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CULTURA Y PODER

Es la hora de los conservadores

David Cameron conservadores Richard Weaver Antonio Arcones José Luis Rodríguez Zapatero

@Esteban Hernández - 23/07/2008

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Es la hora de los conservadores
 David Cameron.

El discurso que pronunció la pasada semana David Cameron, líder del partido conservador británico, volvió a poner de manifiesto cómo las ideas de esfuerzo y mérito, junto con el rechazo de una sociedad en exceso permisiva, están calando entre la sociedad, que ya demostró durante la campaña presidencial francesa lo mucho que toman en cuenta los valores a la hora de votar por un político u otro.

Acaba de publicarse en España Las ideas tienen consecuencias, de Richard Weaver (Ed. Ciudadela), libro fundacional del conservadurismo anglosajón del siglo XX y en el que se recogen muchos de los conceptos que últimamente utilizan en sus discursos los líderes de los partidos de derecha. Una de los aspectos que Weaver aborda en su ensayo, y es en el que más ha insistido el entorno político contemporáneo, es la metáfora de la sociedad como un conjunto de niños malcriados. Cameron afirmaba que “llevamos varias décadas en las que se han ido paulatinamente erosionando la responsabilidad, las virtudes sociales, la autodisciplina, el respeto mutuo, las conquistas a largo a cambio de la satisfacción inmediata”, algo que Weaver señalaba con profusión en su texto, ya que, aseguraba, nuestra sociedad no estaba estableciendo relación alguna entre recompensa y esfuerzo.

Antonio Arcones, editor de Ciudadela y director de la Fundación Burke, una de las instituciones nacionales que más están haciendo por divulgar el pensamiento conservador, señala ese aspecto como uno de los problemas esenciales a los que se ha de enfrentar nuestro tiempo. “Un mundo que te promete permanentemente que lo podrás tener todo termina generando un individuo infantil y frustrado, y acaba planteando una realidad social irrealizable”.

Arcones culpa al Estado de la actitud vital de unos ciudadanos “que sólo esperan de la vida el cumplimiento de sus deseos; todo lo demás no les interesa nada”. También podría aducirse que esa clase de comportamientos son provocados por la publicidad y por las empresas que la pagan, pero Arcones entiende que éstas juegan un papel muy secundario. “Es cierto que se generan comportamientos perniciosos y que se cae con frecuencia en la cultura de la inmediatez, como ocurre con esa gente que hace colas kilométricas para comprar un nuevo móvil simplemente para tenerlo una semana antes que los demás. Pero también es verdad que cuando compras algo has de pagar por ello, y has tenido que hacer antes el esfuerzo de ganar el dinero con que poder adquirir el producto”. Por el contrario, “el poder político maneja un número tan elevado de recursos que le permite dar cosas a la gente como si éstas fueran gratis. Y no lo son. Pero como estamos metidos en esa dinámica de que quien da más obtiene el favor del público y gana las elecciones, los políticos no hacen más que aumentar las promesas del Estado del Bienestar diciéndole al votante que no se preocupe, que ellos les proveerán de todo lo que les haga falta”.

Para Arcones, existe una diferencia esencial entre Estados Unidos y Europa, y es que allí “el ciudadano medio todavía tiene conciencia de que la libertad es suya y que el Estado debe ser sólo un cooperador necesario, no el responsable último. Los estadounidenses saben que cualquier poder político es expansivo y que, por tanto, tienen que defender la sociedad a través de asociaciones, de colectivos o de sindicatos”. Sin embargo, “aquí se piensa que lo que nos libera es depender de un estado providente. Lo que es terriblemente perverso, ya que el Estado intenta sin excepción aumentar sus esferas de poder”. Eso se ve especialmente, en opinión de Arcones, en el control de la moralidad que el Estado ha tomado como propio últimamente. “En la sociedad moderna la capacidad de prescribir lo moral, es decir, lo que está bien y lo que está mal, ha pasado al Estado. Por eso Zapatero asegura en sus discursos que seguirá transformando la sociedad, ya que sus objetivos no son garantizar la Justicia, la seguridad o la cooperación básica, sino que ha asumido el papel de generador de nuevas formas de concebir la vida”.

