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Un fondo toxico a la medida de la banca

Banca Crisis

Emilio Gómez-Villalva García* - 23/10/2008

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Como es bien conocido, en los últimos años bancos y cajas de ahorro han aumentado sus activos, en gran medida ligados al sector de la vivienda, a un ritmo muy superior al que captaban depósitos de clientes. Para no perderse la fiesta de la construcción española, la banca optó fundamentalmente por aumentar su deuda, a través de inversores en su mayoría extranjeros, en vez de aumentar el capital propio. La estrategia tuvo éxito en estos últimos años, aunque la historia ha demostrado que no hay excesos sostenibles, porque el valor de los activos no sube indefinidamente. En este caso, el detonante de la crisis han sido las hipotecas subprime en Estados Unidos, pero bien podía haber sido cualquier otro subprime o activo tóxico, ya que el problema viene dado por el crédito ilimitado e inconsciente a nivel global.

 

No creo que sea justo, por eso, culpar a Estados Unidos de nuestros males. En España también tenemos activos tóxicos, ¿o cómo denominamos si no a los créditos a constructores por el 100% del valor del suelo? En el caso de muchos de estos préstamos, los bancos van a recuperar un valor muy inferior al de las hipotecas subprime. Las pérdidas de capital incurridas por los inversores han destapado los errores cometidos en el pasado y han creado un pánico en los mercados que ha limitado el crédito tanto a buenos como a malos negocios.

 

Dado que la banca es un sector fundamental para el funcionamiento de la economía, la intervención del Estado es necesaria en un momento tan delicado como este. El Ejecutivo español ha acertado al aumentar la garantía de los depósitos de 20,000 hasta los 100,000 euros, algo que resultaba esencial. Este respaldo previene males mayores, pero no soluciona los que tenemos. Dicho lo cual, las medidas que el Gobierno debería adoptar pasan por no rescatar a los bancos y a las cajas insolventes; por inyectar capital a cambio de deuda subordinada y de acciones de las instituciones ayudadas, y por obligar a éstas a suspender el dividendo a sus accionistas. A continuación abordo por qué estas medidas son las correctas y no el Fondo planteado por el Gobierno.

 

La solución debe resolver los problemas de liquidez y no de solvencia de la banca. Muchas entidades bancarias han concedido préstamos irresponsables y han comprado empresas cotizadas en bolsa en vez de dedicarse a dar crédito a empresas y a familias. Muchas de estas inversiones valen hoy en día una ínfima parte del desembolso inicial, lo que ha llevado a bancos y cajas a un estado de insolvencia. El Estado no debe poner en riesgo el dinero de los contribuyentes para financiar instituciones que están virtualmente en bancarrota y no tienen ninguna viabilidad económica, sino que debe dejarlas caer para ser absorbidas por otros bancos y cajas. El Fondo planteado por el Gobierno pretende erróneamente comprar activos de instituciones con problemas, tanto de vencimiento de deuda a corto plazo como de insolvencia.   

 

Es necesario que los accionistas de los bancos que reciben la ayuda sean penalizados. No es de rigor que cuando el negocio va bien los beneficios sean para los accionistas y cuando va mal el riesgo de pérdidas sea para el contribuyente. No hay que olvidar que la banca ha llegado a esta situación aumentando voluntariamente su endeudamiento. El beneficio que ha obtenido en los años pasados no lo ha empleado en reducir endeudamiento, sino en aumentar el dividendo a sus accionistas. ¿Cómo es posible que no hayan pensado que tienen que pagar las deudas cuando vencen? ¿Es que las reglas del juego son diferentes para la banca que para una Pyme, por ejemplo? Además, el no penalizar a los accionistas crearía incentivos para seguir tomando riesgos elevados, ya que en caso de problemas la banca sabría que cuenta con el respaldo del Estado.

 

La solución propuesta por el Gobierno para la crisis bancaria no aborda este problema, dando el tratamiento a la banca más benevolente de cualquiera de los planes propuestos por otros países. El Estado debe forzar a las entidades a que emitan acciones a cambio de participar en el plan de ayuda. Mediante la emisión de acciones se penaliza a los actuales accionistas por acudir al Estado y se disuade a los bancos que tienen una buena salud financiera de participar de la ayuda Estatal. Estas nuevas acciones no tendrían derecho a voto, así se previene la intervención pública en las decisiones de empresas privadas. Por tanto, no se trata de nacionalizar los bancos para que el sector público tome decisiones en la empresa privada, sino de una medida temporal que además permitirá al Estado obtener un beneficio cuando los bancos se recuperen. Con el plan actual, el riesgo lo asumen los contribuyentes y los beneficios los bancos.  

