TRIBUNA
Síntomas de descomposición
José Luis González Quirós*. - 30/10/2008
Es muy difícil no ser pesimista en la España de finales de 2008. La situación es endemoniadamente mala, se mire como se mire. España, en su conjunto, cae en picado mientras buena parte de sus dirigentes siguen yendo a los toros, por decir algo, como si aquí no pasase nada. Hay gobernantes que siguen tirando del presupuesto con una irresponsabilidad digna de las peores camarillas de nuestra historia. El país real se está empobreciendo por minutos, pero determinados sujetos que siguen gastando alegremente el dinero que ya no tenemos. El presidente del Gobierno acaba de pactar los presupuestos más irresponsables de la historia de la democracia, mientras se dedica en cuerpo y alma a procurarse un lugar en una cumbre en la que no van a faltar, precisamente, los irresponsables.
El partido que se supone habría de ser alternativa a este estado de cosas está sumido en una especie de marasmo, y sus socios, los pocos que le quedan, aprovechan la ocasión para chulearle sin el menor respeto. Un juez famoso anda desafiando al universo mundo para arreglar, cueste lo que cueste y va a costar un pico, un pleito de hace más de cincuenta años, cuyos protagonistas principales están debida e inexorablemente muertos. Un alcalde del Sur anda en los juzgados por decir cosas del Rey que al parecer no debería decir, pero que mucha gente cree a pies juntillas.
No creo que haya habido una situación tan complicada como esta en lo que va de democracia. Los apoyos del partido en el Gobierno son absolutamente coyunturales y se perderán, sin la menor duda, en cualquier momento, pese a la reconocida habilidad de los dirigentes del PSOE para caminar sobre el filo de una navaja. La economía está en una situación de auténtico disparate, con el PIB en caída libre. Si los pronósticos más pesimistas se cumplen, la Unión Europea puede sufrir un auténtico calvario debido a su exposición a la crisis de las monedas de países emergentes, y tendrá que pensarse muy mucho qué puede y debe hacer. Con una deuda como la española, ya hay quienes no se recatan de pronosticar un futuro no muy lejano sin el paraguas del euro. No sigo, porque no conviene fatigar con exceso de consideraciones lo que todos padecemos y sabemos, pues, como decía Don Quijote, “le basta al desdichado la pena del suplicio, sin la añadidura de las malas razones”.
¿Qué se nos ofrece para oponer a toda esa caterva de males? El Gobierno nos dice que la cosa no es para tanto y que, más o menos, se arreglará sola y estaremos de nuevo, más pronto que tarde, en el mejor y más feliz de los mundos, dando lecciones a diestro y siniestro y sorprendiendo con nuestros esplendores, premios y argumentos. La mayoría de los españoles sabe que eso no es verdad, que nunca lo ha sido, pero está empezando a sobrellevar con paciencia cubana las tonterías irresponsables de unos dirigentes que nadie parece capaz de remover. Se pierde así, muy poco a poco, pero de modo incesante, la fe y la esperanza en la democracia. Si la democracia no es capaz de animar a que sepamos enfrentarnos valientemente con las verdades tan penosas que nos van a atosigar en los próximos años, si no hay nadie que nos anuncie esperanza después de pasar por sangre, por sudor y por lágrimas, entonces la democracia no está sabiendo cumplir con sus obligaciones. No podemos echar la culpa de esto a nadie, solo a nosotros mismos.
La sociedad española no está acostumbrada a poner manos a la obra y los gobiernos irresponsables la alientan al quietismo y a la esperanza boba. Son muchos años de decepciones los que llevan a los mejores a huir de la política y a refugiarse en los negocios, en la vida privada. Sin embargo, hemos llegado a un momento en el que, al contrario de lo que se nos dice a todas horas, la irresponsabilidad de los políticos puede terminar por arruinar del todo la posibilidad misma de trabajar, de crear, de hacer negocios y de vivir, más o menos descansadamente, en la vida privada.
Los españoles ni deben pedir responsabilidades a Bush ni, por lo demás, podrían hacerlo; pero sí pueden pedir responsabilidades a quienes, con el cuento de que nos representan, no saben hacer otra cosa que vivir de manera irresponsable y echar la culpa al maestro armero. Hace falta toda una nueva leva de gente dispuesta a hacer bien lo que estamos haciendo mal, dispuesta a forzar a los partidos a tomarse en serio su misión, dispuesta a acabar con las ceremonias de la confusión en las que es tan experto el líder indiscutido de la alianza de las civilizaciones, el hombre que nos gobierna en los ratos libres que le dejan sus altísimas ocupaciones universales.
Sé que muchos pensarán que es utópico esperar que se arregle nada al margen de los que tienen la sartén por el mango, pero la verdad es que la tienen únicamente porque les dejamos, porque consentimos sus abusos y sus desplantes con paciencia franciscana. Algo habrá que hacer, porque esta descomposición no va a pararse de milagro.
*José Luis González Quirós es analista político.
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Opiniones de los lectores (20)
20.
agraciado30/10/2008, 21:36 h.
cuanto peor, mejor.
Menos mal que, de lo dicho, la mitad de la mitad
19.
agraciado30/10/2008, 21:12 h.
disculpe señor analista:
De verdad se cree todo lo que ha escrito???
no he visto cretineces más supinas. Lo siento por los foreros
18.
msc10030/10/2008, 20:59 h.
¡¡Magnífico!. No se puede añadir ni una palabra mas. Solo recordar que la decadencia de nuestra democracia empezó en la formulación de su base: La Constitución. Los Poderes Ejecutivo y Legislativo son el mismo. Al Poder Judicial lo domesticó políticamente Felipe González por la mala redacción del Título VI. La ley electoral otorga a los nacional/secesionstas un poder que democráticamente no les corresponde. El Título VIII de la Constitución tiene un sumidero de competencias en el art. 150.2 que ha permitido a los nacisecesionistas crecer chantajeando al Gobierno. Nunca creímos que aparecerían desvergonzados desleales con la Constitución y con la democracia que llevarían España al caos. Pero lo que más ha defraudado es la evolución del PSOE. Su origen y su historia permiten dudar de su fiabilidad y de su democracia. Se pensaba que la aceptaban como único recurso. Pero se esperaba que, dada la nueva situación mundial, iría, poco a poco, hacia la social democracia de corte occidental. Sorprendentemente la pseudopolítica de ZP ha evolucionado al revés. Hoy no es esperable que el PSOE recupere la democracia. Antes bien aspira a presidir la República Federal tras descoyuntar al Estado.
17.
almutamida30/10/2008, 19:21 h.
Magnifico articulo.
Pero la desgracia es que cada día se van incorporando nuevas generaciones a las que se han encargado de maleducar y deshacer cualquier sentido crítico y personalidad, para las que su problema vital es el botellón semanal.
16.
expatriado 230/10/2008, 18:05 h.
Hombre, Martes, de lo que se entera uno...
Pues le va a dar Vd. un saludo al sr. González Quirós de mi parte, que me alivia el síndrome de Casandra que vengo padeciendo...
Soy muy pesimista en cuanto a posibles reacciones de nuestra sociedad, aunque también ayudaría que hubiera una opción política que no nos esquilmase... Lo que pasa es que esto está alcanzando tintes nunca vistos, ni en la peor época felipista. Nos están exprimiendo como a limones, para pulírselo en lujos.
Cuando no le tildan a uno de exagerao', aguafiestas, o, directamente, de facha, reaccionan como aquellos trogloditas del mito platónico.
Un cordial saludo.
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