¿Y si dejamos que esto se hunda?
crisis, Rodríguez Zapatero, fondo de rescate
@Federico Quevedo - 11/10/2008
Sí, ya se que suena dramático, incluso apocalíptico... Pero supongo que ustedes coincidirán conmigo en que nada de lo que se está haciendo contribuye en modo alguno a recuperar la confianza en los mercados y el sistema financiero. Es evidente que el recurso al sector público como tabla salvavidas no está ofreciendo los resultados deseados. Escribo estas líneas a poco más de una hora del cierre de los mercados. Es viernes, cerca de las cuatro de la tarde, y la bolsa cae entorno a un 10%. Lo peor es que Wall Street ha abierto también a la baja, con fuertes caídas. Un buen amigo de una entidad financiera me cuenta que esta misma mañana –del viernes– al banco Santander le han negado un préstamo en el interbancario al cinco y medio por ciento, y me confirma que si el euribor sigue al alza es porque en el interbancario se están concediendo préstamos con un marginal del 12%. ¿Saben lo que significa eso? Que a pesar de los cientos de miles de millones de euros que los bancos centrales han ido introduciendo en el sistema para dotarlo de liquidez y que los bancos recuperaran la confianza entre ellos, no solo no ha ocurrido eso sino que, probablemente, esa es una de las causas de que la desconfianza no solo persista, sino que además vaya in crescendo.
Hace unas semanas, en un artículo bastante comentado, les decía a ustedes que esta situación tenía sus similitudes con aquella otra del 29, y lo cierto es que, en efecto, las circunstancias son cada vez más parecidas y acontece que estamos cometiendo las mismas equivocaciones. El crack de aquel mes de octubre en la bolsa neoyorquina venía precedido por una depresión económica sin precedentes, depresión que la crisis financiera contribuyó a acentuar. Los estados optaron por la intervención, y durante varios años el mundo vivió una de las crisis económicas más intensas. Cabría pensar que de aquellos errores habríamos aprendido algo, pero en lugar de eso los gobiernos amenazan a la economía con un rebrote de intervencionismo sumamente peligroso. Al igual que entonces, las principales economías del mundo vienen arrastrando un declive que en algunos casos –como el nuestro– es especialmente doloroso. En medio de la crisis económica ha surgido la crisis financiera, arrastrada por una absoluta ausencia de confianza tanto en los mercados como en los propios sistemas político y económico. Esta es una crisis que va más allá de lo que vemos en las pantallas de televisión y en los índices bursátiles, y mientras no comprendamos el verdadero alcance de la misma, seguiremos sin poder abordar su solución.
Yo no soy economista. Seguramente McCoy tiene mucha más cultura económica para poder abrirles a ustedes los ojos sobre lo que se puede o no se puede hacer para superar esta situación. Pero, a veces, las cosas llegan a un extremo de deterioro en el cual es imposible arreglarlas y hay que dejar que se estropeen del todo para poder volver a construirlas de nuevo. Tengo la impresión de que todo el sistema ha fallado. Seguramente porque donde debía de haber libre mercado lo que ha habido son mercados supuestamente libres pero ciertamente intervenidos por unos poderes públicos que, donde tenían la obligación de regularlos, se tomaron la libertad de dirigirlos. Los bancos centrales, que nacieron como organismos de vigilancia y control, se han convertido en actores indispensables, favoreciendo o limitando los flujos de liquidez a su antojo. El monetarismo es a la política económica como una secta a la religión, una secta gracias a la cual las entidades financieras gozaban de una disposición ilimitada de liquidez con la que, a su vez, facilitar préstamos incondicionales a todo aquel que acudiera a una oficina a solicitarlo. Tan cerca como a nuestro alrededor hemos visto como las entidades financieras facilitaban créditos por doquier, y el nivel de endeudamientos de las familias españolas superaba ese ‘limite’ necesario del 40% de sus ingresos. Las hipotecas servían de vehículo para adquirir coches de lujo, hacer viajes imposibles y pagar las comuniones-bodas-bautizos a lo grande, del tal modo que el valor de la casa, incluso el de mercado en el momento de la compra, se veía ampliamente superado en la creencia –falsa creencia– de que la vivienda siempre sube de precio, nunca baja.
