Redacción.-
03/11/2008
La prepotencia del Banco Santander es bien conocida, como se encargó de recordar
Emilio Botín en su
reciente Conferencia de Banca Internacional. Pero pocas veces había llegado a una cota tan alta de humillación de su gran rival, el BBVA, como la semana pasada. Ocurrió en un encuentro del sector celebrado por el IESE y PriceWaterhouseCoopers. La conferencia estrella proponía un cara a cara entre los dos grandes bancos, aunque ambos le dieron una importancia muy distinta: Botín envió a un miembro de su guardia de corps,
Juan Rodríguez Inciarte, director general del banco, mientras que
Francisco González afrontó el trámite sin ningún primer espada: tuvo que enfrentarse a tamaño morlaco el director de Innovación y Desarrollo,
Manuel de Castro. Y así terminó el lance.
De Castro estuvo tan caballeroso que algunos medios hablaron de "lo nunca visto": felicitó al eterno rival por los resultados trimestrales que presentaba ese día -6.935 millones de beneficio con un aumento del 5,5%- e incluso se mostró "orgulloso" porque un banco español haya acometido adquisiciones como las de Alliance & Leicester y Bradford & Bigley en plena crisis, porque demuestra la fortaleza de la banca española. Pero no sirvió para aplacar a la fiera. De pagar con la misma moneda nada: ni una buena palabra para el BBVA, ni un mal agradecimiento. Al enemigo, ni agua.
Al contrario, después de hacer una relación detallada de las adquisiciones acometidas por el Santander desde la de Banesto, su oponente dio un auténtico repaso al BBVA. Uno: "Es imposible ser uno de los mayores bancos del mundo sin adquisiciones". Dos: "Si no tienes masa crítica en los mercados donde estás, no tienes ventajas competitivas". Tres: "Utilizar bien el capital no es sólo comprar, sino también saber vender", con el ejemplo sangrante de la venta de los planes de pensiones en Argentina... donde BBVA es el principal perjudicado del 'cristinazo' que pretende nacionalizar el sector por las bravas. Cuatro: "
Thomas L. Friedman dijo el otro día en el
New York Times que los únicos bancos que han salido reforzados de la crisis son JP Morgan y Santander". Cinco: "Hay que tener valor y capital, pero eso no basta; lo más importante es atreverse a ejecutarlo". Y así sucesivamente.
Con cada uno de estos varapalos, De Castro se iba desencajando. Pero mantuvo el tipo hasta que un periodista le preguntó por qué el Santander aparece siempre en las quinielas para comprar bancos con problemas en todo el mundo, y el BBVA nunca. Visiblemente molesto, respondió: "No creo que se pueda decir que está agazapado un banco que se ha gastado 18.000 millones en adquisiciones en los últimos años", como el norteamericano Compass (su última compra allá por enero de 2007, una eternidad en los tiempos que corren) o el chino Citic. Pero hasta para eso tenía respuesta Inciarte: "Llevamos 150 años sin estar en Asia y podemos seguir unos cuantos más hasta que conozcamos suficientemente esos mercados, no vamos a precipitarnos".
Con todo, lo más sangrante del debate llegó tras la exposición de De Castro. Éste, en vez de hablar de la estrategia global del BBVA, se centró en su área y explicó -con gran despliegue audiovisual, eso sí- iniciativas muy innovadoras como una revista digital para jóvenes, una comunidad financiera para no expertos, un blog para desarrolladores de software, una herramienta para llevar la contabilidad casera por Internet, otra para pymes... Vamos, un contraste con la disertación de Inciarte como de la noche al día.
Pero ni siquiera para eso tampoco hubo piedad: "Innovar en banca es absurdo, porque la capacidad de copiar es brutal. La capacidad de creación de nuevos productos es limitada porque inmediatamente te los copian". Inciarte argumentó que el dinero es siempre el mismo, y que es muy difícil innovar en una cuenta corriente o una hipoteca. Y ahí dio la puntilla a su rival: "Lo imposible de copiar es la gestión, el control de costes y de riesgos, el modelo de organización de negocio". Ovación y vuelta al ruedo.