MIENTRAS TANTO
Zapatero y los sestercios de César: tres ideas para esquivar la recesión
José Luis Rodríguez Zapatero, crisis económica
@Carlos Sánchez - 29/10/2008
Cuenta Montesquieu* que César prohibió a los romanos guardar en sus casas más de sesenta sestercios. La ley nació con un objetivo: conciliar a los deudores con los acreedores, y buscaba obligar a los ricos a prestar a los pobres, toda vez que estaban obligados a poner a trabajar su dinero, lógicamente siempre que su patrimonio dinerario excediese de esa cantidad, que equivalía al salario mensual de un obrero de la época. La medida no sólo favoreció a los más menesterosos de la sociedad romana, sino que, además, permitió que los pobres pudieran sufragar a los ricos pagando intereses sobre las sumas prestadas, lo que facilitó la libre circulación del dinero en la Roma de hace 2.000 años. Monstesquieu saludó la idea siglos después y llegó a la conclusión de que se trataba del mejor sistema para garantizar que el dinero circulase por las cañerías sociales y no se guardara bajo el colchón de los ricos.
Desconozco si al vicepresidente Solbes le han sugerido una medida similar. Por ejemplo, que nadie puede tener en el banco más de 6.000 euros a la vista, lo cual hoy se sería una auténtica aberración, pero no estaría de más que alguien del Gobierno echara una pensada más sobre algunos cuellos de botella que tiene la economía española para poder funcionar de manera adecuada. Sin necesidad de grandes reformas ni de revoluciones palaciegas, simplemente aplicando el sentido común, lo cual no es fácil en estos tiempos que corren, en los que la acción de los poderes públicos se ha burocratizado tanto que son incapaces de tomar decisiones con un mínimo de celeridad, salvo que vaya a quebrar un banco.
Tres ejemplos ilustran hasta que punto las autoridades económicas y los representantes sociales no tienen suficientes reflejos para afrontar lo que está ocurriendo. En primer lugar, en lo relacionado con el mercado de trabajo. Resulta que en este país, tal y como acaba de poner de relieve la Encuesta de Población Activa, el desempleo está subiendo a un estratosférico ritmo del 45%, tasa que sería escandalosa hasta para la nación más pobre de la tierra. Pero aquí, unos y otros miran hacia otro lado, como si no fuera con ellos. Se supone que algún problema tendrán las pymes para despedir de forma abundante, en muchos casos a profesionales extremadamente valiosos. Sin embargo, en lugar de identificar los problemas, gobierno, sindicatos y patronal siguen mareando la perdiz. Algo lógico, por otra parte, teniendo en cuenta que no tienen ningún estímulo o aliciente para alcanzar pactos. El Gobierno ha dicho que no hará en ningún caso reformas unilaterales, por los que los agentes sociales pueden seguir calentando el banquillo hasta que se aburran. Mientras que el Gobierno tiene la coartada perfecta para no enfrentarse a una parte de la opinión pública, la que se quede insatisfecha con la reforma.
Empresas abocadas al cierre
Cabe preguntarse si en un contexto como el actual no sería razonable abordar de forma inmediata los costes de Seguridad Social que tienen muchas de las empresas abocadas al cierre, lo cual aliviaría su situación financiera. ¿De verdad tiene algún sentido continuar engordando el Fondo de Reserva de la Seguridad Social cuando miles de empresas (sobre todo las de menos de cinco o diez trabajadores) tienen que cerrar porque están ahogadas por el pago de cotizaciones sociales? ¿O es que el Gobierno prefiere que cierren las empresas y seguir pagando los costes sociales de los despedidos a través del Inem? Es evidente que el pago de cotizaciones no es la causa última de los problemas empresariales, pero nadie negará que la medida aliviaría sus problemas de liquidez, aunque la cuantía del Fondo de Reserva se congele durante un par de años.
Otro cuello de botella está relacionado con el Impuesto sobre el Valor Añadido (IVA). Cada vez son más las empresas a las que Hacienda les reclama el pago del tributo (algo lógico, por otra parte); pero resulta que no pueden hacerlo simplemente porque sus deudores no han satisfecho las cantidades pactadas (un caso que afecta a multitud de proveedores). El Fisco, sin embargo, no entiende de estas milongas, salvo que la empresa que debe el dinero se encuentre inmersa en un concurso de acreedores, y ni corta ni perezosa exige que se le ingrese el IVA correspondiente.
La alternativa que da Hacienda es esperar dos años para solventar una gestión de cobros, como se ve mucho tiempo para algunas compañías que están con el agua al cuello. Parece evidente que el Fisco debería ser más sensible a este problema acortando los plazos con el único objetivo de que se frene la bola de nieve de los impagados, que no ha dejado de crecer a medida que se intensifica la crisis económica.
El tercer cuello de botella está vinculado a un asunto que suele llamar poco la atención de los medios de comunicación: el llamado efecto crowding out, que se produce cuando las administraciones públicas expulsan del mercado de crédito a los sectores privados de la economía, familias y empresas. Se trata de un fenómeno preocupante que afortunadamente había desparecido de la economía española, pero que en los últimos meses ha resurgido con una fuerza inusitada. Las administraciones públicas necesitan dinero, mucho dinero, para cubrir sus cada vez más abultados déficit, por lo que han vuelto a pedirlo a los inversores, como es natural. La consecuencia no puede ser otra que la inevitable. En un mercado que funciona con cartilla de racionamiento, resulta que hay nuevos jugadores que quieren dinero a espuertas, lo que expulsa a otros agentes económicos y produce, además, subidas adicionales del coste de financiación. No solamente hay menos dinero disponible al haber más competencia por captarlo, sino que, además, es más caro al aumentar la demanda de crédito y por lo tanto los tipos de interés.