Es decir, hemos financiado el crecimiento de nuestra economía, no acudiendo al ahorro, sino al endeudamiento, y ahora estamos pagando las consecuencias. No solo nosotros, el resto del mundo civilizado igual. En el caso español se une la incompetencia de un Gobierno que durante la pasada legislatura se negó a prever que la economía pudiera darnos un disgusto y vivió de las rentas y de una fuerte expansión de nuestro déficit exterior que complicaba notablemente la competitividad de nuestra economía, una economía que crecía al ritmo del ladrillo y del crédito. Bien. Se ha acabado el crédito y el ladrillo. Y el sistema financiero ha comprendido –no así los presidentes de los bancos– que sobre los cimientos de la intervención pública y de la excesiva presencia del Estado en la economía no se puede construir un mundo más libre, y por eso reacciona a los planes de rescate y de nacionalización encubierta o no encubierta de las entidades financieras con caídas generalizadas de las bolsas y el hundimiento del sistema en las profundidades del pozo de la desconfianza. Si esto es así, ¿no sería mejor dejar que el propio sistema se salve a sí mismo aunque eso implique, de entrada, su colapso? Quizá, insisto, pueda sonar dramático, pero lo cierto es que cuando el edificio está afectado por una aluminosis generalizada en toda su estructura, la única solución es derribarlo y volverlo a levantar sobre nuevos cimientos, en lugar de poner parches que lo único que hacen es retrasar aún más el hundimiento definitivo y, si me apuran, contribuyen a hacerlo más doloroso.
Por supuesto, nosotros no podíamos ser menos, pero aquí, encima, con un componente de peineta y caspa que empieza a ser ya preocupante. El viernes el Gobierno aprobó un doble plan que tiene numerosas contraindicaciones, no tanto por la elevación del fondo de riesgo a cien mil euros –que sigue siendo poco comparado con la garantía de devolución del cien por cien que ofrecen otros países–, como por la creación de ese fondo para comprar activos de 50.000 millones de euros, y que llegará a 100.000 millones porque eso es lo que le han pedido los banqueros a Rodríguez, y es que están con el agua al cuello aunque el Gobierno se empeñe en contarnos otra cosa. Y Rodríguez tiene la desfachatez de pedirle a Rajoy que le de un apoyo sin condiciones, apoyo sin condiciones a un plan de rescate del que seguimos desconociendo la letra pequeña, y que promete ser la antesala de algo mucho más preocupante, como es la nacionalización de activos financieros. Y todo ello, encima, en manos de los amigos de Rodríguez –¿sabían que la directora del Tesoro, Soledad Núñez, de la que va a depender ese fondo, es la mujer de Javier Vallés, el director de
Todo ha fallado. Ha fallado la acción coordinada de los bancos centrales, porque no ha servido para que el sistema recupere la confianza. Han fallado los gobiernos porque no han entendido la gravedad de la situación y se han dejado llevar por la debacle coyuntural de algunas entidades y de los mercados, sin analizar las causas de la misma, y eso les ha llevado a poner en práctica políticas de intervención que, a la larga, van a agravar aun más la enfermedad. Han fallado los organismos internacionales, porque no han sabido calcular la proporción del desastre y tampoco sirven a la hora de proponer medidas y analizar las causas, hasta el punto en que se han convertido en meros transmisores de malas noticias. Ha fallado
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (65)
65.
bridge14/10/2008, 18:37 h.
No me cuadra el que en el año 2007 y hacia atras, los Bancos tenían unos resultados positivos abultados y ahora, no nos engañemos, estan en quiebra. Hacía las operaciones que les venía en gana y han provocado una crisis internacional.
Su situación real se desconoce, pero todos los Gobiernos se han tenido que humillar sin exigir a cambio transparencia ni control. No me fio de la CNMV ni del Banco de España, que han estado calladitos todos estos años y tambien ahora.
Los Bancos han engañado a sus clientes minoristas, les han colocado Fondos de Inversión materializados en hipotecas subprime y activos tóxicos debido a las elevadas comisiones que ellos recibian de las Gestoras. Ahora han abandonado a su suerte a sus clientes minoristas y no se hacen responsables de su propia y exclusiva colocación y engaño, como sucede con Banif (Banco de Santander), Barclays Bank, Bankinter, City Bank, Cajas, etc. Por tanto, es lógico la desconfianza en los Bancos y en el sistema de control, ¡¡que esta vendido a ellos!!.
