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DOS PALABRAS

Lecciones de marianismo: ‘chapter one’ dedicado a Aznar

@Federico Quevedo - 11/07/2008

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No me acordaba de que era el día de la entrevista, así que me senté en el sillón, agarré el mando a distancia y me puse a hacer zapping. De pronto apareció él, tan seguro de sí mismo, tan sobrado incluso... Cuando uno ha llegado a lo más alto corre el riesgo de creerse siempre en posesión de la verdad, y eso inevitablemente se traslada hacia fuera, hacia el espectador cuando de lo que se trata es de una entrevista en televisión... ¡Ah! Perdonen. No lo había dicho. No me refiero a Rodríguez Zapatero, al que también entrevistaron esta semana, sino a José María Aznar, que irrumpió en nuestros hogares de la mano de Ernesto Sáenz de Buruaga –oportuna entrevista- el pasado miércoles en Telemadrid. En efecto, allí estaba él, al otro lado de la pantalla, tan seguro de sí mismo, tan sobrado incluso... A veces costaba descifrar sus palabras con ese tono de autosuficiencia que obliga a los demás a prestar el doble de atención de la necesaria... El intimismo de una entrevista no exime de la obligación de hacer comprensible lo que se dice, pero se ve que Aznar es de los que piensan que son los demás los que deben esforzarse en entenderle a él.

Aznar vive preso de su pasado y de su presente, de lo que fue y de lo que pudo haber sido, de lo que hizo y de lo que dejó de hacer, y cualquier cosa que diga tiene de inmediato referencia en las hemerotecas. El pasado no se puede borrar, las acciones de uno perduran en el tiempo cuando tienen efectos colectivos, por eso hay que medir bien las palabras y, sobre todo, el contenido de las reflexiones. Como todo en esta vida, con el paso del tiempo se acaba notando un cierto desgaste, y conviene pasar por una ITV y revisar algunas cuestiones que pueden parecer menores pero que resultan esenciales para alguien que se resiste a tirar la toalla y sigue empeñado en recordarnos que está ahí, que no se ha ido, a pesar de que el mensaje de las urnas ha sido claro por dos veces consecutivas: el aznarismo no cala en la sociedad, no consigue adeptos, no obtiene respaldo. Renovarse o morir, ese parece ser el dilema, y conviene aprender algunas lecciones oportunas.

Lección uno: no tomarás el nombre de Rajoy en vano. Esa parece haberla aprendido el ex presidente del Gobierno puesto que ni siquiera le menta, no hay evocación alguna en sus palabras hacia el presidente de su partido, aunque bien es verdad que de todo lo que dice puede inducirse que Rajoy es el sujeto de sus malos sueños. Parece como si, en el fondo, Aznar se arrepintiera de algo, pero lo cierto es que si él presume de haber elegido siempre a los mejores, entonces habrá que reconocer que acertó también cuando designó a Rajoy como sucesor, y que debería darle la oportunidad de hacer las cosas a su manera, del mismo modo que Fraga dio un paso atrás y le permitió a él, a Aznar, hacer las cosas a la suya, lo cual fue un acierto por otra parte.

Lección dos: no dirás falso testimonio, ni mentirás. Suele ser un mal común en quienes sufren de un cierto endiosamiento producto de la cercanía de los dioses del Olimpo y la escudería de Renault, pero lo cierto es que Aznar no es el primero, ni será el último –Rodríguez se ve afectado de este mal desde el primer día – que cree que todo lo hizo bien y oculta sus acciones para poder achacárselas a terceros. Aznar no integró cuando renovó el PP, sino que, con perdón por la expresión, se llevó por delante a todo lo que sobrevivía de la herencia fraguista y, por supuesto, a los manchistas, a los cuales prácticamente desterró a galeras durante décadas. Es verdad, sin embargo, que el renovó por adicción, por no lo es que no eliminara. Eliminó mucho, y esos huecos los llenó con gente que se fue sumando al proyecto. Ese mismo esquema es el que está siguiendo Rajoy pero, ¿por qué entonces valía, y ahora no vale?

Lección tres: piensa en lo que dices, y se consecuente con lo que haces. Este fue uno de los momentos gloriosos de la entrevista. Después de un buen rato insiste que te insiste con eso de que no hay que cambiarlo todo, que no es necesario renovarlo todo, que si los mejores por aquí, que si la integración por allá, va y recuerda aquel discurso que él mismo hizo ante Antonio Hernández Mancha en 1987 y cómo decidió no resignarse y apostar por un proceso de cambio y renovación que, según sus palabras, “produjo unos bramidos muy fuertes”, más o menos los mismos bramidos que ha provocado el proceso de cambio y renovación emprendido por Rajoy, llevado por la convicción de que las cosas no podían seguir como hasta ahora, de que con el inmovilismo y el discurso monotemático el PP no iba a ninguna parte. Mismo análisis, misma solución, pero entonces era válido y ahora no sirve.