 

La compra de activos de la banca propuesta por el Ejecutivo tampoco es una medida acertada. Según el Gobierno “el Fondo invertirá en activos de máxima calidad emitidos por las entidades de crédito y fondos de titulización respaldados por créditos concedidos a particulares, empresas y entidades no financieras”. Esta definición es sin duda muy amplia y caben prácticamente todo tipo de activos. Con la ley del Gobierno, las entidades bancarias probablemente venderán sus peores activos: préstamos a constructores para la compra de terreno. En este caso el Estado compraría terrenos por el 100% del precio que pagaron los constructores en años anteriores, cuando en muchos casos el valor de esos activos no supera el 25% del valor original. Por otra parte, los ratings de “máxima calidad” emitidos por las entidades de crédito a los que alude el Gobierno son papel mojado. Las famosas hipotecas subprime tenían ratings de máxima calidad, entre otros muchos activos que hoy en día no tienen prácticamente valor alguno. Estas entidades que asignan los ratings son pagadas por los bancos, por lo que el conflicto de intereses es claro.

 

Supongamos, en un ejercicio teórico, que el Estado realmente compra los activos de máxima calidad de las instituciones financieras. En este caso se consigue el objetivo de que los bancos y las cajas obtengan financiación para repagar la deuda que les vence, aunque también se disuade a los inversores de recuperar la confianza en las instituciones financieras. Precisamente, si ya tenían miedo del estado de la banca, los inversores de deuda saben que la situación es peor después de la venta de los activos mejores.

 

La mejor solución para inyectar capital a los bancos es mediante deuda subordinada a la ya existente, así los accionistas son los primeros en absorber las pérdidas y no los contribuyentes. En el caso de la compra de activos propuesto por el Gobierno, la primera y única pérdida en la inversión en esos activos la asume el Estado y no los accionistas de las instituciones bancarias. Incluso en el supuesto de la venta de los mejores activos, es irrealista pensar que el riesgo de pérdidas es nulo, tal y como afirma el Gobierno, ya que muchos de los activos que el Fondo pretende comprar están ligados al precio de la vivienda y de la construcción. Mientras estos precios sigan bajando el valor actual y futuro de las hipotecas y otros activos que el Fondo adquiera es muy incierto. Con la inyección de deuda subordinada a la existente de los inversores internacionales, el siguiente tras los accionistas en asumir pérdidas es el Estado. De esta forma se reduce la probabilidad de pérdida de capital por parte de los inversores extranjeros y se aumenta la confianza de los mismos en las instituciones financieras.

 

Una última medida que debería adoptar el plan del Gobierno es forzar a la suspensión del pago de dividendos de aquellas empresas que reciban ayuda. Es inconcebible que la banca acuda al Estado por falta de liquidez cuando la liquidez de la que dispone la utiliza para pagar a sus accionistas.

 

Es más que probable que el rescate de la banca por parte del Estado no facilite en el corto plazo el acceso de empresas y familias al crédito, ya que las instituciones financieras tenderán a aumentar sus provisiones para hacer frente a futuras pérdidas. No obstante, la intervención Estatal es necesaria para evitar un colapso total de la economía. Las medidas aquí mencionadas son similares a las que otros países han adoptado, y son más efectivas para resolver el problema que el Fondo planteado por nuestro Gobierno. El plan Zapatero de crear ese Fondo para inyectar capital a la banca, es una mala copia de un mal plan como es el estadounidense. La banca debe de estar muy contenta con la propuesta española, el contribuyente no tanto.

 

*Emilio Gómez-Villalva García es Doctor Ingeniero del ICAI, MBA por Columbia Business School y actualmente trabaja para un hedge fund en Nueva York.

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Opiniones de los lectores (16)

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16. usuario registrado J&L23/10/2008, 23:05 h.

Esta es la mejor que acabo de leer.

