AL GRANO
El PP vasco despide con mucha pena y poca gloria a María San Gil
PP, María San Gil , Antonio Basagoiti, Mariano Rajoy
@Antonio Casado - 11/07/2008
Con aires nuevos en el discurso y en las personas arranca en Bilbao el XII congreso del PP vasco, una de las dos grandes referencias constitucionales en este convulso rincón de España. Convulso, pero menos, es también el momento que vive el partido desde la renuncia de María San Gil. Sus seguidores han calentando las vísperas con inesperadas dimisiones. Altuna, Rubio y Melgosa le hacen mal favor al PP.
Si no se quiere formalizar la discrepancia, es más digno irse en silencio que aporrear las puertas del congreso en nombre de María San Gil. Al parecer, les motiva más que la causa de su partido. Respetable es la fidelidad a una persona pero debería ceder ante un proyecto colectivo. Por mucha moralina que se dispense. En este caso, emular a quien "se fue por no venderse". Ergo, Rajoy y Basagoiti sí están dispuestos a venderse. Ante semejantes disparates, uno siente el mismo malestar que cuando, en la Legislatura pasada, las mismas voces endosaban alegremente a Zapatero la voluntad de rendirse ante ETA.
Después de este fin de semana, cuando Antonio Basagoiti tome el relevo en la presidencia con un equipo nuevo, la espantada anterior de San Gil y las conocidas ayer empezarán a perderse en la polvareda. Ahí terminará el rasgado de vestiduras de quienes acusan a Rajoy de rendirse al nacionalismo y traicionar los grandes principios del partido. Qué barbaridad. No exagero. Uno de los insumisos, Pedro Altuna, dirigente guipuzcoano, calificaba de "ignominia" la supuesta "política de guiños" inaugurada, según él, por la nueva dirección.
Otra dirigente provincial, Maribel Melgosa, que también ha anunciado su dimisión a pocas horas de inaugurarse el congreso, da una razón más humana. "Por no dejar sola a María", decía. Un rasgo de solidaridad en el vacío, si tenemos en cuenta que María San Gil abandonó el barco por propia voluntad, sin presiones de ningún tipo -todo lo contrario, según nos consta a todos- y en su derecho a tomar libremente sus decisiones. Otra cosa es el error de cálculo. Y los errores se pagan. Sobre todo en política, por su componente de apuesta. Se juega para ganar, pero se puede perder.
María San Gil, un icono de la resistencia nacional frente al desafío nacionalista en sus cuatro años de presidenta del PP vasco, lanzó un órdago envuelta en los principios y lo perdió. Eso ya quedó claro en la votación del 19 de mayo, cuando la Junta Directiva fue conminada a adelantar el congreso regional, decisión aprobada por 28 votos a favor, pero, ay, con las 32 abstenciones que expresaban la discrepancia con el órdago de la presidenta.
El partido no se colapsó, como esperaban ella y quienes la animaron a dar el paso en plena ofensiva interna contra la continuidad de Mariano Rajoy. Apostó y perdió. Qué se le va a hacer. Así es la política. Principios, debates, pero también recuento. Y a la hora de contar, resultó que María San Gil tenía menos apoyo del que pensaba. Irse con pena y sin gloria nunca entró en sus cálculos. Y ahora, ausente en su despedida, habrá de conformarse con el agradecimiento a los servicios prestados en el Palacio Euskalduna de Bilbao.
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Opiniones de los lectores (33)
33.
UNO DE ESPAÑA.13/07/2008, 09:49 h.
Casado, hoy tampoco te leo. Estos dias atras tampoco te he leido. Un abrazo.
32.
zarpas311/07/2008, 20:14 h.
Sr. Soltero (es interesante la expresión por lo que supone de falta de compromiso más que con su propio yo),
¿No cree que nadie en su sano juicio estaría de acuerdo con el "enemigo" (SÍ ENEMIGO) que sólo te aplaude cuando actúas de una forma determinada? De su comentario se entiente que esté encantado con este "risueño" PP que se está alineando hasta con los nacionalistas-separatistas. Sr. soltero, ya es hora que madure y se gane las habichuelas de otra manera que la de querer engañar a la gente. Sr. soltero, vd. no tiene derecho a dirigir ni una palabra a ningún español, porque para ello primero hay que sentirlo.
31.
Cuquiña11/07/2008, 19:59 h.
Sr. Casado una vez más y hoy más que nunca ha demostrado vd. su zafiedad intelectual, juzgando como lo hace a María San Gil. "Se juega para ganr pero se puede perder" ¿Cree vd. que San Gil ha jugado para ganar alguna vez? ¿que su puesto tenía algo de envidiable? María San Gil, no una política al uso, que se mueve calculando apoyos y buscando medrar, jamás lo ha hecho, se vió empujada por las circunstancias a coger la bandera que a su compañero y jefe se le cayó de las manos después del balazo y que ella recogió tomando sobre sus espaldas una dura tarea. ¡Lo que ha tenido que aguantar esta gran mujer¡ La violencia de los etarras y sus anemazas, la perfidia y la maldad de los nacionalistas de Armani, y finalmente, lo que nunca se hubiera esperado, que dos mindundis de su partido le hicieran la cama, la llamara uno de ellos franquista y otro se preguntara quien es esta María San Gil, no sabe que hemos cambiado? y
retirara de la Ponencia la merecidísima crítica
que ella quería que se hiciera al PNV. Aunque muy duro, lo peor ha sido el desistimiento de Rajoy, hasta ahora le he votado, y su papel de Pilatos, lavándose las manos y echándola a los leones. Esto ha tenido que ser duro
30. uge11/07/2008, 19:05 h.
En la vida, y por qué no en la politica, los principios son indispensables, es fundamental que los valores individuales y colectivos sean un referente de funcionamiento. El problema es cuando lo que nos preocupa son los resultados y el recuento, como Antonio Casado dice, sea el motor de la vida politica. Creo en la democracia, pero tambien pienso que la mayoria no siempre lleva razon. Por lo menos eso dicen los nacionalistas, que creen llevar razon aun siendo minoria. La tibieza es algo que no me gusta y la clase politica del PP creo que esta cayendo en ella. Lo siento, pero Maria San Gil será lo que se quiera, pero clara, con principios, leal a lo vivido y fiel a su conciencia siempre será. Gracias
29. Laurentino11/07/2008, 18:07 h.
En todos los estamentos de una nación o de un partido,debe de haber un principio de respeto a nuestros inmediatos superiores, sin que ello no suponga callar y opinar según su parecer. Ahora bien yo pienso que no son de recibo las actitudes de ciertos militantes del PP vasco, si de verdad se sienten militantes su obligación sería el quedarse,y dentro del partido defender sus posturas y no dar ese paso, que en principio parece perjudicar al PP vasco, tambien nos hace pensar a muchas personas que todo fue un capricho (por cierto muy jaleado por los dos guardianes de la democracia P Jota y Federico)
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