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DOS PALABRAS

Ni Obama ni, por supuesto, McCain quieren saber nada de ZP: “Es un comunista”

Zapatero Obama McCain

@Federico Quevedo - 29/07/2008

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Cuando en la Oficina de Campaña de Barack Obama se plantearon la oportunidad de que su líder hiciera una gira por Europa como continuación de otra por Oriente Medio, hicieron un repaso sobre los países que el candidato demócrata debería visitar. A los tres obvios –Francia, Alemania y Gran Bretaña- se propuso añadir un cuarto, y se barajaron dos: Italia y España. Roma se descartó porque hubiese significado un exceso de gobiernos de centro-derecha –París y Berlín- teniendo en cuenta que, además, en Londres se augura un próxima victoria de los tories, razón por la que, además, Obama se había visto con David Cameron. Demasiado líder conservador para un candidato supuestamente de centro-izquierda. Incluso McCain podría haberlo utilizado en su contra para minar la credibilidad del programa de cambio de Obama. La otra alternativa era, lógicamente, España: un gobierno de izquierda y un líder, Zapatero, que en principio podía acoplarse al tipo de mensaje positivo y vacuo que ofrece Obama.

Sin embargo, los asesores del senador de Illinois rechazaron de inmediato la idea, por dos razones. La primera que, aunque Obama se presente como un líder de centro izquierda, en Estados Unidos los radicalismos socialistas están muy mal vistos, y un primer ministro europeo que a los ojos de los norteamericanos aparece como aliado de Chávez, Castro y el resto de líderes populistas latinoamericanos no es una buena tarjeta de visita. “Es un comunista”, dicen en los despachos de Obama, y también en los de McCain. Y un comunista en Estados Unidos es como aquí un fascista, es decir, persona non grata. La segunda razón tenía aún más peso negativo, si cabe, que la primera, y es que los asesores de Obama le recordaron que Rodríguez había permanecido sentado al paso de la bandera norteamericana en un desfile de las fuerzas armadas en Madrid, hace poco más de cuatro años, en protesta por la Guerra de Iraq: “Si te ves con él, McCain te lo va a estar recordando todos los días”, le debieron decir sus consejeros. Solución: tampoco se incluye a España en la visita.

Dentro de menos de un año habrá un nuevo presidente de los Estados Unidos. Puede ser Obama, puede ser McCain en cuya campaña, por cierto, colaboran profesionales españoles como mi amigo Rafael Rubio, asesor político y experto en nuevas tecnologías que lleva el área de internet dirigida al mundo hispano –un voto clave en USA-, pero cualquiera de los dos va a dar un giro a la política del actual inquilino de la Casa Blanca, George Bush. Esa debería ser una oportunidad para que España intente relanzar sus relaciones transatlánticas. Sin embargo, pese a algunos esfuerzos realizados por nuestro ministro de Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, lo cierto es que las puertas en Estados Unidos siguen cerradas para nuestro Gobierno. No digo que no vaya a haber una ligera mejora cuando Bush deje la Presidencia, pero tanto Obama como McCain han elegido ya sus interlocutores en Europa: Sarkozy, Merkel y David Cameron. Imagino que, como siempre, los radicales de izquierda me recordarán la foto de las Azores y dirán que mejor solos que con los americanos, pero al margen de ese analfabetismo político y de tan burda estrechez de miras, deberíamos hacer un análisis algo más serio de lo que significa el camino emprendido por nuestra política exterior.

De hecho, los gestos llevados a cabo por Rodríguez en ese campo indican que de una Legislatura a otra no ha cambiado nada, y eso debería servirnos de referencia para juzgar sus intenciones en la política interna: no ha cambiado en algunas cosas, como el terrorismo, por convicción, sino por necesidad. Pero, volviendo al asunto que nos ocupa, es tremendamente preocupante que Rodríguez siga empeñado en esta especie de aislacionismo exterior que mantiene a nuestro país ajeno a las grandes decisiones de occidente, y que a mi me recuerda al franquismo. Madrid no cuenta, ni para bien ni para mal. Formamos parte de esa especie de movimiento de no-alineados que en su día llamé el Cuarteto de Ipanema –Castro, Chávez, Kirchner y ZP-, que ya suma nuevos socios –Morales, Correa, Ortega-, y del que somos el pilar más débil y al que todos los demás toman por el pito del sereno. La escena de Chávez dándole palmadistas en el hombro al Rey –¡qué pobre imagen, Majestad, qué pobre!- nos ha hecho un daño inimaginable fuera de nuestras fronteras, y todo a cambio de cuatro perras de ahorro en 10.000 barriles diarios de petróleo, que es lo que nos ofrece el dictador venezolano... España, para conocimiento de todos ustedes, consume 1,5 millones de barriles al día.

Pero eso sí: Rodríguez –o ¿habrá que llamarle Rodrigues a partir de ahora?- vuelve a formar parte del club de los gobernantes más sátrapas del planeta, y nos alejamos un poquito más, si cabe, de las naciones que más cuentan, de las naciones que deciden, de las naciones que tienen en su mano el futuro de nuestro planeta... Para un líder político que se precia de buscar un mundo mejor, la elección no puede ser más desacertada. “Es un comunista”. Eso es Rodrígues, un comunista que ni siquiera puede ejercer como tal porque su entorno se lo impide, pero se permite el lujo de jugar en el tablero de las relaciones internacionales con los tipos más canallas y corruptos del mundo, con los mayores tiranos y los peores enemigos de la libertad y de la igualdad. Esta política exterior bananera ya nos ha pasado algunas facturas, y nos seguirá pasando otras. Y en un escenario de crisis económica, puede terner consecuencia muy graves. Pero oigan, mientras tanto, sigamos de chalaneo con el sátrapa Chávez regalándole camisetas a cambio de un petróleo barato que ni siquiera podemos usar y pagándole en euros con los que luego financia a los narcoterroristas de las FARC. ¡Hay que jo...!

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Opiniones de los lectores (1)

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1. usuario registrado cardocardo10/08/2008, 11:13 h.

Zapatilla, no puede dar vuelta a la tortilla, juas juas juasnull

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