DOS PALABRAS
Ni ZP es Obama, ni se parecerá nunca: esta izquierda es radical y extrema
José Luis Rodríguez Zapatero, Barack Obama
@Federico Quevedo - 02/09/2008
En una entrevista publicada por el diario El Mundo el pasado domingo, el presidente Rodríguez afirmaba que el PP está a la derecha de los demás partidos conservadores o de centroderecha europeos. Ayer, la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, le respondía con una sentencia definitiva: “Un presidente del Gobierno que lo es con el voto de Izquierda Unida y del nacionalismo más radical, no está legitimado para hablar de extremos. El partido que hoy representa los intereses de la izquierda más extrema y del nacionalismo más radical es el PSOE”. Y esto, decía Cospedal y añade este que suscribe, es tan objetivo como que sólo hay que ir a los resultados de las elecciones para comprobar que es así: mientras el PP ha crecido por el centro, el PSOE lo ha hecho por su extrema izquierda. Y esto es lógico que ocurra cuando el Gobierno de Rodríguez ha practicado y parece querer seguir practicando una política de confrontación y de exclusión. Nada que ver con lo que la pasada semana proponía Barack Obama a sus conciudadanos.
Verán, de la entrevista a Rodríguez, de sus declaraciones, de su actitud y de su gestión al frente del Gobierno no puede sustraerse, ni de lejos, la más mínima similitud entre nuestro presidente y el candidato demócrata a
Esa es la diferencia, por otra parte, entre el PSOE y el PP. Mientras que la izquierda española solo ha acudido a la convención demócrata, situándose al lado del ala más izquierdosa y radical de este partido, el PP ha enviado una delegación a las dos convenciones –aunque la republicana no se ha celebrado por el Gustav-, dejando claro que se identifica con corrientes de ambos partidos, lo que pone de manifiesto que, en efecto, el PP es un partido que se sitúa en un ámbito de mucho mayor pluralismo ideológico que el PSOE o, dicho de otro modo, el PSOE rezuma un sectarismo propio de las izquierdas herederas del leninismo. ¿Por qué? La clave está en el discurso de Obama: apelación a la fortaleza intelectual y moral de los americanos, promesa de rebaja de impuestos a las clases medias, apuesta por la innovación y premio al esfuerzo y al mérito individual, recorte de los gastos superfluos en el presupuesto, eliminación de los impuestos a las plusvalías de capital, recuperación de la responsabilidad individual, búsqueda de los consensos sociales...
Es, en este último aspecto, donde el discurso de Obama me ha llamado más la atención y donde se marca de manera clara y definida la diferencia con Rodríguez. El candidato demócrata, conocido por su actitud proabortista en un país de mayoría provida, ha planteado el debate en unos términos aceptables para todos, al menos en principio: “Puede que no estemos de acuerdo sobre el aborto, pero seguramente podamos ponernos de acuerdo sobre la reducción de los embarazos no deseados en este país”. Es decir, no busca la confrontación con una parte de la sociedad americana, sino el acuerdo con ella. Esa, desde luego, no ha sido ni anuncia que va a ser la manera en que quiere gobernar Rodríguez. Por supuesto, las referencias a Dios y al espíritu americano, es decir, al orgullo de ser lo que es, está lejos de formar parte del discurso de nuestro mediocre presidente.
Hay un asunto más en el que las crónicas y los análisis mediáticos han querido asimilar a Obama con Rodríguez: la guerra de Iraq. El candidato demócrata sigue siendo contrario a la permanencia de las tropas en aquel país. Sin embargo, de su discurso se desprende un giro muy importante hacia el sentido común y la responsabilidad y, sobre todo, al mantenimiento de una actitud firme por parte de Estados Unidos en la defensa de la libertad y de la democracia. No hay que olvidar que a Obama se le compara con Kennedy, y de Kennedy hay que recordar el episodio de Bahía de Cochinos. Obama propone poner fin a la guerra de Iraq, pero “de forma responsable”, es decir, no con decisiones alocadas y ausentes de toda lógica como hizo en su día Rodríguez y, al contrario que el presidente español, el candidato demócrata ha mostrado una decisión firme de luchar con el terrorismo de Al Qaeda y reanudar la diplomacia dura con Irán para evitar su acceso a la tecnología nuclear.
