DOS PALABRAS
No solo de crisis vive el hombre, Sr. Rajoy
@Federico Quevedo - 13/09/2008
Me cuenta una buena amiga que a su madre, ochenta y dos años, la atracaron el jueves unos desalmados, le robaron el bolso y la arrastraron por el suelo unos doscientos metros hasta que consiguieron llevarse el objetivo de su acción criminal. Fue a las dos de la tarde, en el centro de Lorca. La policía les dijo que era el segundo caso que se daba en menos de una hora. Los autores, inmigrantes que se apostan cada día frente a los mercados y las puertas de las entidades bancarias para elegir a sus víctimas, sin que la policía pueda hacer nada. En su mayoría, extranjeros que llegaron con trabajo pero que ahora sufren las consecuencias de la crisis y del desempleo. Si uno acude a las verdaderas fuentes, es decir, a las comisarías y no a las cifras manipuladas del Ministerio del Interior, podrá tener una idea del alcance de esta situación. No hay comisaría en la que sus funcionarios no se quejen, primero, del espectacular aumento de la delincuencia, sobre todo de esta clase de delincuencia, de robos con intimidación y, segundo, de la ausencia de medios para combatirla.
Esta semana hemos sido testigos, también, de otra noticia que sin duda a todos nos ha dejado helados: la sanción irrisoria a un juez por cuya negligencia murió una niña a manos de un desalmado pederasta. Y hemos visto, también, como los partidos políticos se repartían el pastel del Poder Judicial hundiendo un poco más, si cabe, a la Justicia en el pozo inmundo de la dependencia política. Y hemos escuchado como todo un vicepresidente segundo del Gobierno afirmaba, sin mayores complejos, que la recesión está muy bien porque sirve para limpiar la economía. Y lo dijo mientras cada día crecen las colas de parados en las oficinas del Inem, aumenta la delincuencia, se dispara la morosidad en las oficinas bancarias, la Justicia pierde la confianza de la sociedad a pasos agigantados, las instituciones se hunden en su propia decadencia –incluida, como no, la Monarquía más preocupada de sus asuntos propios (divorcios, operaciones de estética, caza mayor...) que del interés general-, los organismos de regulación solo atienden a las razones del poder político, en el Parlamento se hurtan debates y se burla la democracia, se remueven las tumbas de los muertos, se hostigan los valores más esenciales de una sociedad como la vida...
No es extraño que, en estas circunstancias, cunda el descontento. Cualquier sondeo demoscópico recoge, hoy por hoy, un estado general de desánimo en la sociedad sólo comparable al que produjeron otras crisis históricas como la del 29. Lo que quiero decir es que esta crisis es mucho más intensa que otras en las que se ha visto sumida la humanidad, y probablemente tiene el alcance de esas otras crisis que han traído cambios muy importantes en la sociedad, gracias a que entonces hubo dirigentes que comprendieron el alcance de esas revoluciones y fueron capaces de liderarlas. Y esto es así porque esta crisis –y en España ocurre de manera muy particular- no es solo una crisis económica, sino una crisis que afecta a otros muchos órdenes, es una crisis de valores que afecta a una sociedad que en las últimas décadas se ha dejado llevar por el conformismo y la complacencia. E insisto, no me refiero a valores religiosos, sino a aquellos valores que nos han permitido crecer y progresar y que ahora se encuentran en decadencia, valores como la libertad, la vida, la igualdad, la educación, el mérito, el esfuerzo...
En algunos países, como en Reino Unido, los líderes políticos han comprendido que el alcance de la crisis va más allá de lo estrictamente económico, y el candidato torie ha levantado la bandera regeneracionista, con un enorme éxito entre los ciudadanos de aquel país. Lo mismo ocurre en Estados Unidos donde combaten dos visiones diferentes de ese regeneracionismo –la de Obama y la de Sarah Palin-, pero que coinciden en la necesidad de afrontar la crisis desde ese punto de vista. En España, mientras el Gobierno se abandona a una deriva propia del más absoluto relativismo, incapaz de dar respuesta a ninguno de los muchos interrogantes que plantea esta nueva circunstancia, la oposición corre el riesgo de quedarse sólo en la superficie de la crisis, en el problema –real, eso sí- del empleo y las dificultades de liquidez, y no descender a las profundidades de la verdadera crisis que mina los cimientos sobre los que se levanta la arquitectura social. Algunas mentes estrechas estarán pensando eso de “ya está este con sus valores morales y retrógrados”. Nada más lejos de la realidad.
