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El hechizo mantiene su efecto

El hechizo mantiene su efecto

'El Brujo' en plena acción.

@María José S. Mayo - 13/09/2008

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UNA NOCHE CON ‘EL BRUJO’


Dirección e interpretación: Rafael Álvarez El Brujo.
Lugar: Teatro Infanta Isabel. Barquillo, 24. Madrid
Teléfono: 91 521 02 12; tel-entrada 902 40 02 22.
Horario: X. y v., 20.30; s. 19 y 22h; d., 19h.
Precio: 20 a 25 €.
www.gruposmedia.com/infanta

Rafael Álvarez ‘el Brujo’ ha vuelto a Madrid con el espectáculo con el que festejaba sus bodas de plata sobre los escenarios. Y decimos festejaba porque de eso ya hace siete años. Por eso no resulta nada extraño que hasta el propio actor sea el primero en reírse del hecho de que las bodas son ya, sin duda, de otro metal.

Pero el hechicero del monólogo sigue convocando a multitud de espectadores moviéndose una y otra vez por toda la geografía española con un repertorio que funciona a las mil maravillas con títulos como El Lazarillo de Tormes, San Francisco Juglar de Dios o El Contrabajo.

La fórmula de ‘el Brujo’ es un éxito seguro, por lo que aunque este espectáculo en cuestión no cumpla la promesa de deleitar a los que acudan a él con sus poetas favoritos del siglo XV, siendo más bien con un anecdotario familiar, el intérprete tiene un temple inigualable sobre las tablas que le salva de cualquier naufragio. Más si les ocurre, como a quien esto escribe, que disfrutan menos del Rafael recitante y más del que improvisa y cuenta las anécdotas enjaretándolas como un chiste interminable en el que la risa del espectador no parece tener fin.

Entre lectura –un tanto sui géneris- de poemas de Quevedo, de Manrique, de Santa Teresa de Jesús o de San Juan de la Cruz, nos deleita con una serie de recuerdos de su vida familiar en su Jaén de adopción en torno a una mesa con hule de mapa de España. También con la narración del descubrimiento de su vocación de actor ejerciendo de monaguillo y teniendo en vilo a las viejecitas de la parroquia por culpa de la dichosa campanita que les hace arrodillarse cada dos por tres. O conquistándonos definitivamente gracias a la imitación de un padre aficionado al ‘fino’ y de chulescos andares y la de ese sacerdote de frases ilegibles.

Pero donde ‘El Brujo’ es un valor seguro es en su capacidad de análisis del presente inmediato, introduciendo en sus espectáculos esa dosis justa de pimienta con los últimos hechos noticiosos, que distienden más si cabe su anecdotario. Con todo ello consigue un valor seguro, un gran guiño a sus fieles espectadores –el hechizo mantiene su efecto- y una más que recomendable introducción para neófitos en la materia.

LO MEJOR: La capacidad de ‘El Brujo’ de alargar cada gracia.

LO PEOR: Su peculiar manera de recitar y que el montaje se nos queda un poco corto.

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