Qué diferencia a conservadores y progresistas

La gran diferencia entre conservadores y progresistas reside, según Arcones, en que los primeros “reconocen el mundo tal y como es, con sus imperfecciones y con los límites que conlleva lo humano. Los conservadores creen que la vida consiste en desenvolverse correctamente en un mundo que no es perfecto y que no te da lo que quieres, y por eso mismo pretenden hacerse mejores y mejorar lo que tienen a su alrededor. Quien es de izquierdas piensa que el mundo está mal hecho y por eso aspira a producir un nuevo mundo en el que los defectos desaparecerán. El progresista cree que si se dieran determinadas circunstancias se solucionarían todos los problemas. Por eso, y ya que no es capaz de ver la realidad, la izquierda genera utopías de continuo”.

Pero hay un asunto, de gran presencia en nuestros tiempos, que aleja aún más a los progresistas de los conservadores, y es que aquéllos “entienden la libertad como la separación de toda clase de vínculos; los conservadores creemos, por el contrario, que uno es libre en la medida en que reconoce límites, lazos y obligaciones, ya que darse cuenta de que existen es lo que permitirá una libertad real”. En realidad, para Arcones, se enfrentan diferentes visiones antropológicas que producen consecuencias sociales muy distintas. “Ese individuo que desde hace dos o tres siglos está intentando liberarse de todo, se está convirtiendo en realidad en alguien mucho más débil y aislado”. Y en esa dirección caminan nuestras sociedades, ya que creen “que toda vinculación es un límite del que hay que zafarse, lo que se ve especialmente bien en los asuntos morales. La izquierda no es insensible con el aborto, es sólo que cree que no puede dejar que las cosas les limiten; ellos piensan que tienen que avanzar en función del progreso, que no es otra cosa que la liberación de todo aquello que les ata. Pero salirse de la realidad para buscar la utopía no te hace más feliz; simplemente impide que reconozcas la realidad”.

Y es que, según Arcones, “las sociedades que promueven los progresistas resultan insostenibles. Ahora estamos comenzando a notar algunos de sus síntomas. De hecho, lo que señalan los discursos de Cameron o Sarkozy es que estamos ante un punto de inflexión. Porque hasta ahora, como hemos vivido en un periodo de creación constante de riqueza, no hemos tenido conflictos sociales, pero en cuanto aparezcan los problemas económicos esto va a tomar otro cariz. Y ójala no lo veamos, pero si esto se agrava, con poco empleo y alto paro de inmigrantes, la conflictividad va a arraigar”.

La mejor solución para arreglar los problemas contemporáneos, según Arcones, sería aplicar muchas de las recetas que los conservadores sugieren, ya que éstas, “siendo un bien para el conjunto de la sociedad, benefician más al ciudadano medio. Una persona que gane entre 30.000 y 36.000 euros anuales, que no es un sueldo bajo, en cuanto tenga un par de hijos, es ya un paria de la sociedad. Un profesor, un taxista, un profesional que gane ese dinero vive hoy bastante mal a causa de los impactos fiscales que está sufriendo. Y eso le ocurre a toda la clase media. Quien tiene mucho dinero carece de esos problemas; y también quienes tienen ingresos bajos, ya que el Estado subvenciona el desarraigo social. Pero quienes están en medio lo pasan bastante mal. Si no se está en ninguno de los dos extremos, el sistema no tiene ninguna gracia”. Pero, asegura Arcones, “aun cuando todavía nos pueda llevar algún tiempo que el mensaje sea entendido por los políticos, hay algunos dirigentes, como Cameron, que comienzan a comprender que la promesa permanente de que el Estado nos arreglará todo nos lleva a la quiebra, económica y humana”.

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Opiniones de los lectores (6)

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6. usuario registrado mangelandresMiércoles, 23/07/2008, 15:51 h.

