Aurora Mínguez.- 08/11/2008
Se podrán decir muchas cosas de Nicolas Sarkozy, pero lo que nadie discute es que está siendo un buen gestor de la macrocrisis que estamos viviendo y que es un buen amigo de España. Y, además, que está ayudando y apoyando a José
Quizá ése es uno de los problemas. En esta frenética semana de ruedas de prensa casi diarias ofrecidas por el presidente del gobierno español, no ha habido ninguna para explicar en detalle cuáles son las propuestas que tiene para salir de la presente tormenta financiera y reorganizar el sistema económico internacional. Parece razonable pensar que si uno insiste en asistir a un encuentro, debería tener algo interesante o novedoso que aportar o que decir. Sacar pecho no es suficiente, y menos cuando, como dice The Economist en su separata especial sobre España de esta semana, “the party is over”.
¿Qué silla debería aceptar España?
Por otra parte, es de destacar la disposición del presidente francés, Nicolas Sarkozy, para facilitarle el camino a Zapatero, ofreciéndole una de las dos sillas de que dispondrá Francia en la cumbre de Washington. ¿Cuál debería aceptar el jefe del gobierno español? ¿La de la presidencia francesa de
Holanda exige también su presencia, y tiene sus motivos, y los polacos -que cuentan con enormes simpatías en el gobierno norteamericano- también van por el mismo camino. Para resolver las cosas de una manera salomónica, lo más cómodo hubiera sido que Europa hubiera estado representada en Washington por quien ostenta durante este semestre la presidencia de la Unión. Y máxime cuando la Unión tiene una postura única. Lo dicho: Sarkozy y punto.
120 días para arreglar el mundo
En todo caso, habrá otras cumbres también importantes después de la del día 15. Los 27 países de
Se pretende discutir seriamente acerca de la eliminación de los hedge funds y los paraísos fiscales, y habrá que ver cómo respira la Administración norteamericana saliente y entrante al respecto. Según explicaba
Para reforzar esa imagen de unidad, Sarkozy y Merkel han aparcado, de momento, un tema que les enfrenta desde hace tiempo: la formación del gobierno económico europeo, es decir, la institucionalización de las reuniones de los jefes de estado y de gobierno de la UE para tratar exclusivamente temas económicos. Ese gobierno económico, evidentemente, quitaría contenido y relevancia al Ecofin y al Eurogrupo, es decir, los organismos que acogen a los titulares de finanzas de los 27 y de los países del euro, respectivamente. Pero, al tiempo, permitiría a Sarkozy seguir teniendo una voz cantante destacada en los próximos años y, muy especialmente, durante el primer semestre del 2009, cuando un país centroeuropeo, socio reciente y con un presidente euroescéptico como es
Como salida de compromiso,
OPINIONES DE LOS LECTORES,
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