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DOS PALABRAS

Alegato contra la Cúpula de la Vergüenza

Miquel Barceló

@Federico Quevedo - 20/11/2008

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Leo en el diario El País, ayer 18 de noviembre de 2008, lo siguiente: “El pintor calla. Está harto de una polémica que considera arbitraria y estrambótica. Su caché en Ginebra, siendo el pintor español más cotizado del momento, anda en torno a los seis millones de euros, menos de un tercio del coste total de la obra, dijeron a este diario fuentes cercanas al pintor. Si se compara con lo que valen sus obras en el mercado, es una cifra casi ridícula. Pero él está dolido y ha elegido el silencio”. Alucinante. Si no fuera porque lo he visto escrito negro sobre blanco, no me lo creería. Miren, es verdad que el mercado del arte maneja cifras astronómicas y que a veces puede resultar incomprensible hasta el punto de que un garabato pintado por Barceló en la servilleta de un restaurante al día siguiente se puede vender por cientos de miles de euros en una subasta de cualquier casa de arte que se precie. En efecto, el valor de las obras de Barceló triplica esos seis millones de euros que supuestamente ha cobrado el artista, pero intentar justificar el costo de la obra para las arcas públicas del Estado español por la valía de su arte y de su caché es, cuando menos, un argumento peregrino, y más en estos críticos momentos.

 

A mí la Cúpula de la Vergüenza no me gusta, me parece hortera, pero también es verdad que entiendo poco de arte y que sobre gustos, dice el refrán, no hay nada escrito. Sí que me atrevo a asegurar que comparar su trabajo con el de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina es, ya no de analfabetos integrales, sino de auténticos delincuentes intelectuales. Pero como de arte se poco, no voy a entrar a valorar si la obra vale lo que se ha pagado o no, porque entre otras cosas ese es el debate que le interesa al Gobierno. A mí me interesa otro debate, el de la oportunidad y, sobre todo, el del relativismo moral y la miseria que demuestra este Gobierno cuando justifica lo que se ha pagado por esta obra como parte de su contribución a los derechos humanos y al progreso y desarrollo de los más desfavorecidos de la tierra. Si este despropósito se hubiera financiado exclusivamente con fondos privados, podría parecernos abusivo o exagerado, pero formaría parte del derecho que tienen las empresas a invertir sus beneficios donde crean conveniente, y en eso no seré yo el que ponga pegas. Pero cuando se trata del dinero recaudado de los impuestos de los españoles y, sobre todo, cuando se trata de dinero que debería destinarse a la ayuda al desarrollo, entonces la cosa cambia, y este producto de la megalomanía de Rodríguez se convierte en una vergüenza y en un hecho repugnante.

 

Sí, así, con todas las letras: repugnante. Si, al menos, el Gobierno hubiera reconocido su error financiando parte de la cúpula con dinero destinado a la ayuda al desarrollo, y la otra parte con fondos públicos en un momento en el que a todas las administraciones se les exige austeridad, tendría un pase, pero en lugar de eso Moratinos ha sacado su rostro más chulesco y tabernario para defender lo indefendible. Las fotos que ayer publicaba el diario El Mundo, a un lado la cúpula de Barceló y al otro dos bebés congoleños al borde de la muerte en un improvisado hospital de campaña, hechas ambas con escasos minutos de diferencia, lo dicen todo de la miseria moral de un Gobierno que, encima, se permite el lujo de vender a la opinión pública esta obra como una contribución esencial al desarrollo y a los derechos humanos, según dijo ayer Moratinos en el Congreso. El PP ha pedido su dimisión y, casi con toda seguridad, le reprobará en el Congreso: si cabe, este es el mayor de todos los desatinos del ministro, y su mayor muestra de decadencia y oportunismo.