El ex presidente de la Reserva Federal Alan Greenspan y otros antiguos responsables de la supervisión del sistema financiero estadounidense se declararon hoy sorprendidos por el "tsunami crediticio" que afecta a EEUU y que no supieron prever.

Greenspan dijo que los mercados deberían haber estado más regulados y reconoció que estuvo "parcialmente" equivocado cuando apostó por la desregulación.

Y cuando señores como éste no hacen bien sus deberes, otros se aprovechan de su laxitud y quien termina pagando es el ciudadano de a pie, les sale gratis y volverán a repetir.
Porque por muchas leyes que se hagan el beneficio de infringirlas o de burlarlas siempre será mayor que las consecuencias para ellos.
O se legisla para que el interés social y la ley que lo protege esté por encima de los estafadores y desaprensivos, se llamen bancos o especuladores, o todo lo que sea ampararles y eximirles de reparación les dara la posibilidad de intentar otro camino que signifique mayor beneficio salga después el sol por donde quiera.
Eso sí, hacienda somos todos y en el INEM los mismos de siempre con distinto rostro.

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15. usuario registrado J&L23/10/2008, 22:17 h.

No sabía yo que había un nuevo capitalismo en ciernes. A lo mejor es que van a retirarse todos los que mantienen éste, junto con el sistema y van a venir en su lugar los chinos con uno nuevo.
Que yo sepa, cualquier filosofía o sistema se basa en unos principios, si los principios no se cambian no hay nada nuevo. Ni creo que los nietos de Marx vayan a inventar el socialcapitalismo proletario.
Aquí no hay ni arrepentimientos ni penitencias al pecador, sólo palos para los victimados. Ni creo que yo que cualquier inversor prefiera invertir en una empresa que tiene garantizada la incompetencia de sus dirigentes porque los daños los paga el contribuyente.
Al contrario, se ayuda a la liquidez y al mismo tiempo a que la empresa purge sus errores y malas artes, lo que llevará a expulsar a los que la han dirigido.
Entre otras cosas porque si se les dice a las pyme que sus problemas se los coman ellas, que son el 80% del trabajo en éste país, y a los especuladores se les premia, es posible que más que un nuevo capitalismo lo que tengamos sea desconfianza a las leyes, incitación a transgredirlas, rechazo al trabajo decente y corrupción bananera.
Sin justicia ni ética no hay sociedad

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14. usuario registrado optimista23/10/2008, 14:54 h.

Es un articulo muy sensato y bién expuesto con la información que disponemos del mundo de la prensa, pero creo que estamos asumiendo que con estas medidas hemos salvado la banca española y lo más importante, los depositos de los españoles.
Yo creo que con esta intervención del estado estamos salvando de la quiebra inmediata a algunos bancos y cajas, pero creo que en el futuro habrá muchas mas medidas y mucho más polémicas, ya que para areglar el problema finaciero hace falta muchísimo mas dinero, y hoy por hoy el estado español no tiene de donde sacarlo.

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13. usuario registrado restaui23/10/2008, 13:48 h.

Me ha gustado mucho este artículo. Muy bueno. Debe ser mi formación ( muy parecida a la suya, aunque me dedico a otra materia), pero ha escrito lo que llevo pensando desde hace días.
Mensaje para nº 6, “persona humana”: A ver cómo nos sacamos “los socialismos” de la cabeza, son un grave error moral e intelectual, y en lo económico, la miseria. Si lo consigue (ya que es difícil de encontrar) le recomiendo un libro que se llama “El Fenómeno Socialista” de Igor Shafarevich. De verdad lo digo “sin acritud”

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12. ms.23/10/2008, 13:03 h.

discrepo de la solucion dada, no puede ser que entidades que saltandose toda casuistica de riesgo han concedido hipotecas con el fin de obtener los bonus correspondientes por los cargos medios y superiores ahora obtengan la solucion de sus desmanes via papa estado y contribuyente. no, rotundamente no. Ota solucion a la aportada seria el separar como ya contempla la ley del suelo, la propiedad del usufructo, y a los propietarios de primera vvda. se les comprase la propiedad por la parte de la hipoteca que no puedan asumir, manteniendo el usufructo de la misma, y que no obtengan la propiedad total a menos de cancelacion de la compra hecha por el estado, con esto se lograria rebajar deuda de las familias, los bancos percibirian liquidez, que para generar beneficio deberian volver a prestar.

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