TRIBUNA
Su majestad la mentira
José Luis González Quirós - 25/09/2008
Saber mentir es una de las habilidades más apreciadas en el carácter de un político español. Es verdad que en cualquier parte cuecen habas y que nadie puede pedir a los políticos que se sacrifiquen en el altar de la sinceridad, pero todo tiene sus grados. No en todas partes se premia con el voto esa clase de habilidades. Entre nosotros, el prestigio de la mentira comienza por la veneración del tópico y el eufemismo.
Estos días, con motivo de la crisis económica, pero también del último asesinato de ETA, asistimos a una auténtica orgía de eufemismos. En efecto, a todos les parecen condenables los abusos de los capitalistas y la violencia de los etarras. Da gusto vivir en un país en el que los criterios morales son tan exactos y puntillosos, en el que siempre hay gente dispuesta a proclamar las grandes verdades. Pero convendría preguntarse si tras las condenas a ETA o las manifestaciones de repudio de los tejemanejes capitalistas hay algo más que farfolla.
Otra de nuestras especialidades es la muestra de disconformidad hipócrita. Cojamos, por ejemplo, las últimas chapuzas perpetradas en materia de Justicia. Uno de los portavoces de los jueces progresistas (aquí parece que tenemos toda clase de jueces, salvo jueces a secas) han mostrado su disconformidad con “los procedimientos”, es decir que se convalida el sistema por el cual los partidos, ergo las minorías que los controlan, lo deciden todo en materia judicial, pero protestamos con indignación por las formas groseras con que lo hacen, por haber olvidado el disimulo. Si los agraciados cumplen, o no, las condiciones que establecen las leyes, es cosa que le importa un pito a casi todo el mundo.
El gobierno, dolorosamente consciente de estas carencias morales de la ciudadanía, se propone corregirlas desde la base y para ello inventa nada menos que una nueva asignatura. Ya decía Ortega que la educación es el ámbito en el que la mentira se consagra con más facilidad, pero Ortega era un filósofo ingenuo que nunca alcanzó a imaginar la sofisticación y la desvergüenza con la que puede mentirse si se tiene la vara de mando en la mano. La educación para la ciudadanía va a ser el bálsamo de Fierabrás con el que los jóvenes españoles van a aprender todo lo que necesitan para ser obedientes y buenos, que es lo que se necesita para ser los mejores en todo, digan lo que digan los informes de Pisa o de quién sea.
Si alguno discrepa de esa beatífica monserga enseguida se le dice que es un mal ciudadano, que está contra la ética cívica. Y a los insensatos que se refugian en la objeción de conciencia se les advierte con las penas del infierno, porque no es admisible que un particular se rebele contra lo que aprueban los representantes de los ciudadanos, en especial si son progresistas, como, sin duda, es el caso. ¿Para qué necesitamos la libertad cuando vivimos en
Mentiras y más mentiras que apenas se pueden combatir porque el poder, el del Gobierno y el de los que le hacen la ola, también desde una supuesta oposición, está cada vez más pendiente de todo y no piensa dejar que el público se desmande. La pregunta que cabe formular es por qué extraña razón la sociedad española se ha acostumbrado a vivir en medio de un ambiente intelectualmente tan poco estimulante, desayunándose cada mañana un cocktail de tópicos y de medias verdades realmente insano; cuál es la razón por la que se perdona al mentiroso, por qué motivo hemos renunciado a cambiar tantas cosas que nadie en su sano juicio negaría que hay que cambiar.
El sistema político ha ido estableciendo un sistema real de poder en el que existe una cierta poliarquía -los sindicatos, los grandes empresarios, la universidad, los grandes medios de comunicación, los colectivos beneficiados por políticas favorables-, entre los que no hay ni competencia ni el menor interés por alterar un statu quo que dista mucho de ser el mejor pero que no conviene poner en riesgo. En mi opinión, hasta
Sigue latiendo la esperanza de que algún día terminarán por imponerse los políticos que no acepten resignarse, pero es indudable que tendrán que pasar por el duro fielato de los mediocres que hoy tienen mando en plaza. Solo los ciudadanos tendríamos la oportunidad de acabar con esta clase de paripés que van desde las “rotundas condenas” hasta el autobombo y el reparto de papeles en el que todo queda igual. Salirse de ese esquema es muy caro para los políticos profesionales, pero bastaría que los ciudadanos conscientes del pasteleo imperante se decidiesen a no votar a tanto hipócrita investido de poder para que algo empezara a moverse. Es difícil, pero torres más altas han caído.
José Luis González Quirós es analista político
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Opiniones de los lectores (25)
25.
albertovz26/09/2008, 19:42 h.
El problema es cuando al político le da por mentir a tontas y a locas... como algunos, bastantes sociatas y peperos al por mayor.
24.
manoto25/09/2008, 21:27 h.
Silk,gracias y sobreto todo,gracias por las formas,por las maneras.
Antes de contestar a tu pregunta,te dire,para que me clasifiques,que,hasta este año,marque la cruz,en "mi Iglesia",conjuntamente con otros fines.Este año,mi "alma" se nego a poner la cruz en "mi Iglesia";¿por que? por sentirme traicionado en lo que mas amo de mi iglesia,su principio basico,"amaras al projimo como a ti mismo",Rouco Varela,a traves del instrumento de mi Iglesia,lo prostituyo,hasta lo mas intimo,que el el amor y respeto a los sufrientes del atentado del 11M.
Tu pregunta,suelo ser "acido" en mis comentarios y trato de no utilizar el insulto,salvo que al que me dirijo NO lo haya hecho de forma abusiva;lo mismo que FJLS en la Cope y esta vez Expatriado se paso ¿donde?en aplicar a alguien a quien nos preside y NOS REPRESENTA FUERA DE ESPAÑA,algo tan bajo como
"mentiroso y SIN MORAL NI PRINCIPIOS"
Otra vez,gracias por las formas y maneras,realmente FULL SILK
23.
expatriado 225/09/2008, 20:11 h.
silk
Se agradece el comentario.
Eso sÃ,contestar a este señor, que debe de ser un adolescente (fÃsico o mental) o tratar de razonar con él es perder el tiempo, hasta acaba uno llevándose descalificaciones personales. Signo de los tiempos y del paÃs.
Aprovecho para elogiar el comentario de Cuquiña, por cierto.
22.
silk25/09/2008, 19:10 h.
manoto:
Expatriado 2 escribe:
"Hombre, hablando de mentiras:
anonimo52:
8.-Porque (sic) el PP no se opone claramente a EpC???
Porque es una directiva europea."
(Una verdad a medias, mentira gorda.)
Lo que se hace en Europa es aplicar contenidos objetivos (Derechos Humanos...), no el catecismo zapaterista del buenismo.
¿Qué padre en su sano juicio dejaría que educasen a sus hijos en los "valores" de esta nulidad (haciendo amigos en Nueva York), mentiroso y sin moral ni principios?"
Manoto, ya sé yo que pretender que usted sobreviva en el proceloso mundo de la lógica es vana porfía, pero si es usted tan amable de explicarme dónde expatriado se expresa con un lenguaje "barriobajero" le ruego lo haga. Que no es desdoro pedir explicación al sabio (voy a expresarme así no sea que me llame algo a mí también).
Yo ignoro si expatriado lee el Catecismo o no, pero leyendo su post es dificil de decir.
Lo del anochecer... supongo que usted se referirá a Jack Nicholson en su papel de Lobo junto a una magnífica Michelle Pfeiffer.
21.
albertovz25/09/2008, 18:51 h.
Los políticos son, todos ellos, mentirosos natos... y se creen listillos.
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