 

¿Es esta la manera, según Rodríguez, de “contribuir a la protección de la humanidad”, no resignándose a invertir millones de euros en su proyecto megalómano? ¿La aportación de Rodríguez a la paz, los derechos humanos y la lucha contra el hambre y la pobreza es llenar las arcas de Miquel Barceló y gastarse el dinero de la ayuda al desarrollo en hacer una sala de la ONU que parece la cueva de Altamira? Porque ya no se trata de que se hayan derivado 500.000 euros de esa partida de ayuda al desarrollo a financiar la obra, es que resulta mísero que se gasten 20 millones en una obra faraónica a mayor gloria de Rodríguez cuando con ese dinero se podrían construir escuelas y hospitales suficientes en el Congo que evitarían la muerte de miles de niños. ¿Así es como vamos a “tomar conciencia de una condición humana que nos trasciende” (Rodríguez dixit)? ¿Una condición humana que desborda miseria cuando parece encontrar más satisfacción en un conjunto de estalactitas que en curar a esos niños de sus enfermedades?

 

En estas líneas he bautizado esa obra como la Cúpula de la Vergüenza. Supongo que los del pensamiento único me llamarán de todo, como siempre, pero creo que ese es el nombre con el que, a partir de ahora, todos deberíamos referirnos a esa muestra del más absoluto relativismo moral y de la mayor ausencia de compromiso ético con la humanidad demostrados por este Gobierno. No es una cuestión de gustos. No juzgo la calidad de la obra que, insisto, a mi no me gusta pero puedo entender que a otros sí. Ni siquiera juzgo el caché del artista que, en definitiva, ha cumplido con un encargo –eso sí, con severos retrasos que han encarecido sobradamente el costo de la obra- y lo ha hecho conforme a lo que le han pedido. Lo que juzgo es que un Gobierno que se ha pasado toda una legislatura vendiendo su compromiso con los más desfavorecidos como una característica que le distinguía de otros gobiernos y de otros partidos, haya demostrado esta vergonzosa ausencia de escrúpulos y de sentido común, llevado por la megalomanía de un presidente empeñado en dejar su huella imborrable en la Historia, aunque eso nos cueste veinte millones de euros. Seguro que esos dos bebés del Congo le estarán eternamente agradecidos.

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Opiniones de los lectores (333)

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333. usuario registrado relampampago20/11/2008, 23:16 h.

ASQUEADO, yo veraneaba en Los Nietos por los años 45/55.

Y allí fué donde oí la maldición que un gitano le dijo a un Guardia Civil, que lo había pillando cogiendo higos:

--Mi niño ojala te de dé Dios la muerte de los grillos.

--¿Y como mueren los grllos?

-- Con los bigotes enroscaos en los cuernos

Lo demás no se puede contar

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332. usuario registrado prumer20/11/2008, 23:13 h.

Vamos,ganaros el sueldo.

No querais ser como los Progres,que cobran sin trabajar.

Sois los perdedores,teneis que ganaros el sueldo
honradamente.

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331. usuario registrado asqueado20/11/2008, 23:08 h.



Mutis por el foro (por babor) del pirata.


Entra en escena prumer.


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330. usuario registrado marqués del rif20/11/2008, 23:06 h.

Prumer.


Cuando Asqueado en su 321 dice sinverguenza, no le estaba llamando a usted.

Puede seguir en lo suyo.

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329. usuario registrado asqueado20/11/2008, 23:06 h.

Morciguillos no. De eso no. Gamusinos tampoco.

Murciélagos sí. Método: Mando a distancia de ls ode la época. Que seguro que emitían unas ondas muy feas y dañinas. Luego con un jersey lanzado al aire el bicho se chocaba y caía. Corría el año... setentaypico. Verano. Qué tiempos. Cabo de Palos.

Le dimos de fumar. Y luego lo metimos en el local (la boite) donde estaban los mayores.

Pero qué capullos éramos de pequeños!!! Y algunos de mayores.


Grillos sí que he capado. Fijo. Vamos, seguro.

Tengo un método infalible. Es una técnica depurada con los años.

El pistón.

Seguro que también acaban capados. Los machos.

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