Lección cuatro: no acomodes la realidad a tu propia conveniencia. Otra tentación habitual de quienes se creen en posesión de la verdad: transformar la realidad para acomodarla a los intereses particulares. Ejemplo: Rodríguez niega la crisis porque no le conviene reconocerla ya que entonces tendría que adoptar medidas impopulares. Ejemplo: Aznar afirma que los nacionalismos de ahora son malos pero que los mismos nacionalismos cuando gobernaba él eran buenos. Falso. Igual que la crisis existe con o sin Rodríguez, los nacionalismos han sido siempre los mismos, con y sin Aznar. Es más, fue tal el grado de entrega al nacionalismo del entonces Gobierno de Aznar que todavía hoy sufrimos las consecuencias de la Ley de Normalización Lingüística catalana que él avaló en el Gobierno. De aquellos polvos vienen hoy los lodos de la persecución del castellano en Cataluña y otras partes de España. Arrieritos somos... “Lo que no se puede ahora es decir: Yo para ganar tengo que hacer lo que les guste a estos señores. No mire, usted tiene que ganar. Gane. Y luego ya veremos si se tiene o no que entender con los que se tenga que entender”. Incluso aunque fuera así, que no lo es –Aznar dialogó todo lo que quiso y más con los nacionalistas antes de ganar las elecciones-, ¿porqué es más legítimo entregarse a los nacionalistas para gobernar, que entregarse a los nacionalistas para ganar? ¿No debería ser igual de ilegítimo, según sus principios?

Lección quinta (y última, por ahora): sé humilde, reconoce tus errores. Incluso para quienes entonces defendimos y seguimos defendiendo que la intervención en Iraq era necesaria e inevitable, y que era bueno que España tuviera un papel relevante en el mundo –papel que, obviamente, ha perdido con Rodríguez: ahora no pintamos una mona-, escuchar a Aznar hablar sobre este asunto resulta, cuando menos, insultante. Aznar tuvo razones más que sobradas para respaldar esa guerra, por encima incluso de la existencia o no de armas de destrucción masiva, pero nunca tuvo el suficiente rasgo de humildad para explicarlo y hacerlo con una expresión de sinceridad como la que requería un país que, evidentemente, estaba en contra de aquello. Blair si supo hacerlo, y tuvo el premio de un tercer mandato. Aznar no, y solo consiguió destruir la obra de centrismo que él mismo había levantado en los años precedentes y propiciar una derrota electoral. Esa es la obra que ahora quiere volver a construir Rajoy, con otros mimbres, con otros rostros, pero con las mismas ganas de renovación y cambio que tenía Aznar en el 87. ¿Le van a dejar hacerlo, o van a seguir poniendo palos en las ruedas de la bicicleta?

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Opiniones de los lectores (22)

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22. usuario registrado Hook13/07/2008, 21:56 h.

Yerry28. Permítame por favor una aclaración para su consideración: Creo que es quedarse en la superficie decir que el Sr. Quevedo profesa un odio visceral a Aznar. Creo que simplemente profesa un servilismo vergonzante hacia Rajoy. Bueno, eso ahora que ha ganado Rajoy, que antes del Alcoyazo, bien se definía como liberal siguiendo a la Señora Condesa Consorte. Saludos a los pocos foreros que recalan por estas aguas durante el estío.

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21. usuario registrado Aloe13/07/2008, 21:50 h.

El Sr. Rajoy creo que no está siendo suficientemente claro.La bicicleta que lleva no sabemos si va ,o viene. Está utilizando la técnica de Zapatero.Toda persona inteligente que esté proxima o pueda ser su sustituto deberá ser eliminado de su entorno,por si acaso.Al artículo le sobran puntos.

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20. usuario registrado nou13/07/2008, 20:46 h.

"Persecución del castellano en Catalunya", que cinismo!

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19. usuario registrado yerry2813/07/2008, 20:08 h.

cada dia estoy en más desacuerdo con usted sr.Quevedo, su resentimiento hacia Aznar le lleva a perder el sentido del ridículo....Usted no recuerda que España ha dado su confianza a Aznar durante 8 años ..y se lo hubiera dado otros 4 ...si se hubiera presentado, pero tuvo la hombría y lucidez para retirarse a tiempo.Nadie le ha derrotado,,todo lo contrario, derrotó al socialismo corrupto y terrorista y derrotó a los periodistas que no pudieron hacer que se arrodillara ante ellos.eso jode y a usted parece que tambien.
por cierto Aznar es un hombre consecuente con sus palabras y actos...tome nota usted de él que cada legislatura nos cuenta una "verdad" distinta...!!cuanto me ha defraudado usted!..a ver cuanto le dura su defensa numantina de Rajoy.

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18. usuario registrado yerry2813/07/2008, 20:08 h.

cada dia estoy en más desacuerdo con usted sr.Quevedo, su resentimiento hacia Aznar le lleva a perder el sentido del ridículo....Usted no recuerda que España ha dado su confianza a Aznar durante 8 años ..y se lo hubiera dado otros 4 ...si se hubiera presentado, pero tuvo la hombría y lucidez para retirarse a tiempo.Nadie le ha derrotado,,todo lo contrario, derrotó al socialismo corrupto y terrorista y derrotó a los periodistas que no pudieron hacer que se arrodillara ante ellos.eso jode y a usted parece que tambien.
por cierto Aznar es un hombre consecuente con sus palabras y actos...tome nota usted de él que cada legislatura nos cuenta una "verdad" distinta...!!cuanto me ha defraudado usted!..a ver cuanto le dura su defensa numantina de Rajoy.

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