No se trata de una vuelta al conservadurismo, ni mucho menos, pero sí de levantar esa bandera regeneracionista y reformista que tanto necesita esta sociedad. El PP no puede conformarse con haber renovado el Poder Judicial en las condiciones en las que se ha hecho... Tiene que ir mucho más allá, tiene que presentar a la sociedad una reforma ambiciosa, que de verdad devuelva la independencia a la Justicia, de manera valiente, renunciando por completo a cualquier forma de control. Y tiene que plantear un debate serio sobre los delitos y las penas, sobre cómo nos enfrentamos a los enemigos de nuestros valores. Y poner sobre la mesa un programa de reformas que afecte a las instituciones y les devuelva la credibilidad y la confianza. Y enarbolar la bandera de la defensa de los derechos esenciales como verdadero factor de progreso, y eso pasa por defender la libertad, la igualdad y, sobre todo, la vida, y decir alto y claro que no es progresista una cultura de muerte, sino una cultura de vida, y que ningún derecho puede estar por encima de la defensa de los seres más débiles.
No digo que deba hacerlo ya, pero en algún momento Mariano Rajoy debe tener en cuenta la oportunidad de ir más allá en su discurso, y emprender una seria apuesta por la regeneración democrática y la reforma política, comprometiendo a la sociedad en esa apuesta, como manera de superar esta crisis. No estoy pidiendo –lo siento por algunos- que el PP entre al trapo del debate sobre el aborto o el suicidio asistido... No ahora, porque eso sería hacerle el juego a Rodríguez y su estrategia de confrontación. Pero en algún momento el PP tiene que empezar a enviar a la sociedad mensajes distintos a los simplemente críticos con el Gobierno por su inoperancia ante la crisis, ir más allá y liderar esa necesidad de cambio que tiene la sociedad, y que si no afloró en marzo fue por un cúmulo de circunstancias –premura, desconfianza en la alternativa, exceso de crispación, políticas de exclusión, complacencia, etcétera- que ahora han cambiado. Dicho de otro modo, la fruta empieza a estar madura para comprender el alcance de una propuesta de regeneración democrática como la que debería ofrecer el PP de modo valiente y decidido, y en la que debería involucrar a otras fuerzas políticas, incluidos los nacionalismos.
Se trata, en definitiva, de capitalizar el descontento social. Rodríguez es, en mi opinión, un dirigente político amortizado, al que en su propio partido auguran ya una corta existencia, pero que podría alargarse si la oposición no termina de comprender que su lavado de cara –el lavado de cara que hizo Rajoy en junio- debe ir acompañado de una valiente oferta de contrato social que saque a la sociedad de su letargo y regenere las estructuras de esta democracia anquilosada y obsoleta pese a su juventud.
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Opiniones de los lectores (339)
339. lolarrita15/09/2008, 11:22 h.
Me parece bien los comentarios, es verda que Zapatero no hace nada solo vivir en el recuerdo y sacar rencor, lo peor que hay en las personas, sacar ahora a sus abuelos, cuando los abuelos que estan vivos estan semi avandonados, preocupémonos de ellos, de los abuelos que viven solos en un avandono de amor, de soledad, los muertos dejemoslos en paz, aor incineramos y las cenizas las esparcimos. Pensemos que nuestros abuelos estan donde deseaban estar, y recordarlos con amor y cuidemos a los de hoy como he dicho antes. Rajoy tiene que deecir y hacer cosas interesantes para España, cosas que nos mejores aunque vayan en contra de la popularidad, no tienes que decir lo que quieren oir sino lo que se deba hacer, coger "ell toro por los cuernos" y dar soluciones, no marear la perdiz.
338.
PJCM14/09/2008, 22:24 h.
335 Wendy.- Según todas las informaciones, la visita del Papa a Francia ha sido un éxito arrollador, a pesar de la laicidad de ese Estado.
337.
PJCM14/09/2008, 22:21 h.
333Sonetsomed.- Como único interesado, quisiera que se dejara ya ese tema. Me las he tenido tiesas con muchos foreros y no por ello he dejado de cambiar impresiones con ellos.
Cuando deje este foro fue cuando recibí un insulto muy grave personal de un forero que ya no participa.
Por favor, quede esto aquí.
336.
uno del comun14/09/2008, 21:34 h.
"Sr" Demostenes invertido.
No cree que ya ha hecho bastante el ridiculo por hoy.
No entiendo porque me acusa de algo falso.
Hasta PJCM en un alarde de honestidad ha rechazado sus acusaciones infundadas.
Por favor, tomese un vaso de leche y vayase a la cama.
335.
RELAMPAMPAGO14/09/2008, 21:33 h.
Para MANOTO (332).- Que así sea.
Atentamente:
Eusebio Martínez Muñoz
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