CINE
En busca del tiempo perdido

Juliette Binoche es una de las protagonistas del filme.
@María José S. Mayo - 14/11/2008
LAS HORAS DEL VERANO

Director: Olivier Assayas.
Guión: Clementine Schaeffer.
Fotografía: Eric Gautier.
Intérpretes: Juliette Binoche, Charles Berling, Jérémie Renier, Edith Scob, Dominique Reymond y Valérie Bonneton, entre otros.
Olivier Assayas sigue labrándose una carrera llena de calidad gracias a títulos como Finales de agosto y principios de septiembre o Les destinées sentimentales, películas alabadas por la crítica especializada. Pero al cineasta parece faltarle ese premio que respalde sus obras -la mayoría presentadas a concurso en Cannes- y que le haga dar un paso más allá de Francia, pues por otros países como el nuestro suele pasar sin pena ni gloria.
La película que ahora se estrena, respaldada por la MK2 de Marin Karmitz –todo un sello en la producción de títulos de calidad al que incluso se le dedicó un ciclo en las filmotecas de España-, es un trabajo refinado que aun así no promete atraer a un gran número de espectadores a pesar del reclamo que provoca la presencia de la gran Juliette Binoche. Así parecen demostrarlo los pocos votos que recibió para el Premio del Público en el Festival de San Sebastián; también una premeditada falta de calidez emocional y la necesidad de que el espectador se involucre más de lo acostumbrado en ella para poder apreciarla. Es un cine hablado -aunque no en el sentido rohmeriano, pues la cámara se vuelve más nerviosa- en el que se va trazando el tema general, en este caso el chejoviano asunto de cómo lo viejo ha de dejar paso a lo nuevo, aunque, cómo aquí, desaparezca un legado y todos los sentimientos asociados a él.
Una anciana insiste en dejar resuelto con sus hijos lo que se hará con su colección de arte, heredada de un pintor y con su casa. Una vez que fallezca, los tres vástagos votarán deshacerse de toda la herencia a pesar de una cierta resistencia a que todo eso desaparezca por parte del mayor. El mundo se mueve rápido y por eso la mediana y el pequeño viven fuera de Francia, la primera en Estados Unidos y el otro en China, el país de nuevas posibilidades. Hay en ellos, jóvenes generaciones, una necesidad de reinventarse y por ello huyen de cargar con el peso del pasado.
Y es así como se desarrolla la historia de Las horas del verano, sumida en el avance irremisible de un tiempo en el que mientras se toman decisiones prácticas parece que se va perdiendo la identidad, e incluso la utilidad de las cosas más sencillas: el jarrón que había servido para sostener las flores que tanto le gustaba ver a su madre en la casa acaba exhibido en un museo: desnaturalizador de los objetos cotidianos.
Assayas planta cara a la nueva sociedad y nos hace plantearnos si el coste de nuestra adaptación a ella no es demasiado alto. Quizá sí. Definitivamente sí, dirá la tercera generación de esta familia representada en la joven hija del primogénito.
LO MEJOR: La corrección de las interpretaciones.
LO PEOR: Termina resultando fría y evasiva.
Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.
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