Alfredo Muñiz .- 25/08/2008
Sin duda, uno de los grandes ganadores en las finanzas de los Juegos Olímpicos de Pekín ha sido Andrés Cosmen, responsable de Alsa China. La saga asturiana compitió por un jugoso contrato en el transporte oficial de deportistas, autoridades y turistas. El acuerdo autobusero podría rondar los 40 millones de euros. No se ha podido confirmar la cifra real, dado los elevados impuestos y demás gastos que el asunto conlleva. Incluso hubo fuentes que llegaron a publicar disparatadas cifras sobre un desorbitado “contrato global de unos 300 millones de euros, en alianza con un consorcio de empresas del país asiático”, tal vez confundido con el importe global de las concesiones públicas de la compañía. Sea como fuere, el Gobierno comunista chino seleccionó a la firma establecida en el país desde 1984, con intereses de relevantes miembros del partido, ya que la sociedad de autobuses es controlada a través de una empresa mixta con socios locales.
El transporte olímpico ha sido coordinado por el Ayuntamiento de Pekín, tras la adjudicación de la prestación del servicio. Por tanto, la labor de Andrés Cosmen, responsable del sueño oriental, ha sido clave para que los Juegos fueran sobre ruedas desde la sede central de Pekín hasta las ciudades subsede, como Tianjin, Shenyang y Qingdao. En las últimas semanas, la firma se enfrentó al reto de transportar más de 1,8 millones de viajeros, entre atletas y visitantes, durante los diecisiete días olímpicos.
El proyecto de los Cosmen en China nació hace 24 años con un negocio de taxis. El patriarca José Cosmen fue uno de los primeros empresarios españoles en invertir en el gigante asiático y luego sus hijos tuvieron la oportunidad de desarrollar sus carreras profesionales en Oriente. Así, Jorge Cosmen, actual consejero de la saga en National Express, trabajó en China y Hong Kong antes de integrarse plenamente en el imperio familiar. Su hermano Fernando Cosmen, ingeniero agrónomo, también adquirió experiencia en los cultivos chinos antes de establecerse como empresario de sus propias plantaciones agrícolas. No obstante, pese a que todos los hermanos tuvieron la oportunidad de conocer la cultura milenaria, fue Andrés quien optó por establecerse en el país y desarrollar una red de autobuses que representa la primera sociedad de capital extranjero en el sector del transporte chino.
En nuestros días, la flota asiática supera los 2.000 vehículos y cuenta con una plantilla de más de 6.000 trabajadores. La experiencia de la saga, unida al próspero crecimiento de la economía china -con mano de obra muy barata- han multiplicado los beneficios. Según los últimos datos, Alsa China presta servicio regular a 380 destinos con una facturación de 1.600 millones de renmimbis, unos 157 millones de euros.
Embajadores de empresarios
La familia asturiana tuvo una excelente visión al no incluir en el acuerdo de venta de Alsa las actividades de la firma en Asia y Latinoamérica. Así las cosas, la británica National Express no compró ni la sociedad china ni las malogradas inversiones en Chile, aunque entonces representantes de la firma manifestaron que quizá se integrarían en el futuro.
La experiencia de los Cosmen permite igualmente asesorar a otros inversores extranjeros, tal es el caso del grupo Temper, dedicado a la venta y fabricación de material eléctrico. El holding, al que se ha incorporado la saga con un 15% del capital y donde Jacobo Cosmen se sienta como consejero, prevé reforzar su producción en Asia. Lo mismo podría ocurrir con Climastar una firma en la familia tiene un 10% a través de su sociedad CMC XXI, empresa que construye el Palacio de Congresos de Oviedo diseñado por Santiago Calatrava. Asimismo, la saga asturiana posee intereses inmobiliarios en Hong Kong y una alianza con Pressto para desarrollar negocios de tintorerías. Además participa con un socio local chino en la fabricación de microchips.
Antes de la llegada de los asturianos a China, los viajeros esperaban a que se llenara el autobús para fijar la hora de salida. Alsa fue la primera compañía que implantó horarios fijos en Oriente. Los Cosmen iniciaron su andadura en Asturias con carros tirados por animales en 1728. Casi tres siglos después, en la novena generación de transportistas, lograron “conducir” eventos tan relevantes como los Mundiales de ping-pong celebrados en China, la de Sevilla o la organización autobusera de las bodas de Elena, Cristina y Felipe de Borbón. Después de tantos kilómetros no es de extrañar que reciban una medalla de oro al esfuerzo en los Juegos Olímpicos.
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