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La circulación de las ideas fiancieras en una sociedad democrática

Antonio Torrero crisis financiera

Juan Manuel Moreno-Luque* - 19/06/2008

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“Mis ideas sobre el fenómeno financiero no se corresponden con la corriente dominante que considera la globalización, la liberalización y la potenciación de la competencia y de los mercados como directrices esencialmente positivas, y entiende que las crisis financieras son accidentes en la carrera del progreso. Las ideas prevalecientes, sin embargo, son tan profundas, y los intereses políticos y económicos de los principales beneficiarios tan poderosos, que no es concebible una revisión en profundidad a no ser que se produjera una crisis financiera de gran entidad, como ya ha sucedido en el pasado”.

Este párrafo pertenece a un libro, en mi opinión imprescindible, titulado Revolución en las finanzas. Los grandes cambios en las ideas. Represión y Liberalización Financiera, de Antonio Torrero, recientemente publicado por una editorial (Marcial Pons) convencida, a contracorriente, de que en una sociedad democrática es esencial la circulación de las ideas aunque éstas no coincidan con los intereses del statu quo.

Precisamente, una de las conclusiones del profesor Torrero es que el apoyo a la política de liberalización financiera por parte de los medios de comunicación explica en buena medida la persistencia de las ideas dominantes, sólo atemperada por las sucesivas crisis financieras. Citando a Madrick (2002), nos dice que el predominio del discurso ha impedido que se produzca una gran controversia sobre los temas esenciales implicados en la liberalización.

Como ya dijeran Bourdieu y Wacquant (1998), en las estrategias para imponer las 'tesis indiscutibles' de quienes tienen la sartén por el mango son importantes las formas de expresión colectiva e institucionalizadas de la opinión y, claro está, los lugares comunes, en el sentido aristotélico de nociones o de tesis con las cuales se argumenta pero sobre las cuales no se argumenta, o, en otros términos, esos presupuestos de la discusión que permanecen indiscutidos.

Dicho esto, me parece fundamental destacar, entre los puntos esenciales de este libro con el que el profesor Torrero tiene la esperanza de ayudar a una mejor comprensión de la trascendencia y consecuencia de los profundos cambios que se han producido en las finanzas en los últimos treinta años, el de que el sistema financiero forma parte de la sociedad, su funcionamiento la afecta y, al tiempo, su configuración está condicionada por las instituciones básicas de esa sociedad. Así, la estructura del sistema financiero está directamente relacionada con las características del mercado de trabajo, con el nivel de protección social y con otras instituciones. No pueden introducirse modificaciones sustanciales en las finanzas sin afectar a otros núcleos esenciales que caracterizan a la sociedad, la cual debería prevenir sobre propuestas de reformas en el campo financiero que no consideren los efectos en instituciones aparentemente desconectadas del mismo. Esta enseñanza no la deberíamos nunca olvidar.

Quizá sea el momento de recordar que el mayor esfuerzo investigador del profesor Torrero fue un libro muy extenso sobre Keynes. La idea central era que Keynes, aparte de un genio como economista, era un analista financiero, un inversor y un especulador. No es, por tanto, de extrañar que la nota final del libro que se acaba de publicar se dedique al último apartado de la Teoría General en el que Keynes habla del poder de las ideas.

Por cierto y para terminar, en el año 2006, en un libro sobre las crisis financieras, el profesor Torrero parafraseando a Tobin nos dijo que tenía la incómoda sensación de que la creciente sofisticación de las finanzas descansa sobre el delgado hilo de nuestra capacidad para predecir y medir el futuro y que no se encuentra, por tanto, entre los optimistas que aplauden el protagonismo creciente de los mercados financieros y el incremento del riesgo, confiando en la actuación vigilante y compensadora de las autoridades monetarias que está incentivando el riesgo moral.

Como es sabido, no hubo que esperar mucho tiempo para dar la razón al profesor Torrero. Sin haberse cerrado la anterior crisis, la de principios del siglo XXI, la más larga y profunda de la renta variable desde la de 1929, en agosto de 2007 una nueva e importante crisis de distinta naturaleza, originada por deficiencias en la evaluación modelizada y numérica de los riesgos transferidos, está a día de hoy sin explicar ni cuantificar.

*Juan Manuel Moreno-Luque es abogado.

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