CINE
Sexo que no enseña nada

Belen Fabra reflejada en un espejo.
@María José S. Mayo - 17/10/2008
DIARIO DE UNA NINFÓMANA

Director: Christian Molina.
Guión: Cuca Canals y Christian Molina, basado en la novela de Valérie Tasso.
Fotografía: Javier Salmones.
Intérpretes: Belén Fabra, Leonardo Sbaraglia, Llum Barrera, Geraldine Chaplin, Ángela Molina y Pedro Gutiérrez, entre otros.
www.diariodeunaninfomana...
Como recordarán, la novela autobiográfica de Valérie Tasso fue un escándalo. Publicada en 2003, era un recorrido por sus abundantes y variadas experiencias sexuales motivadas por lo que se suele calificar despectivamente como ninfomanía, una particularidad que le llevaba incluso a convertirse en prostituta de lujo. A la hora de trasladarla a la pantalla, Christian Molina, su director y coguionista junto a Cuca Canals –colaboradora habitual de Bigas Luna-, quiso, según sus palabras, que fuese una cinta “para las mujeres”, que se centrase más en las emociones de su protagonista y no se convirtiera en una “sucesión de polvos”. Pero estas buenas intenciones se quedan por el camino: la película no tiene una mirada femenina y las escenas de sexo, esenciales en esta historia, están tratadas con tan poco mimo que no refrendan aquello que Valérie cuenta mediante la –realmente simplista- voz en off: el sexo es para ella casi como el aire que respira y un modo de aprendizaje vital.
La mirada femenina es uno de los grandes vacíos en cine y en el arte en general, aquella que sabe analizar sus sentimientos, y, en su mayoría, logra mostrar al hombre como objeto de deseo. El año pasado tuvimos un buen ejemplo con Lady Chaterley, en la que el impulso erótico de su protagonista se activaba gracias a la visión de la espalda desnuda del hombre al que espiaba. Imágenes como esta valen más que las mil palabras, o las que diga Valérie, para explicar su evolución, porque Diario de una ninfómana no logra refrendar por medio de la imagen las razones de su protagonista, quedando en torpe ilustración del famoso diario.
La intérprete principal, Belén Fabra –gran descubrimiento de la adaptación teatral que Calixto Bieito acometió del libro Plataforma-, no consigue la intensidad necesaria para el papel, quedándose cerca de la caricatura. Es algo a lo que tampoco ayudan los diálogos, muy flojos; sobre todo los que tiene con su álter ego y apoyo, el personaje interpretado por Llum Barrera, afrontando el estereotipo de chica que busca a su príncipe azul. Pero el que decepciona del todo es Leonardo Sbaraglia, un actor que nos tiene acostumbrado a buenas interpretaciones y que aquí está ridículo como director de empresa que consigue enamorar a Valérie.
Cristian Molina, acompañado de una pésima dirección artística que consigue ser un escaparate de las últimas tendencias, no tiene el talento necesario para conseguir analizar por medio de la imagen los sentimientos de esta mujer. No sabe, ciertamente, como acometer el asunto, y lo que logra finalmente es un trabajo con un conjunto de escenas sexuales rodadas con pésimo gusto, ancladas en ese soft porn al que nos tiene acostumbrado cierto cine desde productos como Emmanuelle o Nueve semanas y media.
La pretendida defensa de Tasso de que se normalice que la sexualidad de determinadas mujeres –igual que en determinados hombres- pueda ser más exacerbada, queda perdida en una película hundida en el tópico, y que ni es para mujeres, ni analiza las emociones de la protagonista –ciertamente pobres-, y, sí: es una sucesión de polvos.
LO MEJOR: Al menos muestra la otra cara de la prostitución de lujo.
LO PEOR: Que un producto tan convencional quiera ir de trasgresor.
Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.
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Opiniones de los lectores (6)
6.
alfredosViernes, 18/10/2008, 21:58 h.
un verdadero peñazo... aburrida, sosa y un quiero y no puedo de Bigas Luna.
Y porque le hicieron el inmenso favor de censurar sus carteles y se generó morbo, que si no.. no la ve más que la familia. Después de todo tendrá que estar muy agradecido a la empresa responsable de las marquesinas de Madrid.
5.
guadixViernes, 17/10/2008, 20:04 h.
Yo me leí el libro y era más malo que el sebo, y la pelicula, pues también lo será.
Mal trigo, mal harina; mal harina, mal pan
4.
CuquiñaViernes, 17/10/2008, 17:59 h.
Parece por esta crítica que la película no va a ser Oscar ni nada por el estilo. Creo que cada cual puede hacer la película que quiera, y cada cual elige lo que va a ver. La polémica de esta película viene porque los autobuses de Madrid no han querido poner publicidad de ella en sus costados. Pues me parece muy bien, la libertad es estupenda, estamos acostumbrados a ver anuncios de bragas por todas partes, pero anunciarse con una masturbación explícita, aunque vaya envuelta en lencería fina, no me parece que sea apropiado para hacerse propaganda en plena calle. Estamos en el vale todo, pero algunos aún no hemos llegado ahí ni pensamos llegar, hay que ser un poco selectivo. Dentro del cine, todo lo que quieran por aberrante que sea, en la calle un poco de dignidad. ¿Porqué no un metrosexual en plena erección? pues porque el sexo es estupendo para practicarlo en la intimidad, pero el exhibicionismo en la calle es cosa de sátiros.
3.
RobinViernes, 17/10/2008, 13:43 h.
El cine español sin sexo burdo y barato no es negocio. ¿para cuándo un Goya para Nacho Vidal...(además rima)?
2.
RobocopViernes, 17/10/2008, 10:46 h.
eso, eso, que vamos, es el único reclamo para ver esta peli. Si hay mucho sexo me voy hoy al cine, si no, espero a bajarla de la mula.
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