DOS PALABRAS
Rajoy maneja sus propios tiempos y conoce las agendas de cada uno de los que le acompañan
Mariano Rajoy, Partido Popular, Juan Costa, Núñez Feijóo
@Federico Quevedo - 05/06/2008
De todo lo que se ha ido filtrando de la reunión del Comité Ejecutivo del PP del pasado lunes –que ha sido bastante, por cierto, en comparación con otras ocasiones-, hay algo que me contaron ayer que me parece muy significativo y merece un comentario por mi parte, entre otras cosas porque ayudará a analizar mejor todo lo que va ocurriendo en el principal partido de la oposición. Según me cuentan, en algún momento de la reunión Mariano Rajoy reconoció que era perfectamente consciente del calendario al que se enfrenta a partir de junio, de lo que tiene que afrontar en los próximo meses y, por lo tanto, de las consecuencias que tendría no superar con éxito todos los exámenes electorales. Y sabe, además, que como es obvio en política los que están a su alrededor tienen sus propias agendas y sus lógicas ambiciones... Unos dependen de él, pero otros dependen de si mismos. Y nadie le va a dar a Mariano Rajoy en este Congreso de junio un cheque en blanco.
Alguien me decía ayer, con bastante sentido común, que por mucho que se quiera decir para desacreditarle que ahora Rajoy se ha instalado en la poltrona de la oposición, lo cierto es que resulta muy duro para quien aspiró a ser presidente del Gobierno quedarse con las llaves de Génova 13 en la mano, y hacerlo en medio de una campaña de acoso sin precedentes como la que esta sufriendo el líder del PP –sólo Suárez vivió algo parecido, o peor-. ¡Pues que se vaya!, dirán los más críticos. Ya, pero con la excepción de la malograda secretaría general de Borrell en el PSOE y el ya mencionado acoso a Suárez con las consecuencias que ambas operaciones de derribo tuvieron, la decisión de que el presidente de un partido dimita no debería depender de terceros, sino de sí mismo. Si quiere, es Rajoy el que debe tomar la decisión de irse, y no otros la de echarle. Y si, como ha ocurrido, decide quedarse, lo mínimo que cabe exigir a quienes no estén de acuerdo es respeto por esa decisión, y que su discrepancia la expongan donde deben exponerla. En ese sentido, cabe alabar el tono correcto que utilizó Juan Costa el pasado lunes. No así otros.
Y, desde luego, lo que no puede permitir nunca un partido con 750.000 militantes y 10,3 millones de votantes es que sean dos medios de comunicación los que acaben poniendo en la calle a su líder, entre otras cosas porque eso sentaría un peligrosísimo precedente y ningún otro dirigente de ese partido sería libre para tomar sus propias decisiones. Es decir, el PP estaría sometido a la dictadura de la opinión publicada o radiada. Por eso, el gesto de Mariano Rajoy tiene que valorarse en toda su amplitud. Primero, porque no es una carga llevadera volver a tener que medirse cada miércoles en el Congreso con un presidente como Rodríguez. Segundo, porque lo hace por responsabilidad y no por dejadez ni apoltronamiento. Tercero, porque tiene sus propios tiempos y sabe cuales son sus debilidades, y las debilidades de los demás, y lo lógico es que si en algún momento tiene que dar paso a una sucesión al frente del PP, sea él quien favorezca el tránsito entre la generación ‘aznarista’ de la que él mismo es un claro exponente, a una nueva generación de dirigentes del PP formados en una línea mucho más abierta y adaptada a los nuevos cambios sociales, algo que él mismo está favoreciendo e impulsando.
De aquí a un año el PP tiene varios emplazamientos electorales. En el País Vasco se da por descontado un mal resultado. Las elecciones gallegas apuntan también a un resultado complicado, aunque puede favorecerle a Núñez Feijóo el deterioro económico y el hundimiento del Bloque Nacionalista a favor del PSdeG, siempre que no consiga superar en votos al PP. Pero el examen definitivo son las europeas de junio de 2009. Rajoy cuenta con un escenario económico increiblemente malo para Rodríguez, y esas elecciones son muy cómodas como castigo electoral porque no tienen repercusión en la gobernabilidad del país. Una victoria del centro-derecha a Rajoy le dará oxígeno hasta 2012. Una derrota, le pone muy difícil continuar y, seguramente, volvería a llevar al PP a una situación parecida a la actual o peor. Es ahí donde yo creo que Rajoy, que siempre ha demostrado actuar de un modo responsable en lo que a su partido se refiere, podría favorecer una transición ordenada y llevada a cabo con sentido común.
