
LA APELACIÓN

Autor: John Grisham.
Editorial: Plaza y Janés.
Páginas: 480.
Precio: 22,90 €.
Comprar libro
Hay varias formas de leer la última y más que estimable novela de John Grisham. La primera tiene que ver con aquello que ha hecho famoso a su autor, urdir intrigas bien construidas con telón jurídico de fondo, obras de ritmo fluido y lectura rápida y sencilla, algo que La apelación cumple con creces. El segundo aspecto es el que más repercusión ha merecido en los medios de comunicación y en el que se han centrado también la mayoría de las reseñas, su acentuada crítica a un sistema judicial que permite que sus más altas instancias queden contaminadas por el dinero, al tiempo que señala la conexión con los lobbies de Washington y la corrupción política. La tercera cuestión, también llamativa, son las formas en que una consultora fantasma hace campaña para que una jueza moderada y honesta pierda las elecciones al Tribunal Supremo de su Estado en beneficio del candidato propio: las acusaciones proferidas contra ella (excesivamente liberal, demasiado débil, amiga de los matrimonios homosexuales, etc.) poseen notables puntos de contacto con los de las campañas políticas estadounidenses, permitiendo radiografiar con nitidez los discursos que funcionan en aquel suelo electoral.
Sin embargo, lo que sostiene la historia y la da empaque es su núcleo, compuesto por una versión actualizada de la lucha entre el hombre común y quienes están en lo alto del edificio, entre el hombre de la calle y los del poder. Los primeros están representados por un despacho de abogados de provincias, dirigido por un matrimonio endeudado hasta las cejas que no cuenta más que con el apoyo de un reducido grupo de colaboradores; por los familiares (pobres) de las víctimas que han causado los vertidos de una empresa química en los depósitos de agua de un villorrio del sur estadounidense; y por el párroco de la localidad, un tipo que está más preocupado por conseguir dinero y recursos para sus feligreses que por las bodas gays. Los segundos quedan retratados a través de las tétricas maniobras de los miembros de los lobbys, de los inteligentes y retorcidos asesores de comunicación que dirigen la campaña, por los congresistas corruptos y, sobre todo por Carl Trudeau, el magnate dueño de Krane Chemical, enormemente tozudo y avaricioso.
Especialmente llamativo resulta el retrato que Grisham realiza del mundo del dinero, en exceso simplista, dibujando a los adinerados a través de rasgos siempre negativos. Así, nos encontraríamos ante gente ignorante de deseos torpes, como ascender un peldaño más en la lista de Fortune; sentirse por encima de los demás (especialmente de los otros ricos); tener trofeos en forma de anoréxicas esposas jóvenes, operadas y frías; gastarse fortunas en obras de arte contemporáneo que odian en secreto pero que adquieren por prestigio social; pasar hambre con la comida que les preparan los chefs de moda, y cosas por el estilo. Y claro está, Grisham les pinta como esposos interesados y padres lamentables. Pero por más que se trate de una descripción caricaturesca, el autor parece creer en lo que narra; más que utilizar esas figuras como contrapunto de los héroes de la narración, Grisham parece querer deleitarse satirizándolos, como si más que los malos de la obra fueran los malos de la sociedad.
Y tal es el resorte central bajo el que crece La apelación; señalando cómo el mundo de las leyes y de las normas, de la decencia y la honestidad, queda subvertido por la acción de quienes pretenden satisfacer a su ego al precio que sea. El resultado es una obra más que entretenida, didáctica en lo que se refiere al funcionamiento de la justicia e inmisericorde con la relación entre el dinero y las instituciones de la democracia. De manera que, más que un pasatiempo, el autor ha puesto sobre la mesa un libro denuncia del que asegura que la realidad apenas se aleja. Con afirmaciones como ésta, no sería extraño que grupos como los que aparecen en su libro le tachasen de excesivamente liberal y enemigo de los negocios, o que más propiamente, le calificaran como Grisham, el rojo.
LO MEJOR: Que sabe mezclar denuncia y entretenimiento.
LO PEOR: El simplismo en las descripciones de algunos personajes.
Opiniones de los lectores (1)
1.
yosolo»09/06/2009, 17:49 h.
No tengo dinero para comprar libros a esos precios. Después se quejan de que en España no leemos.
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Greenspan: el último liberal que queda en la Tierra
@Eduardo Segovia - 04/10/2008
Remedios naturales y fanatismo religioso
@Sofía Carmona / Nuño Vallés - 04/10/2008
Viaje maravilloso al interior de la soledad
@Nuño Vallés - 27/09/2008
@María José S. Mayo - 27/09/2008
Invertir en Sol, seguir a estrellas y cavar tumbas
Redacción - 27/09/2008
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
Enlaces de Interés