TRIBUNA
Esperanza para un partido a la deriva
José Luis González Quirós* - 22/10/2008
La administración de los tiempos es esencial en política, especialmente cuando se sabe a dónde se quiere ir y cuando se tiene voluntad de hacerlo, cuando cada mañana se pone el pie en el camino con voluntad de avanzar. La administración de los tiempos es, por el contrario, una ciencia inútil cuando ni se sabe a dónde habría que ir, ni se conoce el camino, ni se está dispuesto a arrostrar los riesgos de la empresa. El PP, con la actual dirección, se está convirtiendo en un partido a la deriva, en una especie de estafermo que Zapatero y los suyos golpean a placer provocando las risas, cada vez más descaradas, del público.
Rajoy ha declarado recientemente que la política del agua del PP es la misma de siempre, lo que es casi lo mismo que decir que no es ninguna. También debe ser la de siempre la relación con UPN, la posición respecto a la ampliación del aborto y, por supuesto, la gran solución que guarda en el baúl de los recuerdos sobre la manera de promover el bienestar económico de los españoles. Con tantas soluciones en la recámara, es normal que el gallego se apreste a endosar las medidas de Zapatero, a reñir a sus diputados díscolos y a madrugar para ir al desfile. Rajoy está sentado a la espera de que pase el cadáver de su enemigo que, mientas tanto, se dedica, un día sí y otro también, a hacer política, algo que Rajoy considera también un poco coñazo aunque a Zapatero parece gustarle.
La oposición es un trabajo pesado, exige mucho más convicción, más entusiasmo y más energía que el Gobierno; es, también, un trabajo más solitario y mucho más arriesgado, que no puede ejercerse de una manera funcionarial. En un sistema como el español, el líder de la oposición debe estar siempre pendiente de cómo quebrar el paso de su antagonista, de manera que lo último que puede hacer es convertirse en parte de su séquito, en una especie de gran refrendo de la legitimidad del que manda. ¿Sabe hacer eso Rajoy?
Quién sí parece saber lo que tiene que hacer es Zapatero. Ha conseguido convencer a los españoles de que la culpa de sus males la tienen Bush y los liberales, y se atreve a decir que domina la escena internacional con sus ideas. Pero, en el frente interior, no deja de matar moscas con el rabo. Hace falta ser muy torpe para no ver de qué manera está intentando arrinconar a Esperanza Aguirre para conseguir derrotarla en su terreno y evitar así que se le pueda enfrentar en unas elecciones no muy lejanas. Le retiene trasferencias para crearle problemas y obtiene de sus muchos adláteres las correspondientes críticas inventadas a la sanidad madrileña o a cualquier otro tema que pueda hacerle daño.
Los datos de inversión pública del Estado en Madrid son patéticos (las obras de la Nacional II llevan cuatro años paradas en las inmediaciones de Barajas, y las de Sol siguen el ritmo egipcíaco que les impone la siempre eficaz Magdalena) mientras los ágiles periodistas vuelven a contar por enésima vez el plan de cercanías que ZP nos reserva para cuando seamos buenos. Es una política maquiavélica porque, si Esperanza Aguirre protesta, se le imputará madrileñismo agudo para acentuar cuanto se pueda su perfil local en perjuicio de su imagen nacional; de esta manera, con Rajoy reducido a dulce comparsa, el astuto leonés se dedica a prepararse un futuro facilito.
Esperanza Aguirre puede ser lo que necesita el PP por más que, por sus convicciones, se dedique a prorrogar las oportunidades que Rajoy está malbaratando. La otra alternativa podría ser el astuto alcalde madrileño, pero si el partido tiene algo que decir al respecto, sus oportunidades son muy pequeñas. Otra cosa es que el PP se pliegue a más altos designios, y no sería la primera vez que eso ocurriera en beneficio de los socialistas.
La presidenta madrileña tiene casi todo lo que parece faltarle al presidente nacional del PP. En primer lugar, tiene convicciones y sabe pelear por ellas con buenas razones y sin apartar la cara. En segundo lugar, es una política incansable, capaz de sacarle a cada día bastantes más horas de las que el reloj deja al común de los mortales. Incluso sabe inglés, lo que sería toda una novedad en la Moncloa. No lo tiene nada fácil, sin embargo. La dinámica interna del partido trabaja en su contra, porque una extraña propensión al suicidio colectivo suele apoderarse de los dirigentes que no aciertan a hacer sus deberes con un mínimo decoro. Se les podría hablar de patriotismo, pero me temo que eso sonaría a coña a los más cínicos, que suelen ser los más despabilados. El PP ha sido, hasta ahora, un partido hereditario: los que tienen la sartén por el mango van a procurar que el reparto les favorezca, y muchos temen que con Esperanza no tendrían gran cosa que hacer.
El PP no debería seguir por más tiempo en manos de quienes confunden la realidad con los éxitos de imagen de la izquierda. El tiempo político vuela y lo menos que podemos pedir los españoles de a pie es que cada cual sepa cumplir con su deber.
*José Luis González Quirós es analista político
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (53)
53.
expatriado 222/10/2008, 22:25 h.
No sé si Martes se habrá retirado ya. Creo que razona con coherencia, y, repito, comprendo que la situación es difícil para el PP.
Pero, a modo de coda, el motivo de que no sea aceptable la estrategia, que dice él, del PP 2.0, es que, por buscar no «crispar» a gente como el chicharro (qué bien me ha venido su comentario para ilustrar el mío), abandona a los que le han sido fieles hasta ahora. Eso no puede ser.
Espe, entre otras cosas, llevó el metro a Villaverde, y allí, como en el cinturón sur de Madrid, arrasó. Eso prueba que donde hay libertad de información y, explicando las cosas, solo hace falta perseverar, y no cambiar de estrategia.
Me despido por hoy, que ya está bien de ordenador.
Un saludo, y los leo mañana, que volveré a dar un repaso a este foro.
52.
Aloe22/10/2008, 22:05 h.
Esto me lo ha comentado mi marido. Hoy ha llegado a su oficina un militar y les ha dicho que están en plena guerra , combatiendo en circunstancias, no las más adecuadas y que aquello es GUERRA, pura y dura.
Deseo que su amigo y todos los que allí están, sufran lo menos posible.
51.
PJCM22/10/2008, 21:49 h.
50 Aloe.- Hace unos días las tropas españolas participaron en un combate contra los talibanes.
De primerisima mano. A los soldados que regresan a España, se les tiene prohibido contar lo que ocurre en Afganistan, ni siquiera a sus espos@s.
Un gran amigo mío, se marcha para allá dentro de unos meses. Espero que a la vuelta se le suelte la lengua.
50.
Aloe22/10/2008, 21:24 h.
PJCM.
EN Afganistan, _es información de primera mano. Hay una guerra abierta,guerra guerra, y no nos están informando de nada. No es lo mismo dar medallas por accidentes,ni las pensiones,que los caídos en actos de guerra.
Cuénteme algo si sabe de esto.
49.
PJCM22/10/2008, 21:20 h.
47 Aloe.- La crisis me obliga a trabajar, y no un trabajo agradable.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Otros artículos de este autor
Boom de las marcas blancas para driblar a la crisis(19/10/2008)
Cumbre Sarkozy-Bush en Camp David: ¿Un nuevo G-8 con España?(18/10/2008)
Dos políticos a la altura de las circunstancias(17/10/2008)
Otros artículos de opinión
Una leyenda urbana que ha hecho fortuna: España es la octava economía del mundo Carlos Sánchez
Es una simpleza reducir la rebelión judicial a un ataque de corporativismo Antonio Casado
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
