BIOGRAFÍA
Antonio Casado .- 18/11/2008
Desde la ruptura de los tratos con ETA, todo lo relacionado con esta banda terrorista pasa por las comisarías, las cárceles y los juzgados. Ya no está, o está cada vez menos, en el debate político. Asimismo, de un tiempo a esta parte, ya no se escenifica el drama de la división entre los dos grandes partidos nacionales, PSOE y PP. Eficacia policial, cooperación francesa y unidad de los demócratas. Son los tres grandes capítulos del nuevo libro de estilo manejado por Zapatero y Rajoy. Ayer, casi con las mismas palabras. Aleluya.
En semejante escenario no encaja una inconfesada intención del Gobierno de volver a tratar con los dirigentes de ETA. Y así lo acepta la dirección del PP que, por encima de un comentario extemporáneo de Jesús Eguiguren y el cálculo unilateral de ETA, ya hace expresas alusiones a la “puntual” y “leal” información que el PP está recibiendo (Federico Trillo dixit, ayer, en la COPE, a mediodía).
Sobre ese decorado ejerció ayer Garikoitz Azpiazu, ‘Txeroki’, el siniestro protagonismo de su caída. Uno más, al talego. Éste no es cualquiera. Se trata del número uno de la estructura operativa de la banda, el jefe de los comandos, el que controlaba las pistolas y ordenaba los atentados. Entre otros, el de la T-4. Amén de los que perpetró personalmente. Como el de Capbreton (Francia). Los detenidos del comando Nafarroa han declarado que el propio ‘Txeroki’ les contó la hazaña: el asesinato de dos jóvenes guardias civiles en diciembre de 2007.
Alguna vida se habrá salvado, dice Zapatero ¿Y la capacidad de reproducción? Sí, ETA es como una hidra, comenta el diputado vasco Ramón Jáuregui. Cierto. Quienes hemos recorrido un buen trecho en el seguimiento informativo de la lucha antiterrorista, recordamos numerosas celebraciones por el descabezamiento de la hidra como principio del fin de la banda. Pongamos que quince, incluida ésta. Por tanto, nos hemos equivocado al menos catorce veces ¿Será ésta la definitiva?
No lo creo. Apenas seis horas habían pasado desde la detención del etarra, y su compañera, Leire López, cuando los expertos en trastienda policial ya daban pelos y señales del sustituto. Otro de los seis que, junto a Txeroki, figuran en los carteles colgados en estaciones, aeropuertos y otros lugares públicos. Un tal Aizol Iriondo, ‘Gurbita’, viejo conocido de la Guardia Civil y la Policía Nacional, que en 2002 huyó a Francia, donde fue juzgado dos veces en rebeldía. Incluso más duro, al parecer, que el propio Txeroki, con el que habría participado en el referido doble asesinato de Capbreton.
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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