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Obsesiones

@Juan Carlos Escudier - 19/07/2008

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En torno a las obsesiones se ha escrito mucho, incluso compulsivamente. Estamos ante un trastorno muy común que se manifiesta en una escala diversa, desde la simple manía de comprobar si se ha cerrado la llave del gas de casa justo cuando quedan diez kilómetros para llegar al apartamento alquilado para las vacaciones hasta las neurosis más profundas, en las que el enfermo se hace daño a sí o los demás. Hay obsesos del sexo, de la religión, del orden, de la simetría o de la higiene. De Gallardón contaban, por ejemplo, que era incapaz de saludar más de tres veces sin lavarse las manos como Pilatos, pero éste es un hecho no contrastado. Nadie está a salvo de las obsesiones, especialmente los políticos.

Como se ha dicho, alguna de estas aprensiones son muy peligrosas. Bush, por ejemplo, se obsesionó con el terrorismo y esta semana hemos conocido que a 14 de julio la lista de vigilancia antiterrorista de EEUU contaba con ya con un millón de nombres, según la denuncia de la Asociación Americana de Libertades Civiles. Y subiendo, porque el ritmo de inscripción es de 20.000 al mes, más alto que el de los firmantes del manifiesto de apoyo al castellano. Antes del 11-S en la lista figuraban 14 personas únicamente.

La nómina de terroristas de facto o en potencia parte del supuesto de que cualquiera puede ser sospechoso, y que una vez que alcanza esta condición ni su muerte puede evitar que corra el typex sobre su nombre. Es el caso de Sadam Huseim, al que se impediría volar a Disneylandia si llegara a resucitar. La burocracia antiterrorista de Bush es tan estricta que sólo una ley del Senado puede lograr el milagro de la exclusión. Recientemente se aplicó con el ex presidente sudafricano Nelson Mandela, y eso porque el sistema informático debió de colapsarse; al fin y al cabo, no es muy normal que un premio Nobel de la paz derribe un rascacielos.

Hay otras obsesiones que consisten en actos repetitivos. Los psiquiatras tienen muy estudiado este fenómeno. El sujeto, que tiende a ser muy inseguro, se defiende de la ansiedad repitiendo, con lo que logra conjurar sus dudas. Un caso de libro es el de Ibarretxe y su famoso plan soberanista, que recuerda un poco al pobre Sísifo empujando la piedra hasta la cima de la montaña para verla caer pendiente abajo una y otra vez. La diferencia es que a Sísifo le castigaron los dioses y en el asunto que nos ocupa es Ibarretxe el castigo mismo o, si se prefiere, una gota malaya o de Llodio.

El individuo concibe un plan, lo presenta, lo somete a trámite en su Parlamento, lo defiende en Madrid en el Congreso y allí se rechaza, tras lo cual convoca elecciones para tiempo después volver a concebir el mismo plan, que presenta, defiende en Madrid e idea que lo apruebe su Parlamento y convoque un referéndum, que primero se suspende en el Tribunal Constitucional y luego se rechaza. Lo bueno de estas obsesiones es que se puede anticipar el siguiente paso, esto es, la convocatoria de elecciones. A veces puede ocurrir que la piedra, o sea el plan, ruede con tanta fuerza hasta la falda de la montaña que se lleve por delante a quien lo empuja con tanto ahínco o, cuando menos, le pille un pie.

En ocasiones, este tipo de obsesiones generan otras encadenadas. Ibarretxe se obsesiona con su plan y provoca que el PSOE y el PP se obsesionen con el PNV, que ya esta algo más que obsesionado con el propio Ibarretxe, con lo que el círculo se cierra con estrépito y posiblemente termine por abombarse.

No son infrecuentes las ideas obsesivas. Se producen cuando se emprenden acciones y, sin que la persona lo quiera, acuden a su mente pensamientos desagradables opuestos a lo que son sus deseos, ya sea de forma genérica o personificados en seres terribles y apocalípticos, que también se dejan ver por la tele. Algo parecido han debido de sentir Rajoy y nuevo PP con su escapada al centro bajo la desaprobadora mirada de Aznar, que todo lo percibe y, lo que es peor, pretende saberlo todo.

Estas obsesiones suelen superarse cuando se constata que las críticas, además de erosionar, propician la reafirmación del camino emprendido. Sirva, a modo de ejemplo, el diálogo mantenido esta semana por un pequeño grupo de periodistas con una parte muy importante de la cúpula del PP:

Periodista: ¿Les preocupa (obsesiona) las críticas permanentes de Aznar?

Parte de la cúpula: Ahora mismo, lo justo.

Periodista: ¿Pero lo justo es mucho o es poco?

Parte de la cúpula: Lo justo es poco, además de que es muy posible que nos beneficien respecto a una parte de nuestro electorado.

Para concluir podría citarse un último tipo de obsesión, que tiene que ver con la superstición. El afectado cree que no haciendo algo conjura el peligro. No pasa por debajo de una escalera, se levanta siempre por el lado derecho de la cama o no pronuncia la palabra crisis, como le ha ocurrido a Zapatero. El proceder de los supersticiosos siempre es contrario a la razón. Está demostrado que el conjuro de la taza de agua y las gotas de aceite no evita el mal de ojo y que llevar una castaña en el bolsillo, aunque se haya recogido la mismísima noche de San Juan, no protege de la mala suerte. Entérese, señor presidente.

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Opiniones de los lectores (8)

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8. usuario registrado Campodetenis23/07/2008, 17:51 h.


Olaf Pelma tiene razón. Lo de Escudier con Aznar sí que es un pedazo de obsesión.

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7. usuario registrado Campodetenis23/07/2008, 17:48 h.


Yo discrepo en lo de la mala suerte de ZP.

ZP tiene muy buena suerte. Tiene la suerte del principiante, del inexperto, del insensato.

Lo que pasa es que es un gafe del carajo de la vela para los demás. Gafancia agravada las consecuencias de sus bisoñeces crónicas, inexperiencia e insensatez.

Así que no necesita ninguna castaña. La castaña es la que nos vamos a pegar los demás.

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6. lecttora23/07/2008, 11:46 h.

Sólo quería decirle que me encanta cómo escribe.

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5. usuario registrado EL PROFESOR LENTEJAS20/07/2008, 11:54 h.

Pues nuestra obsesión son los variados refranes del idioma de Cervantes.
Uno de los que más nos gusta, se podría aplicar al sr. Rodríguez,y a otros muchos políticos, y es aquel que dice:

"NO HAY VILLANO QUE GUARDE PALABRA QUE DIERE"

¡Muy cierto!, que fiarse de la palabra de un hombre deshonesto es tan inútil, como insensto.

¿Recuerdan lo de "dos por el precio de uno"?
¿OTAN DE ENTRADA NO?
¿No hay crisis?
¿Irak tiene armas de destrucción masiva(al 25%)?
¿Para el segundo trimestre de 2008 empezará a bajar la inflación?

¡Anímense y expongan más "mentiras" de nuestros políticos!

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4. usuario registrado Olaf Pelma20/07/2008, 09:46 h.

El bueno de Escudier vuelve a provocarnos la carcajada sin ser su intención.
Escribe un articulo sobre las Obsesiones y el inclito es incapaz de no nombrar a Aznar, ja,ja,ja,ja.
Escudier, has probado ayuda profesional? Lo tuyo necesita tratamiento urgente.
En fin, progres...

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