SIN ENMIENDA
Be water my friend
@Juan Carlos Escudier - 13/09/2008
Un elemento inherente a las crisis económicas es que siempre afectan a los mismos. Uno puede silbar distraídamente o refugiarse en una mina pero sus ráfagas siempre le moverán el flequillo o, si son pendencieras como ésta, le arruinarán el peinado. Sus efectos se asemejan al que producen las olas de un mar embravecido en los bañistas más confiados. Se empieza por franquearlas desde la orilla, dando brincos cada vez más grandes para mantener la cabeza fuera del agua, hasta que una de ellas cubre al incauto, lo arrastra por el fondo y, además, le llena el bañador de arena y el estómago de salmuera. Las crisis dejan el cuerpo hecho unos zorros.
Existen, sin embargo, ciertos individuos a los que estos períodos jamás les alcanzan, y, si lo hacen, limitan sus daños a algunas salpicaduras en el traje de Armani, nada grave que no se arregle con un buen tinte. Dentro de esta categoría siempre han estado los banqueros y los especuladores, precisamente los responsables de este colapso financiero internacional que está dejando en el paro a centenares de miles de personas en Occidente y matándolas de hambre en el resto del mundo. En su versión española han logrado la carambola perfecta: un plan de Zapatero permitirá a los promotores de vivienda ampliar sus créditos para que puedan seguir pagando a los banqueros, de manera que esos enojosos incobrables no enturbien sus impolutos balances. Grandioso ejercicio de tirar la piedra y poner la mano. “Estamos muy orgullosos de nuestro sistema financiero”, viene a decir el presidente. No es para menos.
Por lo demás, algunas instituciones han alcanzado la impasibilidad ante la marejada económica. Son faros imperturbables en el océano de las calamidades. Su misión es generar confianza desde las páginas del Hola, simular que nada pasa, que todo está controlado. Una de ellas es la monarquía. ¿Acaso alguien mirando al Rey es capaz de intuir si el país vive en la bonanza o, por el contrario, naufraga en la penuria?
El papel ha de resultar muy ingrato. Al Rey, por ejemplo, le gustaría modificar sus hábitos en época de crisis pero el deber se lo impide. El monarca, que es sensible, cambiaría sus vacaciones en Marivent por un apartamento en Cullera o se apuntaría entusiasta a la congelación de su asignación presupuestaria aunque su prole cada vez sea más pródiga, como la de Proserpina. ¿Por qué no lo hace? Por sentido del Estado.
El único signo de que la crisis se ha instalado también en los aledaños de Zarzuela es visible en la espigada figura de Don Jaime de Marichalar, yerno ausente del Rey pero yerno al fin y al cabo. Existe coincidencia en asegurar que el marido de la infanta Elena se prepara para encarar graves dificultades laborales porque algunos de sus empleadores –el Credit Suisse, Loewe, la aseguradora Axa-Winterthur- meditan prescindir del hombre que con más garbo se ha enfundado en los últimos años unos pantalones de lycra.
Si su despido se materializa sólo cabría achacarlo a la crisis porque es impensable que estas prestigiosas firmas tengan como consejero al duque por otro motivo que no sea su gran capacitación y su enorme dedicación al trabajo. De Don Jaime, que es ordenadísimo, aún se recuerda aquella foto distribuida por Winterthur al poco de su nombramiento: una mesa refulgente, a la que habían pasado primero el trapo y después el Johnson, tras la que se encontraba Marichalar dispuesto a relanzar el mundo del seguro. ¡Qué tiempos aquellos!
Para los saltimbamquis de la playa, los que temen que la ola de la recesión les engulla en cualquier momento, la incertidumbre es mayor. Agradecen, eso sí, los esfuerzos de los políticos y valoran sus propuestas. Son conscientes de que regalar 40 millones de bombillas de bajo consumo, la genial iniciativa de ese ministro iluminado llamado Miguel Sebastián, aumentará exponencialmente el empleo en Osram y otras empresas del sector del filamento; o de que el anunciado reglamento de defensa de los usuarios de las telecomunicaciones, otra de las medidas gubernamentales contra la crisis, les hará igual de parados pero más felices.
