AL GRANO
Una bandera republicana en el Congreso y el lado rancio de Bono
@Antonio Casado - 16/06/2008
Solo le faltó llamar a los guardias. No le gustó al presidente del Congreso de los Diputados que un hombre hendido por el rayo, como el olmo viejo de Machado, humillado por los escribientes de la historia, los vencedores -los caínes sempiternos de Cernuda-, hiciera ondear una bandera de la Segunda República en el Congreso de los Diputados. La réplica de Bono consistió en ponerse estupendo con una solemne apelación a la legalidad.
Ocurrió el sábado por la mañana. Antonio Moya, un militante comunista que no vivió la guerra civil pero sí la represión franquista (salió de la cárcel el mismo día de la muerte de Franco), sacó a pasear una bandera republicana durante la visita de una representación de presos políticos de la dictadura a las instalaciones de la Cámara Baja. A José Bono no le gustó el detalle y al espontáneo le cayó la bronca del maestro Ciruela con sobredosis de moralina civil.
Menos mal que, tratándose de un católico practicante como el actual presidente de la Cámara, buen amigo de monseñor Cañizares, la moralina solo fue civil. La apresurada e inoportuna lección de ciudadanía, en un emotivo acto de homenaje a 500 presos convocados en Madrid, versó sobre el imperio de la ley. "No puedo aceptar manifestaciones que no son legales en este momento", dijo Bono al ver aparecer la bandera, en su discurso de bienvenida, justo cuando estaba glosando el martirio de tantos hombres y mujeres en defensa de la legalidad atropellada por la sublevación militar urdida por el general Mola en 1936.
Siendo cierto que la bandera tricolor no representa la legalidad vigente, y nadie le va discutir eso a José Bono, creo que su reacción fue excesiva y absolutamente innecesaria. No venía a cuento solemnizar un canto a la legalidad para salir al paso de un gesto de exaltación republicana casi a título póstumo. La mayoría de quienes se emocionaron con ese gesto, y un par de vivas a la República que se escucharon, rondan los noventa años y han pasado demasiado tiempo sin poder expresarse libremente en defensa de los símbolos por los que se jugaron la vida y tantos la perdieron.
Su dignidad herida, su memoria malversada, su patriotismo, su sufrimiento, están muy por encima de la moralina de Bono o de cualquiera que a estas alturas pretenda darles lecciones de respeto a la ley.
Esa es, justamente, la tecla que tocó luego Cándido Méndez, secretario general de UGT, cuando intervino a los postres al almuerzo de hermandad celebrado en la localidad madrileña de Rivas: “Los sentimientos no se pueden someter a la legalidad”. Amén. Es como discutir de política con una víctima del terrorismo. No tiene sentido. Más pragmático estuvo el propio protagonista del incidente, Antonio Moya, que en declaraciones a los periodistas se limitó a señalar que Bono “no tuvo cintura y le salió su lado más rancio”.
A última hora, en el Palacio de Vista Alegre, el ‘Asturias’ de Pedro Garfias (‘Mirad, obreros del mundo, su silueta recortarse’.), sonó una vez más en la voz del asturiano Víctor Manuel. Por supuesto, entre el alegre y libre flamear de banderas republicanas. Y ya verán ustedes como a un ningún juez se le ocurre encausar a nadie por organizar “manifestaciones que no son legales en este momento” (Bono dixit).
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Opiniones de los lectores (65)
65. Sadel18/06/2008, 18:07 h.
¿escribiría usted estas lineas si la bandera que el Sr. Bono mandó retirar fuese una roja y amarilla, pero con un águila serigrafiada? Creo mas bien que lo alabaría, y mire usted que simplemente son dos trozos de tela de colores, pero el problema sigue en el diferente rasero que muchos aplican a la hora de juzgar. Un tipo con una bandera de la república, no es un chequista, y no tubo nada que ver con la represión en la zona republicana, es un luchador de la libertad, pero si un tipo lleva un bandera que fue legal en los primeros años de nuestra reciente democracia es un fascista, franquista, asesino y represor. Seguimos partiendo a España en dos, los buenos y los malos.
64.
MOYA16/06/2008, 21:12 h.
¿Conque los sentimientos no pueden ser sometidos a la legalidad?
Por ejemplo -según ese criterio- un personaje cargado de odio (al fin y al cabo un sentimiento)puede asesinar a mansalva para satisfacer su ansia destructora. ¿No podría, en tal caso, ser sometido a la legalidad?
¡Qué duro es tener que ganarse el jornal escribiendo varias páginas diarias, participando en alguna que otra tertulia política, y andando por ahí con la oreja enhiesta para saber de qué va la misa!
Al fin y al cabo, es usted tan buena persona que por perdonarle al asesino que odia, que no quede.
Pero en serio ¿que le parecía que algún español se fuera con la banderita de sus amores a exhibirla en el Congreso, cargado de buenos sentimientos? ¿No podría con ese precedente pasear por la "M-3O" algún desorejado con la bandera anarquista, o del requeté, etc. apoyándose en las ideas que usted expone?
62.
Jabato16/06/2008, 19:26 h.
A funcionario malapata: incorrecto razonamiento por dos razones:
1) la tricolor no es más o menos legítima por haber sido aprobada por votación popular. Hay muchas banderas en el mundo igual de legítimas (la de USA o el Reino Unido, por ejemplo), que nunca fueron sometidas a ningún tipo de aprobación... lo que no las hace menos legítimas.
2)por si lo anterior no te pareciese suficiente, recuerda que la bandera rojigualda fue aceptada por todos los españoles al votar en referéndum libre la aprobación de la Constitución en 1978. No fue impuesta por ningún rey, ni ningún dictador.
Por eso es la bandera que representa a todos los españoles. La tricolor es una bandera del pasado que representa sólo a una parte de los españoles y a un período lleno de sombras, que convendría olvidar pronto.
61.
joanfg16/06/2008, 19:23 h.
Ser antifranquista no es sinónimo de demócrata. Un estalinista es antifranquista y no es demócrata. La Segunda República fue un fracaso de la convivencia entre los españoles. Muchos españoles se dejaron fascinar tanto por el fascismo como el comunismo. Demócratas republicanos como Ortega y Gasset, Gregorio Marañón y otros llegarón a adjurar de la República. La izquierda quería asesinar a los lideres de los partidos de de derecha, lo lograron con Calvo Sotelo y lo intentaron con Gil Robles, eso no es un Estado de Derecho, ni una democracia es la barbarie. Para mi no hay nada que celebrar referente a la 2ª República, esperemos que no se vuelva a repetir.
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