TRIBUNA
Los ingenieros sin alma
Aurora Mínguez (Berlín).- - 01/07/2008
Gracias al fútbol, Alemania ha vivido dos catarsis nacionales de calado en los últimos años. En el 2006, descubrió el orgullo de ser alemán y de poder lucirlo sin complejos. Ahora, ha descubierto la necesidad de combinar la ingeniería deportiva, la técnica del más alto nivel, con la pasión, la improvisación y el entusiasmo. Un terreno en el que los españoles han triunfado sin discusión alguna.
Un cuento de verano
Hace dos años, cuando Alemania organizó el Mundial de Fútbol, ocurrió algo extraordinario entre sus ciudadanos. Y no era que se sintieran intimidados o preocupados ante el montaje de semejante evento internacional y un posible ataque terrorista, sino porque redescubrieron el patriotismo. El patriotismo sano de sentirse por fin libres de sacar espontáneamente las banderas a la calle, envolverse en ellas, plantarlas en sus terrazas, ventanas y coches y no ser por ello identificados como neonazis o nostálgicos de épocas terribles. Súbitamente fue como si esta nación -hace 19 años dividida aún en dos- hubiera superado la leyenda negra y se hubiera sacudido de encima la carga del Tercer Reich que aplastó a sus padres y abuelos. Y el fútbol fue el resorte de esa liberación. No era sólo apoyar a la Mannschaft, a la selección, sino proclamar el placer de ser alemán en una sociedad mixta, abierta y tolerante.
Surgió una especie de devoción absoluta por la selección y su entrenador, Jürgen Klinsmann, y no sólo entre los alemanes puros, sino también entre la comunidad turca residente en este país, y que este domingo formaba parte de la hinchada nacional gritando como el que más. Fué una devoción, una entrega y una alegría colectiva que no cesó cuando quedaron clasificados en tercer lugar. Entonces, como ayer lunes, la afición les dio las gracias por su actuación en el Mundial ante la Puerta de Brandenburgo, con casi el mismo entusiasmo que si hubieran ganado. Aquellas semanas hermosas de fervor nacional y de apoyo ciego al equipo de Klinsmann y Löw -entonces su asistente- quedaron reflejados en una película de Sönke Wortmann titulada Alemania, un cuento de verano.
España destroza el sueño alemán
Este era uno de los titulares de la prensa alemana de ayer lunes, donde se reconocía de manera unánime los méritos del equipo de Luis Aragonés. Pero había también espacio para la reflexión, y ahí viene la segunda catarsis de la psique alemana. La técnica no es suficiente. Joachim Löw -el actual entrenador nacional- puede ser un auténtico experto en informática, vídeos, estadísticas y planificación, y sus hombres pueden tener en la cabeza una enciclopedia sobre técnica futbolística. Pero -dicen los que entienden de fútbol- no se atrevieron a salirse del guión. No están programados para ser espontáneos, como casi nadie aquí, y mucho menos para adaptarse al último grito hispano: el tiqui taca.
Joachim Löw es un hombre metódico, serio y poco emocional. La revista Der Spiegel le calificaba ayer como el autodominio personificado. Hace dos años se empeñó en cambiar el modo de actuar de los futbolistas de élite alemanes, pensando en la Eurocopa. El resultado ha quedado a la vista. Ha habido partidos buenos en estas últimas semanas, como contra Portugal, y otros bastante regulares. Pero el domingo algo falló. Ni el capitán Ballack lideró al equipo como debía -y qué imagen dramática la suya, con media cara llena de sangre- ni nadie supo reaccionar a las cabriolas de Torres, Xavi o Sergio Ramos. Los ingenieros alemanes se quedaron sin alma en el campo, sufriendo la presión de tener en la tribuna de honor al presidente Köhler, la canciller Merkel y medio gabinete federal.
Pero Alemania no se va a lamer las heridas mucho tiempo. Hoy ya tiene la mirada puesta en Sudáfrica y en el Mundial 2010. Empieza otro largo sueño en el que quieren ser acompañados por una afición que ya les ha perdonado quedar segundos. El fútbol es técnica, es suerte, pero es también corazón. Ya nunca más será verdad aquella frase que se usa tanto en España y que aquí desconocen: el fútbol es un deporte en el que juegan once contra once y, al final, siempre gana Alemania.
Enlaces patrocinados
Opiniones de los lectores (9)
9.
Diego Was01/07/2008, 22:36 h.
topico x topico = topico al cuadrado.
8.
taoi pep01/07/2008, 19:22 h.
Muy buen articulo, bien estructurado y tremendamente realista, casi sobran los comentarios.
7. derfer01/07/2008, 13:36 h.
yocreo que el fondo del artículo esta errado, precisamente los titulares europeos han contrapuesto el futbol 'muscular' alemán frente al funtol tecnico español, os habeis dejado llevar por los tópicos en el Confidencial ...
6.
albertovz01/07/2008, 12:57 h.
Combinando ambas mentalidades, la respuesta puede ser contundente...
5.
Pixies7601/07/2008, 12:38 h.
Pero nosotros tenemos la Eurocopa...y dentro de dos años tendremos el Mundial.
Me hace gracia los alagos que llegan ahora a Luis Aragones y las frases de "quedate, quedate..."
Esa misma gente era la que quería colgarle del palo mayo en el anterior mundial, incluso cuando la participación de España en la Eurocopa estaba en el aire.
En fin, que pais!!!
PD me hace gracia el tema de las estrellas que comentan por ahí, no se por qué le da tanta importancia
El equipo de redacción revisará las opiniones para evitar la difusión de comentarios no apropiados o insultos. El horario del foro es de 07:00 a 23:00 h, con horario restringido a los invitados de 10:00 a 19:00 h. Fuera de ese horario no se incluirán opiniones.
Otros artículos de este autor
Galgos o podencos(26/06/2008)
Lech Walesa, un espía comunista o cómo hubiera resuelto Hitler la crisis del petróleo(26/06/2008)
La España complaciente(25/06/2008)
Otros artículos de opinión
Ibarretxe, contra el derecho a decidir del conjunto de los españoles Antonio Casado
De Aragonés a Rajoy, o como callar los lamentos de los nostálgicos Federico Quevedo
Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial
