MIENTRAS TANTO
A la economía española le han quitado la metadona. Y ahora, ¿qué hacemos?
crisis económica, sector inmobiliario
@Carlos Sánchez - 30/05/2008
La metadona, como se sabe, es una sustancia sintética derivada del opio cuya principal propiedad es ahuyentar el síndrome de abstinencia que aparece entre los adictos a la heroína. Se trata, por lo tanto, de una adormidera utilizada generalmente con fines terapéuticos, toda vez que es capaz de sustituir el efecto devastador de la heroína. Eso sí, hay que tener cuidado. Usada de forma frecuente y en dosis suficientemente elevadas, puede resultar tan adictiva como el ‘caballo’, por lo que los expertos aconsejan tomarla con prudencia y en las dosis adecuadas.
El término prudencia deriva del latín prudentia, y tiene que ver con el ejercicio de la templanza, la cautela y la moderación, tal y como la define la Real Academia Española. La prudencia suele considerarse una virtud, por lo que quien carece de ella corre el peligro de actuar de forma temeraria.
Metadona y temeridad, por lo tanto, son un cóctel explosivo que en ocasiones caminan de la mano, lo cual es especialmente preocupante cuando los protagonistas de la historia son las sociedades. En el caso español, sin necesidad de irse más lejos, la metadona ha corrido por las venas de los ciudadanos en los últimos años en forma de consumo, lo cual ha permitido crear un efecto riqueza verdaderamente deslumbrante. El consumo de los hogares -alentado por los poderes públicos con continuas bajadas de la carga fiscal y en un contexto macroeconómico extraordinariamente favorable- ha sido el motor del crecimiento desde 1996, lo que explica que la economía española se haya salido literalmente del mapa para sorpresa de propios y extraños. Incluso para el enojo de los anglosajones, que nunca han sido capaces de entender por qué España ha crecido tanto, probablemente porque desconocen la falta de templanza de los españoles, como se ha puesto de manifiesto a lo largo de nuestra azarosa historia.
Cebar la bomba de la demanda
Keynes hubiera dicho que en los años de euforia las autoridades económicas se dedicaron a cebar la bomba de la gasolina al margen de cualquier racionalidad económica, lo que se ha traducido en un descomunal déficit de la balanza de pagos equivalente a unos 100.000 millones de euros al año. La cifra es verdaderamente espectacular y explica en buena medida los problemas actuales.
Un dato extraído del último informe anual de la Organización Mundial de Comercio, y que suele pasar desapercibido para nuestras autoridades económicas, indica la naturaleza del problema y la fuente de nuestros males.
En el ranking de países exportadores del planeta, España aparece en el puesto número 18, por detrás de naciones como Bélgica o Holanda. Como se ve, muy por detrás de su peso en el concierto económico mundial: la octava potencia en términos nominales y la undécima si el análisis se hace en términos de poder de compra, lo cual, dicho sea de paso, es mucho más razonable.
Pues bien, si nos vamos a la rúbrica de los mayores importadores de la tierra, resulta que la piel de toro se sitúa en el puesto número 12, lo que explica el enorme déficit comercial de España. Dicho en otros términos, las ventas españolas al exterior apenas suponen el 1,7% del comercio mundial, mientras que las compras representan el 2,5% del total. Aquí está el problema. España, como país, ha creado empleo en Francia, Alemania o Italia (nuestros principales socios comerciales) gracias su capacidad de gasto, toda vez que los industriales nacionales no han sido capaces de atender la demanda nacional de bienes y servicios. El resultado, como no podía ser de otra manera, es un imparable déficit comercial que crece, incluso, cuando la actividad se ralentiza de forma cada vez más acelerada, algo verdaderamente sorprendente.
Mientras el consumo ha tirado, todo el mundo ha sido feliz. Hubo, incluso, un ministro que dijo que si los españoles compraban pisos que subían cada año un 25%, es que tenían dinero para ello. Todo un lumbreras. Esa política económica continuada en el tiempo ha hecho creer a muchos españoles que con solo acudir al banco, uno se podía comprar una vivienda de segunda mano o un todoterreno de importación, convencidos de que los activos inmobiliarios se iban a revalorizar ad infinitum.
Como era de esperar, tanta metadona no podía ser buena, y eso explica que el enfermo ande ahora por medio mundo mendigando dinero. Hay cajas de ahorros que, incluso, han tenido que pedir prestado a un tipo de interés del euribor más 1,25 puntos, probablemente para poder cubrir determinados coeficientes de solvencia.