Un par de datos ilustran la naturaleza del problema. En agosto pasado, la financiación a los sectores no financieros creció un 8,1%, pero la contribución de empresas y familias al crecimiento de esa tasa fue de 7,6 puntos. Las administraciones públicas captaron el medio punto restante. Lo mismo ocurrió en julio, y da la sensación de que este efecto crowding out durará hasta que las administraciones públicas no racionalicen sus políticas de gasto.
Como se ve, resolver los problemas no sólo es una cuestión de fe, algo que esgrime este Gobierno con asiduidad en el debate político, y sobre lo que Montesquieu llamó la atención hace 260 años. Decía el jurista francés que “la buena fe de los españoles ha sido famosa en todos los tiempos”. Ya Justino, recordaba, hablaba de la fidelidad de los españoles para guardar los depósitos. “A veces se han dejado matar por mantenerlos en secreto”, insistía. Pero el propio Montesquieu recordaba que “esta cualidad admirable, unida a su pereza, forman una mezcla de la que resultan efectos perniciosos; y así, ante sus propios ojos, los pueblos de Europa hacen todo el comercio de su Monarquía”. Palabra de Monstesquieu
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (12)
12.
Tadeoteveo30/10/2008, 16:03 h.
La destrucción de todo el tejido industrial de Catalunya y España es un hecho, aquí y ahora. Todos los ciclos tienen mucha inercia y si no se previenen o se atajan cuando son incipientes se manifiestan en toda su magnitud.
La suerte está echada, cuando coincidieron las elecciones y la manifestación de la crisis en toda su crudeza. El gobierno eligió el poder y ocultar la crisis y de eso los españoles lo han de hacer plenamente responsables y si no lo hacen seran corrsponsables de la misma.
¿Duración? Crediticia, año y medio. Económica, 5 años.
La crediticia esta afectando a muchos países, la económica a un grupo reducido que hicieron de la edificación el motor de su economía en la última década.
11.
tangoparu29/10/2008, 20:35 h.
Barna....no siga que voy a llorar de emoción imaginandome solo la mitad de lo que pone. Fíjese que yo me conformaría con que esto de los cobros y los juzgados funcionara....
10. Barna900029/10/2008, 18:57 h.
Sr. Tangoparu: totalmente de acuerdo con sus opiniones. Ahora segun los progretas como el anonimo cerrar negocios debido a la falta de liquidez sera cosas de malos empresrios, vaya vaya, se ve que el personaje tiene experiencia empresarial. Sr. Anonimo 52: Porque no empezamos a ver con lupa los gastos del gobierno, veamos de ahorrar. Podriamos comenzar con subsidios al cine, cerrar canales de TV, obras municipales innecesarias, subsidios a sindicatos, evitar duplicacion de funciones en administraciones publicas, compra de coches oficiales, amueblado de despachos, etc, etc, etc, revertir los ahorros ya sea a obra publica estrategica o a un fondo de ayuda a empresas o revertirlo en forma de reduccion de impuestos. Saludos
9.
observando29/10/2008, 18:44 h.
Buen trabajo, señor Sánchez. Tanto su artículo de hoy como el de McCoy (que alerta sobre el empantanamiento del transporte internacional)ponen el dedo en la llaga de algunas soluciones prácticas para ir reaccionando ante este derrumbre de los mercados. Este gobierno, al contrario de otros que se están moviendo más deprisa, no quiere adoptar medidas antipopulares porque le preocupa más su imagen electoral que coger el bisturí. Pero ya se ahorcarán con su propia soga, aunque antes tengamos que sufrir todos mucho. El dejar que la situación se pudra y salir luego de salvadores podrá ahora parecer que tendrá menos coste electoral, pero se pueden equivocar. ZP no sabrá ni papa de economía, pero quienes le rodean le podrían advertir de los riesgos de tanta dilación en actuar. Y patronal y sindicatos callados como miserables, cuando ya deberían haber puesto manos a la obra sin complejos. ¿Qué les mantiene tan callados e inactivos? ¿Y de qué rayos pretende hablar nuestro gobierno en Washington si no se le ven las ideas?
8.
tangoparu29/10/2008, 17:22 h.
Anonimo: Le voy a decir en donde quedamos los empresarios de este país. Tengo págares pendientes de recibir de una importante multinacional española desde febrero de este año. De empresas menos importantes también, transferencias de ayuntamientos.... Me quiere usted decir que hacemos?, me quiere usted decir que hacemos cuando no se nos paga?, vamos al juzgado?, pues mire, voy al juzgado, usted sale con una foto del rey a la calle y le planta fuego y ya se puede ir a la patagonia, es igual, allí le irán a buscar para sentarlo en el banquillo. Que deja usted de pagar 24000 euros a una empresa?, no pasa nada, le suelta el abogado que si, que tienes razón pero que el tío ni recogió los requerimientos del juzgado....y a pagar...tú, por imbecil, al procurador y al abogado.
Este es el amparo que recibimos los malos empresarios, aquellos que nos rompemos los cuernos por mantener el tinglado abierto y crear algún que otro puesto de trabajo en vez de mandar todo esto a la mierda, irnos a casa y dedicarnos, como usted, a hablar de aquello que parece ni saber ni entender. Y no sabe usted las ganas que tengo.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Otros artículos de este autor
La banca se ‘enladrilla’ como en los 70, cuando se comió los grupos industriales en quiebra(24/10/2008)
Una leyenda urbana que ha hecho fortuna: España es la octava economía del mundo(22/10/2008)
Las cajas ya no quieren saber nada de menesterosos y jornaleros(17/10/2008)
Otros artículos de opinión
La inesperada aversión de Zapatero (eso dice) a intervenir en el caso Lukoil Antonio Casado
La reforma de los partidos José Luis González Quirós
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