En Obama hay, por tanto, una aparente apuesta decidida, primero, por la defensa del individuo -su proyecto no es colectivista, como sí lo es el proyecto de Rodríguez- y, segundo, por la libertad y por la democracia y por el restablecimiento de los valores occidentales y su superioridad moral frente a los radicalismos y los extremismos, tanto de izquierda como de derecha y, sobre todo, los fanatismos religiosos de Oriente Medio. El duelo con McCain, sin embargo, va a ser reñido y, de entrada, el senador demócrata no tiene asegurada la elección a pesar del buen tono de su discurso que ha servido para amortiguar la desconfianza de muchos de sus compatriotas. Por eso, también ha sido una irresponsabilidad que siendo Estados Unidos la primer potencia y la primera democracia del mundo, el PSOE solo se haya querido retratar con uno de los dos candidatos -y, de hecho, retratarse, lo que se dice retratarse, no lo ha conseguido ni con Obama, a pesar de la mediación de Antonio Garrigues-. Si gana Obama, algo puede mejorar nuestra relación con Washington, pero que no se espere nadie avances sustanciales. Y si gana McCain, lo más probable es que todo siga como hasta ahora, es decir, que sigamos siendo un país enano para Estados Unidos: el País de las Maravillas de Rodríguez en el que sólo falta un conejo gritando “¡llego tarde, llego tarde!”.
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Opiniones de los lectores (86)
86.
Ashley03/09/2008, 10:12 h.
85.
Hook02/09/2008, 21:37 h.
Bueno, bueno, Sr. Quevedo. Empieza en curso y vuelta la burra al trigo. Como algún forero ya ha indicado, no es que Vd. sea un periodista de cámara, es que lo suyo es de dudar que sea siquiera periodista. No ya por la demagogia barata que destilan sus columnas, sino por la falta de estilo, el pobre léxico y la mediocre la redacción utilizada. Bueno, quizá sea que aún le están escribiendo las columnas los becarios enviados desde Génova 13 y Vd. se encuentra no ya al sol que más calienta (que eso siempre, sobre todo dentro del PP), sino a la sombra que más refresca.
84.
idusdemazro02/09/2008, 20:38 h.
medusa,, yo como casi todos los que criticamos a la iglesia criticamos a la jerarquia, que poco tiene que ver con el oluntariado cristiano de caritas.
que usted opine sobre la homosexualidad me parece saludable, resètable, pero creo que vivir y dejar vivir es muy cristiano; y repito, no veo la razón para la cual la Iglesia quiera legislar sobre asuntos de indole civil,
83.
MEDUSA02/09/2008, 20:35 h.
Si Vd. estimado forero ha leido acerca de la selecciòn natural habra observado que todo se hace por generaciòn expontanea, y los sexos y los roles procreativos estàn muy definidos hombre mujer, lo demas sòn manifestaciones hibridas màs o menos adulteradas.
Para mi respeto igual a un hombre y una mujer con sacramento o sin el, los homosexuales los respeto pero no comparto su modus vivendi.
La Iglesia que como VD. sabe tiene el poder de la excomuniòn in perpetum, ejerce estè privilegio en raras ocasiones los terroristas seres perversos y maledicentes ya se condenan por ellos solos a una alma infernal y sin regreso.
Por ultimo no me cootesta a Caritas que siempre està ahi eso no lo ven los progres, que para ellos solo es jajajjji, aistan al necesitado .
82.
idusdemazro02/09/2008, 20:27 h.
Medusa mensaje 79,
El Matrimonio para la iglesia Catolica es una Instituciòn sagrada y un sacramento consideraciones aparte quien es capaz de reproducir la vida un hombre y una mujer por selecciòn natural y aqui no hay mano divina.
si pero cuando se celebra segun su rito; por eso no reconoce el matrimonio civil, ; si no reconoce el matrimonio civil no tiene por que atacar a gente homosexual y ataca a ese colectivo montando manifestaciones sobre legislacion civil, no olvidemos; uien ataca y no respeta la separacion de estado religion es la propia Iglesia.
Y claro que tiene todo el derecho a opinar como quiera; pero desde el momento que opina sobre el matrimonio civil, la gente tiene derecho a discrepar. el matrimonio civil que yo sepa no es un sacramento;
La iglesia sin excepciòn ha condenado y condena a terroristas con especial virulencia caso de ETA, y exhorta a su rebaño a condenarla sin paliativos.
pero no excomulga a un terrorista, y acudimos de forma perpleja a funerales de etarras, etec,,; a un suicida se le impide cualquier oficio segun la religion; a un asesino si.
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