TRIBUNA
La culpa es individual y el recuerdo, colectivo
Alemania, Garzón, Holocausto, guerra civil
Aurora Mínguez.- - 11/09/2008
¿Cuánto tiempo necesita un país para curar las heridas de una guerra civil o de un Holocausto? ¿Se pueden imponer la memoria y el recuerdo? ¿Y el olvido? ¿Quién defiende la dignidad de los vencidos o de los que desaparecieron en los crematorios? He seguido desde Berlín el revuelo creado por la propuesta del juez Garzón de abrir un archivo exhaustivo de los desaparecidos en la guerra civil y me resulta inevitable trazar paralelismos con la manera cómo los alemanes se han enfrentado y se enfrentan todavía con su pasado nazi. Se me dirá que no se puede comparar una guerra civil como la española con el Tercer Reich, pero contestaré que el Holocausto, aquí en Alemania, lo llevaron a cabo alemanes contra ciudadanos alemanes que, además, eran judíos. Algunos de ellos habían luchado por Alemania en
“Stolpersteine”...o las piedras con las que te das un tropezón
Vivo en el barrio de Charlottenburg, en el antiguo Berlín occidental. Un “ensanche” de la antigua capital, creado a principios del siglo XX, y en el que se instaló la burguesía prusiana y los nuevos ricos. Entre ellos había también bastantes ciudadanos judíos. Empresarios, médicos, artistas, muchos psicoanalistas. Cuando salgo a pasear por el barrio me tropiezo a menudo con las “stolpersteine”...traducido literalmente, las piedras con las que das un traspiés o un tropezón. Se trata de plaquitas de latón dorado, de diez por diez centímetros, insertadas en el suelo, colocadas a la entrada de algunos portales, y en las que se leen textos como el siguiente:
AQUÍ VIVIÓ
MAX RYCHWALSKI
Nacido en 1864
Deportado el 21.08.1942
Theresienstadt
Asesinado el 31.01.1943.
El señor Rychwalski y su esposa, Amalie, que también tiene su placa en el suelo, al lado de su marido, vivió en el número 32 de la calle Bleibtreu. Mi casa está en la acera de enfrente. En la misma calle hay otras tres stolpersteine…a la vuelta de la esquina, en
Conviene subrayar lo de “iniciativa privada”. Demnig empezó con su proyecto en 1996.Un año después colocaba la primera placa en el barrio berlinés de Kreuzberg (sólo en
El olvido de los nombres y del recuerdo
Demnig quiere mantener el recuerdo de las personas que vivieron en aquellas casas asaltadas por los nazis, porque, según sus propias palabras,” un hombre es olvidado si se olvida su nombre”. De ahí ese afán por descubrir y sacar a la luz las sombras del pasado…en este caso de un pasado unido a lo cotidiano, a aquellas personas que compartieron con los alemanes “cien por cien alemanes” escaleras, portal o patio. Algunas de estas placas han sido destruidas, o pintadas por encima para impedir leer el texto que llevan grabado. Las que se colocan en ciudades de
El recuerdo, o la obligación de recordar, sigue doliendo. Pero, en general, Alemania puede dar un ejemplo de cómo el reconocimiento del horror infligido a los demás-sean judíos, gitanos, eslavos, minusválidos u homosexuales- es también la garantía de una curación. Se tardó más de diez años en alcanzar un acuerdo para levantar en el centro de Berlín, muy próximo al búnker de Hitler, un Monumento Central dedicado a las Víctimas del Holocausto. De cuando en cuando se hacen pintadas nazis en los pilares grises que componen el Memorial. Pero, en general, se impone un respeto o, en el peor de los casos, un mirar hacia otro lado.
Una cosa es conocer, admitir y contribuir a descubrir partes aún ignotas del pasado y otra es sentirse personalmente culpable. La conciencia, dijo hace años el ex presidente federal Richard von Weizsäcker, es individual, no colectiva.
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Opiniones de los lectores (5)
5.
manoto11/09/2008, 22:52 h.
Sra Minguez,muy bueno,buenisimo su articulo sobre Alemania.
Muchas veces,en estos foros,especialmente en los que yo llamo "la España cañi del siglo 21",algunos foreros comparan a España con el ser de Alemania y claro,todos olvidan que su pasado intelectual,ha sido el fermento de toda la intelectualidad,tanto en Europa como en los Estados Unidos.
Lo dicho,la leoo siempre,pero no siempre puedo comentar.
4.
Miguel García11/09/2008, 19:32 h.
Bonita iniciativa, la de poner placas recordatorias a los asesinados. Además, se ponen placas de un grupo, los judíos alemanes, a los que en aquella tragedia les toco el amargo papel de víctimas.
¿Un grupo de víctimas inocentes, sin asomo de culpa, en la Guerra Civil? ¿Los sacerdotes y católicos asesinados por su fe? Haría falta más que discreta vigilancia para poner una plaquita recordatoria: propocionalmente, son muchos más en España quienes se han especializado en "explicar" asesinatos.
De García Lorca guardamos gran y merecido recuerdo, por su fama y por su cruel asesinato. Pero nunca, hasta ahora, hemos leído una condena de Muñoz Seca -en el momento de su asesinato no menos famoso que Lorca- salida de la pluma de los orgullosos seguidores -incluso con sus mismas siglas- de los partidos que organizaron su asesinato y el de miles de inocentes más.
Quizá dentro de unos años. De momento, en España, la cosa va de victorias retrospectivas y no de emocionados recuerdos.
3. Reconozco11/09/2008, 18:34 h.
Para 2 ¿Sólo los de un bando? ¿verdad? Hay Cruz de los Caídos y Paracuellos del Jarama, violaciones por los fascistas y por los republicanos: "levantemos los hábitos a las hermanas y elevémoslas a la categoría de madre". La misma escoria, la misma que sólo mira a un lado.
2. Humanesboy11/09/2008, 16:52 h.
Muy buen ejemplo el que nos presenta la autora del artículo de como se puede tratar este tema tan peliagudo. Para mejor entender lo que hemos hecho mal en España, deberíamos también ver lo que se hizo en Alemania Oriental, donde no se hizo un trabajo de concienciación y verdad histórica y por ello donde a día de hoy el mito nazi resurge. Habría que añadir que el recuerdo a las victimas ha ido mucho más allá de poner "plaquitas" en las esquinas, también se ha perseguido y castigado a los criminales o a los que se lucraron con sus crímenes. Esto en España no se ha hecho, y debido a ello los asesinos o su estirpe continuan campando a sus anchas. Muchos dicen que este tipo de politica dividirian aún más a los españoles. Alemania es la prueba de que no hay nada que una más que la Justicia.
1. Reconozco11/09/2008, 16:21 h.
Conozco y admito que en los dos bandos había asesinos, canallas y seres despreciables, tan canallas y despreciables como los que dicen que los de su grupo eran buenos y los del otro asesinos.
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