Algunas medidas les parecen chocantes debido a su ignorancia. Si la salvación del país radica en cambiar el modelo productivo y en trascender del ladrillo, ¿por qué se destina el grueso de las ayudas a públicas a la financiación de viviendas, a la rehabilitación o se acelera la inversión en infraestructuras para que las constructoras alivien sus padecimientos? Siendo, como era, una oferta electoral para repartirnos el superávit e hincharnos de tinto de verano, ¿cómo es posible que la devolución de 400 euros sea el bálsamo de Fierabrás contra el estancamiento? Si es vital que puedan constituirse empresas en 24 horas, ¿por qué no se aligeraron antes los trámites y se posponen los nuevos procedimientos hasta 2009? ¿La privatización de Aena dará trabajo? ¿Lo dará congelar la oferta de empleo público? ¿Por qué es más importante colocar a 100.000 parados de la construcción que a 100.000 parados de la industria?
Estos y otros interrogantes atenazan estas pobres mentes, que, no obstante, escuchan reconfortadas los mensajes de alivio de las autoridades. Según se afirma, la depresión durará meses y comenzará a aflojar en la segunda mitad de 2009. Una familia que pierda ahora el empleo y a la que el banco embargue la casa con gran dolor de su corazón, podrá empezar de nuevo en 2010 y hasta regalar la nueva consola Wii a los niños por Reyes. De momento, cuidado con aquella ola, que tiene muy mala leche. Be water my friend.
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Opiniones de los lectores (9)
9. ADONDENOSLLEVARA16/09/2008, 13:49 h.
El plastón que daba la derechona con el PER y los subsidios a parados que ahora no quieren que cobren los inmigrante, y eso que es una miseria comparado con los miles de millones que están inyectando los bancos centrales a los bancos privados para que no se hundan. !que sinverguenzas! Socializan las perdidas y privatizan las ganancias de lo publico. Eso los altos cargos de esos bancos nunca pierden, sus ingresos millonarios y blindados no responden de su mala gestión ante el accionista minoritario. !Menudos ocho años de Bush, los peores de la historia tras la segunda guerra mundial, vaya basura de presidente elegido en su día con fraude manifiesto y golpe de estado del tribunal supremo nombrado por su padre ¿EEUU democria? !orgánica y hereditaria como la norcoreana, pero de ricos!
8.
Bosanovo15/09/2008, 20:28 h.
siempre afecta a los mismos y siempre decimos que afecta a los mismos. Y el que manda tambien lo dice.
Y seguimos votando al que dice que siempre afecta a los mismos por decirlo a pesar de que no necesitamos que nos lo digan y que el que manda ya se encarga de que siempre afecte a los mismos.
7.
Cuquiña14/09/2008, 17:49 h.
Ya se sabe que la crisis económica afecta siempre a los mismos, aunque tenemos prueba evidente de que también los de Armani sufren, por ejemplo el sr. Bono, al que la prensa adjudica la nada despreciable cifra de 14.000 euritos mensuales, ha tenido el elegante gente de pedir congelación, bien pensado debería pedir que se lo partan por la mitad y así todos los que cobran sueldos de cinco cifras. Y otra vez las ayudas van a parar a los mismos. Aunque Zp dijo a sus paisanos en Rodiezmo que no ayudaría a las grandes constructoras, bastaron unas horas para que se desdijera, en el Congreso lo hizo ¿cómo se puede fiar todo un país de alguien que nos distingue lo que es decir una cosa y la contraria casi simultáneamente. Pero ¡animémonos¡, nos van a consolar aclarando nuestra situación con una bombillita.
6.
Vicente Torres13/09/2008, 17:39 h.
El problema es ese, Escudier, cuando mejor va el país es cuando los políticos están de vacaciones; en ese momento las cosas van a su aire. Cuando los políticos regresan y comienzan a tomar medidas lo que ocurre es que si las cosas van bien, ellos las empeoran, y si las cosas van mal, las empeoran también. Son capaces de tomar medidas contradictorias, reparten 400 euros, para fomentar el consumo y bajar los salarios para contener la inflación. Hablar de austeridad y regalar bombillas. No dudan en echar piedras contra su propio tejado, auyentando a los compradores extranjeros de viviendas.
http://xpuntodevista.blogspot.com
5.
albertovz13/09/2008, 14:17 h.
¡Pobres ricos... ya lo dijo Jesucristo, que de eso sabía bastante!
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