VÍDEO
Jueves, 11 de septiembre de 2008
Manejar un helicóptero no es cosa de niños: hace falta destreza y habilidad para mantener volando y recto el aparato, y más cuando hay maniobras complicadas. Por eso a veces es mejor quedarse en tierra y no volar. Eso mismo ha debido de pensar este piloto, que después de intentar rescatar a una lancha que se había quedado sin gasolina acaba dando con sus huesos -y con el metal de su vehículo- en pleno mar.
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