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EL EROTICÓN

“Tú, la del clítoris”

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@María Victoria Ramírez* - 22/07/2008

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 “Tú, la del clítoris”
 

Un ejemplo extremo del intento de dominación de la sexualidad y erótica femeninas por parte del varón es la mutilación de los genitales de la mujer.

En nuestra cultura se ha promovido una cierta clitoridectomía mental, en el sentido de invisibilizar e ignorar sistemáticamente el clítoris y su función en la erótica femenina (prueba de ello es la enorme ignorancia que existe todavía al respecto). Pero en algunas épocas incluso se ha ido más allá, de tal forma que en Europa durante los siglos XVIII y XIX se practicó la clitoridectomía a las mujeres, supuestamente para “curar la histeria y la epilepsia”. Suponemos que tales tratamientos no lograban demasiado resultado.

En la época actual, la Mutilación Genital Femenina (MGF) incluye una amplia variedad de prácticas que suponen la extirpación total o parcial de los genitales externos o su alteración por razones que no son de índole médica.

Estas prácticas puede ir desde pequeñas o insignificantes heridas, más bien simbólicas, en la zona genital, a otras prácticas verdaderamente cruentas como la sección parcial o total del glande del clítoris (la llamada clitoridectomía, practicada en Egipto y Sudán), a la más extrema y mutilante de todas ellas, la sección del clítoris y los labios menores, cosiendo posteriormente la entrada vaginal, y dejando sólo un diminuto agujero para orinar y permitir la salida de la sangre de la regla (esta última se denomina infibulación, y es practicada en Etiopía, Sudán, Nigeria, Somalia...-).

Por increíble que parezca, a día de hoy, entre 100 y 140 millones de mujeres y niñas han sido sometidas a alguna forma de MGF. Cada año entre 2 y 3 millones de mujeres y niñas son sometidas a esta práctica. Nada más y nada menos. Si los números parecen sólo números, la imagen habla por sí sola. En Guinea, el 99% de las mujeres y las niñas la sufren. En Egipto, el 97%. En Mali, el 92%. En Sudán, el 90%. Por sólo mencionar algunos países.

Evitar el placer femenino

¿Por qué se lleva a cabo esta práctica cruel que causa en muchas niñas la muerte por shock –literalmente, la muerte por dolor-? ¿Por qué se insiste en continuar una tradición que causa dolores de por vida, infecciones y enfermedades diversas y a veces la muerte? El objetivo es claro: lograr que las mujeres no disfruten de placer alguno en determinadas relaciones eróticas (las que implican estimulación genital, sobre todo el coito). Someter a la mujer, negándole el derecho a su propio cuerpo.

De esta forma el varón se asegura la fidelidad de su pareja. Puesto que para muchas de estas mujeres el coito no sólo no resulta placentero, sino que resulta doloroso de por vida, se garantiza que guardarán fidelidad a sus maridos.

En diversos artículos, hemos hablado sobre la anatomía genital femenina, incluido dónde se sitúa la máxima sensibilidad erótica de la mujer (complejo clitoral), y también hemos recorrido nuestro pasado filogenético, por lo que podemos sacar conclusiones sobre la trascendencia que tiene el mutilar precisamente esta zona del cuerpo de la mujer.

Claramente, la MGF es el producto de una intensa desigualdad de género, desigualdad que llega al extremo de negar a la mujer el derecho a su propio cuerpo, a su integridad física, a la salud incluso, a la capacidad para el placer que la propia naturaleza había dispuesto para ella. Esta desigualdad se sustenta en ideas y creencias antiguas y muy arraigadas, profundamente imbricadas en la arquitectura social, política, económica... y a veces, aunque no siempre, religiosa.

Lo cierto es que aunque a veces se asocia erróneamente a la religión musulmana, muchos de los países de mayoría musulmana no la practican. Parece, más bien, una costumbre pre-islámica. En el Corán no hay ninguna indicación de que deba llevarse a cabo práctica semejante. En los países en los que se practica la MGF lo cierto es que la realizan también minorías no musulmanas, de grupos animistas y cristianos, por ejemplo.

Justificaciones forzadas

Para justificar el hecho de mutilar a una persona, y la opresión que implica sobre las mujeres, la sociedad inventa una serie de mitos y creencias que sustenten dicha práctica, y la legitimen.

Algunos de los mitos sobre los que se sustenta la mutilación femenina son los siguientes:

- Ayuda a la mujer a ser más femenina, al liberarla de una parte “masculina” (el clítoris e incluso los labios menores).

- Ayuda a la mujer a ser más fiel, ya que “las mujeres por naturaleza son infieles”.

- Es más limpio.

- Incrementa la feminidad, y hace a las niñas más obedientes y dóciles.

- Y aún otra que resulta aún más increíble: El clítoris, si no es seccionado, hace daño al varón durante la relación coital.

Muchos hombres y muchas mujeres que se han criado en culturas en las que tales mitos eran considerados verdades absolutas, consideran por tanto que la mutilación genital femenina beneficia a sus propias hijas. En otras ocasiones, la presión de la tradición y de la convención social es tan fuerte, que aunque una madre o una familia estén en contra de practicársela a su hija, acaba realizándola para evitar que en el futuro no encuentre marido en su entorno.

Como ejemplo, recogemos estos párrafos tomados del libro de José Antonio Marina en El Rompecabezas de la Sexualidad, y que muestran la opinión de una mujer egipcia, que puede servir para la reflexión: “Estamos circuncidadas e insistimos en circuncidar a nuestras hijas para que no haya confusión entre hombres y mujeres. Una mujer no circuncidada es humillada por su esposo, que la llama: “Tú, la del clítoris”. La gente dice que es como un hombre. Su órgano haría daño al hombre”.

¿Qué hacer ante esta situación? Podemos contribuir apoyando a las organizaciones y las personas que trabajan para eliminar la MGF y para lograr la igualdad de género, y ofreciendo más apoyo a los proyectos de desarrollo en los países que lo necesiten. Prestando atención y exigiendo a los gobiernos que se respeten los derechos de las mujeres y las niñas, los derechos humanos, en el mundo.

*María Victoria Ramírez es psicóloga y sexóloga.

Asociación www.lasexologia.com

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