publicidad
publicidad

www.cotizalia.com www.vanitatis.com

1,3 millones de lectores »

Logo de El Confidencial
Viernes, 12 de septiembre de 2008 (Actualizado a las 18:33)
Expo Zaragoza 2008
PORTADA   España   Deportes   Comunicación   Opinión    Canales     Cultura    Ocio    Multimedia    Foros      
Con Lupa Al Grano Mientras Tanto Dos Palabras Sin enmienda El Confidente
Salud Tecnología Expo 2008 Canal Empleo
El Cultiberio Cine Libros Arte Teatro Música
Hoteles Restaurante Viajes Motor Vinos
Vivienda En Exclusiva Sectores Lo Último
En Imágenes Álbum Vídeos
El Café

CON LUPA

La huelga del transporte, Blancanieves y los siete enanitos

huelga de transportistas

@Jesús Cacho - 11/06/2008

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 71 votos)

enviar a un amigoimprimir

Después de cuatro años y pico de sesteo por las verdes praderas del talante y buen rollito, el Gobierno Zapatero se enfrenta al primer envite serio de protesta social, y no precisamente por parte de las buenas y burguesas gentes del madrileño barrio de Salamanca, sino por las aguerridas huestes del transporte, gente ruda acostumbrada a malvivir por las carreteras de estos reinos con márgenes de beneficio mínimos, que ahora se evaporan por culpa de los disparatados precios a que ha llegado el crudo, una circunstancia, cierto, en la que poco o nada tiene que ver el Ejecutivo. Un test para calibrar la pasta de la que está hecho este Gobierno blandito.

En efecto, este Gobierno de miembros y miembras, desorientado siempre, claramente desbordado ahora, se ve abocado a la circunstancia inaudita de la paralización del país sin que se le adivinen recursos para enfrentar el desafío más allá de la cesión incondicional ante las reclamaciones de los huelguistas. ¿Será por talante? La muerte de un huelguista ayer ha añadido el ingrediente dramático que antaño solía actuar de mecha capaz de provocar el gran incendio en toda huelga revolucionaria que se preciara. Por fortuna, las cosas son hoy muy distintas, por lo que esta desgracia solo servirá para excitar el celo negociador de un Gobierno mansurrón, dispuesto a ceder sin apenas evaluar las consecuencias de futuro de sus actos.

La pura verdad es que al Gobierno Zapatero la huelga le ha cogido en la misma disposición que la crisis sin fondo en que parece estar precipitándose la economía española: con faldas y a lo loco, enfrascado en dislates y aventuras varias tal que la creación de espacios para el desfogue de maridos maltratadores, el hambre en el mundo mundial, la búsqueda de una nueva masculinidad, el inaplazable trasvase aplazado en 48 horas, la heroica lucha por el Estado laico, el control de la judicatura (señora Casas y tal), los miembros y miembras y por ahí. En lo que a diagnóstico de la crisis y propuesta de soluciones de refiere, el Ejecutivo se halla missing, tan perdido como en la huelga. Ni está ni se le espera. Cual barquita sin rumbo a merced de la tormenta.

Es verdad que, dentro del marco del euro, este Gobierno, cualquier Gobierno, puede hacer relativamente poco en lo que a la disposición de medidas contundentes para oponerse a la crisis se refiere. Pero, al menos, podría ser un poco más eficaz, y sobre todo, decir la verdad. No engañar. Porque si aquí no pasa nada, como el Ejecutivo, con Solbes a la cabeza -¡qué papelón, señor mío!-, ha estado afirmando hasta antesdeayer, entonces es obvio que no necesitamos tomar ningún tipo de medidas, ni duras ni blandas. La estrategia ha variado en las últimas semanas: tenemos algún problemilla, pero vamos a salir pronto del bache. Es como el enfermo que acude al hospital y a quien el médico, cachazudo, tranquiliza: “no tiene usted nada, pero vaya pasando al quirófano que le voy a abrir de arriba abajo...”.

Por desgracia –aunque tal vez sería más adecuado decir por suerte, dada la capacitación de quienes nos gobiernan- la salida del abismo en que parece estar despeñándose la economía española no depende de nosotros, sino de una serie de variables exógenas tales como la rápida superación de la crisis USA, el precio del petróleo, la liquidez de los mercados financieros, los tipos de interés, etc. Pero la obligación de cualquier Gobierno responsable debería consistir hoy de forma inexcusable en adoptar las medidas pertinentes para, al amparo de tales variables, salir de esta crisis de forma vigorosa, porque el gran riesgo español consiste en instalarnos de aquí a un par de años en un periodo largo con crecimientos del PIB muy bajos y con inflación. Una economía a la portuguesa. O a la japonesa.

Para que fuera posible imaginar un Gobierno capaz de asumir sus responsabilidades sería imprescindible que dijera primero la verdad de la situación. No es posible imponer la medicación adecuada si previamente no se diagnostica con acierto al enfermo. De ahí la importancia del test a superar por el Ejecutivo con motivo de la huelga de los transportistas. Porque, como ocurre en toda familia acostumbrada a vivir por encima de sus posibilidades, una de las medidas que debería adoptar el Gobierno es imponer un drástico recorte a muchas partidas del gasto, justo lo contrario de lo que está haciendo. Pues bien, ¿cuánto apuestan a que el señor Zapatero saldrá del atolladero de esta huelga añadiendo al Presupuesto nuevos compromisos de gasto?

Sí, es cierto, la situación de muchos transportistas es casi insostenible a cuenta de los precios del crudo y, por tanto, legítimas son sus demandas. Pero igualmente legítimas son las reclamaciones de los colectivos que vendrán después todos en fila y uno detrás de otro: visitadores, taxistas, pescadores, agricultores y un largo etcétera. ¿Qué haremos con todos ellos? No tengan duda: nos bajaremos las calzas hasta los tobillos o hasta donde sea menester, pero la sangre no llegará al río. No pasará nada, más allá de constatar de nuevo que estamos gobernados por Blancanieves y los siete enanitos. Y enanitas.

Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5)Valorado (5/5) (5/5 | 71 votos)

enviar a un amigoimprimir

Enlaces patrocinados

Todos los derechos reservados © Prohibida la reproducción total o parcial

atlas
Auditado por Ojd

ir a Cotizalia

El Confidencial

ir a Vanitatis