Lo que es evidente, y eso también lo sabe Mariano Rajoy, es que este análisis lo hacen incluso los barones que le apoyan y otros que hoy están a su lado. La ambición en política forma parte de su propio ejercicio. Es perfectamente legítima la aspiración de Juan Costa a querer liderar el PP, como será la de otros si llega el caso. Lo que no es tan legítimo es que esa aspiración se traduzca en servidumbre de otros intereses no muy lejanos de los que llevaron en su día a Mario Conde a intentar aspirar al liderazgo de la derecha española, para luego acabar entre rejas. Tal y como se presentan las cosas en este país en los próximos meses y años, lo que menos le conviene a la sociedad española es que el PP vuelva a ofrecer un expectáculo tan poco edificante como el que ha ofrecido estos meses previos al Congreso de junio, porque entonces ya será demasiado tarde para enderezar el error y afrontar con posibilidades de éxito las elecciones de 2012. Si a Rajoy se le deja hacer las cosas a su manera, manejando sus tiempos y eligiendo a sus colaboradores, es más que probable que el PP llegue a esa fecha en condiciones de poder ganar. Pero si esta campaña de acoso y derribo continúa, entonces es más que probable que el PP no logre ni ganar dentro de un año ni, mucho menos, en los próximo veinte.
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Opiniones de los lectores (94)
94.
wendy05/06/2008, 21:48 h.
PJCM . Como soy nueva en estos foros , no le conocía mucho y le daba el beneficio de la duda . Ahora veo que es usted imposible , pone y quita donde quiere , pero no pienso seguirle el juego , siempre le respondo cuando me replica , pero veo que es difícil entenderse con usted , saca todo de contexto y le dá el sentido que le interesa . ES usted bastante inteligente y muy documentado , pero no se fía ni de su sombra . Cuando le explico algo , sale por otro lado , sin tener en cuenta lo que le digo y de que vale rebatir durante horas si no cree nada de lo que escribo. No pretendo que estemos de acuerdo; pero por lo menos que me crea alguna vez . Lleva razón quizá estoy soñando , al creer que todos van de buen fín . Pero al final uno siempre termina despertándose . Saludos.
93.
silk05/06/2008, 21:29 h.
Hombre Wendy, yo no es que a PJ le haga demasiado caso, como creo que se desprende de la ironía de mi comentario, pero como presume de ser un centrista de pro, yo intento escucharle con atención cuando habla de ello para ver si me entero de una vez de qué es el centrismo.
Hombre, usted va un paso más allá y habla de centrismo moderado.
¡Jopelines! Paso a paso por favor. Déjeme que me haga una idea de lo que es el centrismo y luego ya pasamos a las variantes...
92.
PJCM05/06/2008, 21:16 h.
88 Wendy.- ¿Rajoy agresivo?. ¿Pedrojota pidiendole moderación?. Usted esta soñando.
91.
medusa05/06/2008, 20:55 h.
Para terminar creo que D. MARIANO, ha pasado la AGENDA, muy rapido pues ha grapado unas cuantas hojas encarcelando nombres muy validos, y con ellos los telefonos de gente que le puede hechar cables, esa precipitaciòn por AGENDAR, e incorporar nombres nuevos de la periferia Vasca o Catalana, no le van a su Agenda, en fin ya veremos como resulta tanta pagina en blanco, cual de las agendas serà la que le raglo ZP o el partido las dos de piel o cocodrilo, por quello de que estè animal mejor muerto que vivò pues tiene unos colmillos ossu-
90.
Cuquiña05/06/2008, 20:32 h.
No entiendo como el hecho de que haya discrepancias en un partido, en vez de llamarse democracia interna, se considere un ataque de acoso y derribo a nadie. Menos mal que reconoce vd. el derecho de Costa a presentarse. Si hay algún momento donde deben aflorar lógicas discrepancias, es ahora cara al Congreso, donde no hay traición ni deslealtad, sino confrontación y debate, y eso, como votante del PP espero yo del congreso, no una aclamación. Y no me gustaría una aclamación porque es evidente que al Mariano Rajoy que yo voté en Marzo, se ha acobardado y parece que sigue las instrucciones que le dispensó durante cuatro años Pepiño y compañía. Su política de la ponencia sobre nacionalismo quería dar un giro absurdo, acercándose a unos nacionalistas imposibles, con referendum, intentando marginar el castellano, organizando saraos a Cuba con 250 personas gratis total, y dispuestos a no ceder un ápice en nada. El trato dispensado a María San Gil por Soria, Lasalle y la indiferencia de Rajoy no tienen un pase. Alguien se lo debe decir, los votantes no podemos pero su gente tiene que hacerlo. La prueba del algodón de volver a la racionalidad, es la vuelta de María San Gil a la política.
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