la Eurocopa 2004, a la que optaba España, si acepta la sugerencia de su amigo Blatter y gana la organización del Mundial de 2018. EFE sd-omm/nam
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