Masajes, lenceria y clases a cambio de una entrada para ver al 'presidente' Obama
John McCain, Barack Obama, EEUU
El candidato por el Partido Democrata a la presidencia, Barack Obama (d) y el ex presidente Bill Clinton, en un acto de campaña (Efe).
@Redacción / Agencias.- .- 01/11/2008 06:00h
Faltan aún tres días para el gran martes, la cita electoral para elegir al próximo presidente de EEUU, pero las entradas para la fiesta del candidato demócrata, Barack Obama, en Chicago ya están agotadas y sus simpatizantes recurren a las ofertas más singulares para lograr hacerse con una. La campaña del senador afroamericano celebrará la fiesta de la noche electoral en Hutchinson Field, un complejo deportivo en el parque Grant, con capacidad para albergar unas 40.000 personas. Sin embargo, se calcula que hasta unas 100.000 podrían darse cita en el lugar para asistir al discurso que pronuncie Obama.
Las encuestas dan como favorito al candidato demócrata a tres días de los comicios. La página RealClearPolitics.com, que elabora una media de las principales encuestas, le concedía ayer una ventaja de 5,9 puntos porcentuales sobre su rival republicano, John McCain. Y sus simpatizantes parecen saborear ya las mieles de la victoria.
Un rápido repaso a la página de internet de anuncios por palabras Craigslist en Chicago, la ciudad de residencia de Obama y sede de su campaña, permite encontrar promesas de lencería atrevida, masajes profesionales o incluso clases de matemáticas a domicilio a cambio de las preciadas entradas. Otros simpatizantes desesperados no llegan a prometer sexo, pero lo insinúan.
"Puedo ser tu acompañante para la fiesta de Obama", propone una persona que no se identifica. "Me encantaría ir a la fiesta ¿Tienes una entrada extra o simplemente necesitas que alguien vaya contigo? ¡Me encantaría ir! Déjame saber y, quién sabe, quizás se convierta en algo más que una noche entre tú, yo y Obama, jaja, quién sabe, ¿verdad?".
Otra persona promete un vale por 75 dólares de la popular tienda de lencería Victoria's Secret, mientras que una pareja ofrece "un masaje profesional y/o asistencia sobre ordenadores" a cambio de dos entradas para el evento.
Alguien que se describe como "becario" y "voluntario de Obama" y confiesa no tener mucho dinero, está dispuesto a escribir un poema, regalar un penique de 1908, o mencionar en la radio o en el periódico como "una de las mejores personas de la historia" a quien le regale una entrada. Otro ofrece sus servicios como profesor de matemáticas -"elementales, álgebra, geometría, trigonometría, estadística, probabilidad, combinatoria, cálculo, análisis y hasta contabilidad financiera"- durante dos horas a cambio del preciado ticket.
Mientras tanto, un anuncio pone un ejemplo de lo poco dispuestos que los poseedores de las entradas están a deshacerse de ellas. "Se venden entradas para la fiesta de Obama", propone un anuncio. "Precio, 10 billones de dólares". Por el contrario, una búsqueda en Craigslist no deparó ninguna oferta para comprar boletos para la recepción de McCain en la noche electoral en Phoenix (Arizona).
Una campaña de armas tomar
La contienda electoral estadounidense se ha convertido literalmente en una campaña de armas tomar, pues el temor a que, en caso de victoria, Barack Obama restrinja la venta de armas ha disparado las compras de fusiles y pistolas. Estados Unidos atraviesa por una grave crisis económica que ha llevado a sus ciudadanos a recortar gastos y a mirar bien el bolsillo para poder llegar a fin de mes. Sin embargo, hay un producto de necesidad dudosa cuyas ventas se han disparado: las armas. Los analistas estudian a qué se debe, ¿la crisis? ¿la inseguridad? ¿las elecciones? La respuesta es mucho más sencilla.
"La gente compra armas porque cree que Obama va a hacer más restricciones pero no creo que sea porque haya algún peligro, es una cosa temporal", afirma Gary Kleck, investigador del Centro de Criminología de la Universidad Estatal de Florida. Tras las elecciones, aseguró, "la compra de armas descenderá o volverá a su normalidad, no hay ningún peligro porque la crisis no ha cambiado los índices de criminalidad".
Tanto el candidato demócrata Barack Obama como el republicano John McCain dicen que apoyan la Segunda Enmienda a la Constitución que autoriza a los estadounidenses a tener armas. No obstante, la sombra de la duda planea sobre los demócratas.
El compañero de fórmula de Obama, el senador Joe Biden, recordó en un discurso que él fue uno de los artífices de la prohibición de las armas de asalto -que se firmó con el presidente Bill Clinton- y aseguró que seguiría trabajando para reforzar la ley. Obama ha reiterado en numerosas ocasiones que cree en la Segunda Enmienda, pero también ha dicho que no hay nada de malo en tomar ciertas medidas de "sentido común", lo que ha alarmado a los partidarios de las armas.
La enmienda recoge de una manera un tanto ambigua el derecho a poseer armas. "Siendo necesaria una milicia bien ordenada para la seguridad de un Estado Libre, no se violará el derecho del pueblo a poseer y portar armas", dice el texto. Esto ha dado lugar a una doble interpretación. Por parte de sus partidarios, queda claro el derecho a tener un arma para defensa personal, mientras que sus detractores consideran que es un concepto antiguo que se refería sólo a las milicias. Sea como fuere, este ha sido un tema delicado en otras campañas electorales, e influyó en el resultado de las presidenciales de 2000, en las que el demócrata Al Gore fue derrotado por George W. Bush.
El voto de los 'armados'
Según el diario especializado The Politico, si en vez de ganar en Florida, uno de los estados más difíciles de conquistar y tradicionalmente republicano, Gore hubiera convencido a los partidarios de las armas de Tennessee, Arkansas y Virginia, podría haber sido el presidente número 42 de EEUU, pero no lo consiguió. La desconfianza a las medidas que puede emprender Obama ha llevado a cientos de estadounidenses a comprar pistolas y municiones, cuyas ventas han crecido entre un 10 y un 30% en el último mes, según la cadena de televisión MSNBC.
Pete Hill aseguró a la cadena que se había decidido a comprar un arma hacía tiempo "por seguridad", pero ha preferido hacerlo antes de las elecciones porque cree que las normas pueden endurecerse después. Aunque Hill no hizo una referencia directa al candidato demócrata, varios clientes fuera de cámara sí especificaron que si gana Obama creen que será más difícil comprar armas. "Esto no es la primera vez que pasa", señaló por su parte Doug Jackson, de la tienda de armas Bill Jackson de Florida.
En otras ocasiones en las que ha estado cerca un gobierno demócrata también han incrementado sus ventas. "Las personas creen que van a ver un cambio, más restricciones y más impuestos sobre las armas o la munición", explica a MSNBC. Los expertos esperan que pasadas las elecciones las aguas vuelvan a su cauce, mientras en la última semana de campaña los candidatos agotan todo el repertorio que tienen guardado en la recámara para conseguir ser el nuevo inquilino de la Casa Blanca.
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