En lugar de aportes economicos hace falta establecer sistemas de control, transparencia y exigencia de responsabilidad reales, independientes y eficaces. Pero nadie informa.
64.
medusa12/10/2008, 20:30 h.
Y como dice un amigo mio andaluz, afincado en mi Comunidad la Valenciana, y que todo esto es por culpa de una viborilla pasada de libido.
Cuanta razòn tienes amigo Juan, el Paraiso es el culpable, no los Bancos y los Bancarios, el es el respondable de que Vd. hoy pague màs por el gas ciudad, que su pensiòn encoja y que los sueldos estèn cada vez màs decrepitos vamos como gustàn a los econòmistas en rendimientos decrecientes,
Que mala pata Adan y Eva deben ser juzgados por Lesa culpa contra la humanidad, y la bicha que la encuentren y la .....
63.
medusa12/10/2008, 20:21 h.
El hombre es dual, como todo su organismo, y la verdad sea dicha estabamos cargando las tintas hacia la parte màs econòmica del ser humano, todo lo basabamos en la pela.
Pero sin misticismos trasnochados el hombre necesita otros valores entrar en otras dimensiones màs etereas, y estas las tenemos muy olvidadas.
No es hora de filosofias decimononicas pero todo no està en los fondos en las hipotecas y en lo puro economicista, hay que atisbar algo màs como poder sentir el valor de la naturaleza y no sobredimensionar la obligaciòn diaria, cuando unos llega a cierta edad hay prioridades que se sustentan en algo màs que la pela.
62.
medusa12/10/2008, 20:16 h.
Sr. Quevedo su articulo tiene mucha enjundia, pues toca aristas tan romos como el futuro, ya he dicho en estos foros que creo que la crisis que yo califico de Pandemia Econòmica, toca màs aristas lo social, lo educacional, y en difinitiva el cauce social que queremos en el futuro.
61.
Guerrero del antifaz12/10/2008, 20:13 h.
"500". Si, me refiero a esa globalización, así que en eso estamos de acuerdo. ¿Baja Nike, por poner un ejemplo, el precio de sus productos por fabricarlos en China o en Marruecos? (no se donde tiene sus fábricas). La respuesta es no.
Al tercer mundo hay otras formas de ayudarlo. La actual solo ayuda a las clases dirigentes de los paises a cuyo esclavismo contribuimos al mismo tiempo que nos empobrecemos.
"Sr. Arias Cortina". Yo no creo que Francia tenga mas funcionarios que España en términos relativos. Por favor, descuente en ambos casos Militares y Policías, por motivos obvios, y haga la cuenta.
De todas maneras, tampoco se puede comparar nuestra economía con la francesa, a pesar de los faroles del embustero compulsivo.
En cuanto a las autonomías, yo creo que esto es un auténtico desmadre. Solo valen para generar puestos de chupe para los políticos.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Cuando se trata del bolsillo, la credibilidad no la tiene ZP, la tiene Rajoy
@Federico Quevedo - 09/10/2008
El Minidemócrata, o cómo ZP se burla de la crisis y de los españoles
@Federico Quevedo - 07/10/2008
Ateo, separado, gay... Y votante del PP
@Federico Quevedo - 04/10/2008
Rodríguez, como siempre, haciendo amigos en la nación más poderosa del mundo
@Federico Quevedo - 02/10/2008
Quién lo diría: ZP se agarra al Plan Bush como a un clavo ardiendo
@Federico Quevedo - 30/09/2008
Acerca de...
Federico Quevedo, nacido en Hamburgo (Alemania) en 1961, licenciado en Ciencias de la Información, está casado y tiene 4 hijos. Quevedo ha realizado su carrera profesional en medios como Radiocadena Española, Antena 3 Radio, Europa Press, La Gaceta de los Negocios, Actualidad Económica... Además es colaborador de Telemadrid, Popular TV, La Brújula de la Economía de Onda Cero y El Gato al Agua en Intereconomía. Autor del libro Pasión por la Libertad sobre el pensamiento político del ex presidente Adolfo Suárez.
Otros artículos de opinión
Zapatero, a la defensiva: todos denuncian la falta de liderazgo Antonio Casado
¿Qué está pasando? José Luis González Quirós
Qué se puede esperar de un país que gasta más en paro que en crear empleo Carlos Sánchez
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

Enlaces de Interés