Sin metadona no hay nada que hacer. Y ese es el problema. La falta de templanza supongo que va en el ADN de nuestras autoridades económicas, que hasta hace cuatro días sacaban pecho por lo mucho que consumían los españoles. Lo malo es que se han hartado y ahora hay que pagar los excesos.
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Opiniones de los lectores (10)
10.
josvazg31/05/2008, 13:17 h.
(Como ya más o menos dijo otro por cotizalia...)
".. y la Zeconomia se baila así:"
UNO... ¡Antipatriotas!
DOS... ¡La Champions Leage!
TRES... ¡Sin superavit!
CUATRO... ¡ESTANFLACCION!
Pero claro, la culpa de todo es de Bush, la Guerra de Irak, Aznar y bla, bla, bla.
Lo cierto es que tenemos lo que nos merecemos. Tuvimos la oportunidad de castigar a estos inútiles y ahora vamos a pagar por no haberlo hecho. (Es más, estamos en que los otros quieren imitarlos para perpetuar así nuestra desgracia, porque "es lo que parece que nos gusta")
Ahora podíamos tener un PSOE renovándose sacando a la luz a su gente competente para ser "votables" en 4 años y un PP trabajando contra la crisis....
...Y lo que tenemos es un PP que quiere imitar a la cúpula más inútil del PSOE, que nos dice "¿crisis? ¿que crisis? Si nos va muy bien" (Y es cierto a ELLOS les va DPM)
9.
J&L30/05/2008, 22:25 h.
Lo que es la perversión del lenguaje.
En lugar de decir que Felipe González recibió una economía renqueante y la dejó en silla de ruedas, se dice que su ministro Solbes tomó el relevo y enderezó la maltrecha economía.
¿Quien la había dejado maltrecha?. ¿Ponemos aquí, en números las cuentas que dejó Solbes/PSOE cuando dieron el relevo al PP?.
Íbamos tan bien con Solbes que cuando salió no cumplíamos ni un solo requisito para entrar en el euro. Éramos, junto a otros dos países los llamados "pigs" y como tales se hablaba de darnos acomodo en un vagón para ganado, el de cola, aunque aquí nos contaban lo de las dos velocidades.
Y por supuesto, la culpa de que el actual gobierno del PSOE, con Solbes otra vez, casualidad ¡mecachis!., vaya a rematar la faena que anteriormente dejó exangüe al toro, no es culpa de su ineptitud y parálisis durante toda la pasada legislatura, ni de llevarnos por un campo de piedras contándonos que estábamos en el cesped de la Champions, o siendo incapaz de ver en Enero la sima que se abría desde hacía meses y los antipatriotas denunciaban.
La culpa era y es....Tatatachíiinnn!! de ¡¡Rato!!
¿Ponemos aquí los números?. ¿A que no?
¡¡Bravo lumbrera!!
8. kakadelux30/05/2008, 18:38 h.
Sorprendente el comentario de algunos foreros. La culpa es de Bush y "otros". Con esa mentalidad enferma no es extraño que en este país gobierne quién gobierne y estemos donde estamos. Pues nada, a sentarse a ver la caída que va ser espectacular, el que pueda claro y no esté empeñado hasta las cejas. Hasta el rey se cae gracias al diseño de unas escaleras que incluso en un país poco desarrollado no pasarían una revisión de seguridad. ¡Ah! claro que las hecho Bush, no sean patéticos.
7.
FernandoFF30/05/2008, 17:15 h.
Como todo es una continuidad en el tiempo, los hechos desde la crisis del '93 cuando Solbes tomó el relevó y enderezó la maltrecha economía hasta los logros adjudicados por Rato de esa continuación forman un secuencia más tecnocrática que de partidos. Las pautas que cambiaron fueron el enfoque liberal hacia el fuerte consumo sin medir sus efectos a largo plazo. De allí la insistencia del equipo Rato en "meter a España en el euro como fuera" y las consecuencias de ese ingreso, a mi juicio adelantado, que comenzó el ciclo inflacionista que hoy tiene difícil contención,sobre todo después de los claros efectos nocivos de la invasión de Irak por órdenes de bush y con amparo de Blair, Aznar y Durao.
6.
albertovz30/05/2008, 15:58 h.
El problema de los españoles es que siempre echan la culpa a otros de los que les pasa... nunca ´sí mismos... la conjura judeomasónica y otros zarandajas.
En Francia dicen que los españoles se creen más listos de lo que realmente son...
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