Tu sin embargo ZooropaK intentas vendernos el manual del nuevo hombre del siglo XXI, social, progresista, amante del projimo y respetuoso con todas las culturas y situaciones, supongo que esto visto desde la posicion de un funcionario de Escala A, que llueve, truene o granize se puede permitir esta cosmovision tan buenrollista de la vida(no digo que tu lo seas). Pero supongo que el que sale de una situacion de desventaja en la vida, autonómos, y en genral las sufridas clases medias que son al fin y al cabo las que pagan el pato de esta solidaridad mal entendida,no estan de acuedo con pechar todas infulas morales que si tienen precio.
Ser realista es saber que el 90% del dinero enviado a Africa, se pierde por el camino entre ONGs gubernamentales, gobiernos corruptos y demas sacamantecas, bendecidos por la solidaridad internacional y que pese a que uno duerma mas agusto por poner su X en el IRPF o dar 5 euros a una asociacion de animales, estos serviran para acrecentar su pobreza, ya que el que no trabaja o el que no sabe lo que valen las cosas, vease el que cree que el dinero publico no es de nadie, no tendra limites en sus exigencias y querra mas y mas. Para eso no necesito Mesias

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5. marx brotherMiércoles, 23/07/2008, 13:45 h.

Respondiendo a ZooropaK como dijo un apóstol de los tuyos de nombre Lenin: la realidad es una verdad muy tozuda. El estado de la soliradidad consiste en funcionarios de pega ricos de la beautiful enriqueciéndose con pelotazos,con rumoresde mejicanos interesados en el popular,con energias renovables ecológicas y de precio p r o hi bi ti vo,pero subvencionadas con los impuestos de todos.A esta clase de privilegiados se suman una clase media :los que trabajan en fabricas,hospitales,comercios , y finalmente tenemos una clase de automarginados,inmigrantes ilegales,gente sin deseos de currar,pero siempre con quejas etcc. Y a todo esto una guerra mundial por las materias primas petroleo pero tambien alimentos.Si España por utópica pierde, acabaremos como calcuta donde la vida es muy puta

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4. usuario registrado ZooropaK (the one)Miércoles, 23/07/2008, 11:08 h.

Bueno, bueno, me quieren vender el manual del conservador de salón como la misma biblia política.
Me hacen gracia las comparaciones entre el consevadurismo y el porgresismo: el conservador un tio maduro que ve la realidad como tal y la acepta y sólo intenta cambiar lo suyo egoísticamente y el progre un utópico infantil cortoplacista.
A parte de q se contradice en cada frase y que nos da un ejemplo de clichés absurdos y muy manidos, creo yo que es mejor y más maduro perseguir utopías globales que ser realista y mirar para otro lado.
Ser realista es mirar a hacia otro lado cuándo África se muere?? eso es ser maduro?? el mundo puede avanzar con un ideal egoísta e individualista de la vida??
Tú mismo lo has dicho, en EEUU se tiene que unir en asociaciones porque una persona sola en plan western no hace nada, hace falta unir fuerzas.
Y digas lo que digas sólo los gobiernos tienen la capacidad para liderar cambios profundos que se requieren para el avance de la sociedad hacia un bien común.
Y una vez más no entienden o no quieren a Zapatero, él no intenta cambiar a la sociedad por su cuenta, sino liderar un cambio que ya está inherente en la sociedad.
Un cero al autor del libro.

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3. usuario registrado CidCampeadorMiércoles, 23/07/2008, 10:06 h.

Rajoy, lee y aprende. A ver si te enteras!!!!

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2. usuario registrado Aemilius IIMiércoles, 23/07/2008, 10:03 h.

Todo ese artículo sería entendible si al menos contuviera ciertas dosis de veracidad, porque lo que parece que pretende decir es que la cultura del esfuerzo es suficiente para salir adelante en la sociedad y ese es el primer engaño. Todos los días empresarios y trabajadores salen a dar lo mejor de si mismos, y muchos de ellos no obtienen los resultados esperados.

¿Que quieren, que un vendedor de unos Grandes Almacenes le diga a un potencial cliente "Mire, yo creo que en lugar de llevarse dos camisas a 50 euros cada una,como usted quiere, llevese solo una, mas barata, de 20, que asi se ayuda usted a equilibrar sus gastos" y solo en el caso de que el cliente le garantice que es un tío con mucha pasta, el vendedor acceda a consentir la compra del cliente?

¿No resulta que el freno del consumo es una de las consecuencias de la crisis?

¿Pues que queremos?

La receta es sencilla, si quieren: reducimos pensiones, salarios, e impuestos un 50%. El que se ponga malito, que pague de su bolsillo al médico o al hospital. Ah! jornada mínima de 60 horas semanales y vacaciones (no pagadas, por supuesto) de 7 días al año.

Adelante

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