SIN ENMIENDA
Zapatero está en crisis
@Juan Carlos Escudier - 06/07/2008
Será el síndrome de la Moncloa, una alergia al polen o un severo estreñimiento, pero a Zapatero se le nota entre distante y distinto, sublimado y ascendido a la altura imaginaria de un pedestal, desde donde mira al personal con condescendencia y bastante desgana. Desde un promontorio semejante nos observaba Aznar, y aún lo hace mientras luce melena al viento y unas pulseras de colores. A esa distancia del suelo la realidad siempre es distinta o, al menos, se llama de otra forma: no hay guerras ilegales sino extensión de la democracia; no hay crisis económica sino desaceleración.
Entre el Zapatero que se hizo con las riendas del PSOE en 2000 y el que por segunda vez preside el Gobierno hay diferencias notabilísimas, aunque el interfecto se niegue a reconocerlas. Gaspar Llamazares le dijo el miércoles que había perdido frescura y su respuesta fue cortante y desabrida, como si lo que hubiera empezado a perder fuera su sempiterno talante. Le falta frescura, sí, y le sobra algo de soberbia, otro de los adornos que se llevo puesto en el debate en el Congreso sobre la situación económica. ¿Estará en crisis?
A estas alturas es justo reconocer que fue el PP quien antes dio la voz de alarma sobre lo que se avecinaba. ¿Que lo hizo porque pretendía sacar ventaja ante las elecciones? Quizás. ¿Que exageró sin conocer el alcance real de la crisis? Es posible, pero acertó. ¿Por qué tendríamos que estar seguros de que el PSOE describía de buena fe la situación cuando preveía un renovado crecimiento en 2008, que se seguiría creando empleo a buen ritmo o, incluso, que la inflación retrocedería en primavera?
Partamos de esta hipótesis: Zapatero creyó sinceramente que las circunstancias económicas se tornarían favorables, que el deterioro sería leve y pasajero, que la actividad en la construcción se reduciría lentamente y que los mercados financieros se recuperarían de su particular crisis de liquidez. Con esas premisas, encargó a Miguel Sebastián que ideara una oferta electoral que compitiera con la rebaja de impuestos que proponía el PP. Fue así como se gestó la idea de devolver a todos los asalariados y pensionistas, y a todos por igual, 400 euros de sus impuestos, un gigantesco cheque regalo de 5.000 millones de euros muy poco socialdemócrata, lo diga Rajoy o su porquero.
A partir de aquí sería preciso establecer en qué momento Zapatero o su vicepresidente económico, Pedro Solbes, fueron conscientes de que su análisis estaba equivocado y que la crisis era imparable. ¿Fue en marzo, tras las elecciones? ¿En abril? ¿En mayo, tal vez? Si el análisis que permitió poner esta cantidad sobre la mesa estaba equivocado, ¿fue prudente hacer efectivo este compromiso? ¿Cómo es posible que, de la noche a la mañana, la guinda de un programa electoral se transforme en la principal medida de choque contra la “acelerada desaceleración”? ¿Es por eso que el presidente sigue llamando “rápido empeoramiento” a una crisis de caballo?
En consecuencia, antes o después ha habido un error consciente por parte del Gobierno con el que se ha reducido notablemente su margen de maniobra. Y con ese lastre a cuestas se ha elaborado un conjunto de medidas bastante deslavazadas con el que se pretende transmitir la imagen de que nos hallamos ante el Gobierno de la UE que más iniciativas ha tomado para paliar los efectos del “frenazo”, dicho sea en palabras de Zapatero. La contradicción es evidente: si, como asegura el presidente, estamos mejor preparados que el resto para afrontar la situación, ¿por qué diseñamos “el plan más ambicioso” de Europa? ¿Acaso nuestros vecinos se cruzan de brazos pese a su desventaja de partida?
Algunas de estas medidas son ciertamente rocambolescas. Se elimina el Impuesto del Patrimonio, algo muy socialdemócrata que repercutirá en los sectores más desfavorecidos; se contratará a 15.000 orientadores para aconsejar sobre su futuro a los parados de la construcción (¿serán parados de la construcción los orientadores?); se sustituirán los semáforos del país porque gastan un riñón (¿cuánto costará cambiar los semáforos?); nos iluminaremos con bombillas de bajo consumo en unos años; se renovará la Formación Profesional para que en una década en vez de fontaneros tengamos expertos en molinos de viento y placas solares; y, fundamentalmente, cambiaremos rápidamente nuestro modelo productivo basado en la construcción por otro orientado a la nanotecnología y la biotecnología, que aquí sí que somos punteros.
Es evidente que el Gobierno no es responsable de que el petróleo no deje de subir o de que los tipos de interés hagan lo propio. Tampoco lo es de la crisis de liquidez de los mercados financieros o del alza de algunas materias primas. Pero se espera de él algo más que vagos enunciados. Saldrán reformas del diálogo entre empresarios y sindicatos. Vale. ¿Hasta dónde alcanzarán? ¿Está el Gobierno por la reforma de las pensiones y por ampliar su período de cálculo?
Lo que contemplan los ciudadanos es que mientras el paro les amenaza, banqueros como Botín, el predilecto del Gobierno, anuncian beneficios récord, o que sube el recibo de la luz de manera vertiginosa por segunda vez en este año mientras las compañías eléctricas siguen disfrutando de suculentos márgenes. Hay que apretarse el cinturón, de acuerdo. Pero esto valdrá para todos, ¿no?
Entre tanto, Zapatero presume de su gestión socialdemócrata ante “las condiciones adversas”. Dice que subirán las pensiones, a cuya actualización obliga el Pacto de Toledo; que las más bajas lo harán por encima de la inflación, y eso está muy bien; que elevará el SMI, que seguirá desarrollando la Ley de Dependencia y que mantendrá la cobertura al desempleo. Faltaría más.
Si en algún momento descendiera de las alturas, si cesara en su contumaz negación de la evidencia o si dejara de disfrazarla de eufemismos, nos iría a todos mejor. Es estupendo que Zapatero nos recuerde que hemos desbancado a Italia en renta per capita y que tenemos a Francia a tiro de piedra. Habrá desempleados que se sientan orgullosos.
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Opiniones de los lectores (129)
129.
albertovz19/07/2008, 20:34 h.
ZP tiene una empanada mental mayor que Rajoy...
128.
Cuquiña07/07/2008, 20:36 h.
Muy loable de intentar explicarnos el proceso mental de Zapatero y todo el desarrollo de su profundo sentimiento y de su inocencia con relación a la crisis o desgraciadamente estanflación que se avecina y que es como un tsumani que todavía no sabemos a quienes va a atrapar pero me temo que a muchos.
Zapatero es "la sonrisa radical", ayer nos ha dado enseñado su verdadero rostro, la irrealidad es los suyo, el petulante propósito de cambia a sociedad a lo que son sus valores que personalmente me parecen bastante desprovistos de ética. Hasta ahora no me gustaba, pero cada vez más me está pareciendo un auténtico peligro. España con el agua del paro al cuello, y ellos clamando por el aborto libre, la eutanasia, el laicismo militante y la entrega de las decisiones de gobierno a los recién llegados. ¡qué peligro¡
127.
errozate06/07/2008, 22:21 h.
Nadal, campeón nuevamente. Otra celebración para la afición. Felicidades a todos y a todas.
125.
ZyklonP06/07/2008, 21:11 h.
errozote, majo eres 1 petardo y no te creas que por mucho tempranar amanece más madruga.
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