Rajoy aplaca las iras del PP madrileño con un contundente discurso de apuesta por el cambio
Mariano Rajoy, Esperanza Aguirre, Partido Popular
Mariano Rajoy Esperanza Aguirre durante la cena (Efe)
@Federico Quevedo.- 28/05/2008 06:00h
No era nada fácil para Mariano Rajoy dar la cara en un escenario, en principio, adverso al líder del PP: una cena-mitin organizada por el PP de Madrid a mayor gloria de su presidenta, Esperanza Aguirre, para celebrar la abultada victoria electoral de hace un año en la Comunidad y en la inmensa mayoría de sus municipios. Aguirre estaba en su salsa, rodeada de los suyos. Rajoy, si se pudiera hacer esa comparación, en territorio enemigo. Se notó al llegar ambos dirigentes, juntos, en la tibieza de los aplausos.
Pero Rajoy conjuró la adversidad e, incluso, logró arrancar más aplausos de los esperados. “Ha salido bien”, decía al término del acto uno de los responsables de la organización, con un suspiro de alivio. Nadie quería que se escenificara el descontento hacía el líder del PP por parte de los críticos, y eso que en las mesas ocupadas por los militantes se encontraban buena parte de los distritos críticos con Rajoy, como el de Salamanca, impulsor de la enmienda de primarias.
Que el territorio no era, precisamente, amable con el líder del PP lo puso de manifiesto el alcalde de San Sebastián de los Reyes, Manuel Ángel Fernández, que hizo un panegírico de Aguirre y no nombró ni una vez a Rajoy en su intervención. La líder del PP de Madrid se encontraba cómoda, y eso se notó en un discurso que quería llegar al corazón de su gente, de ahí la defensa a ultranza de los valores y los principios “sin hacer cambios radicales” con que levantó los aplausos de la audiencia.
Pero Rajoy estuvo presto a contestarle. El líder del PP comenzó tenso. Se notaba que no era el lugar en el que seguramente querría estar en las actuales circunstancias. El día acbaba con otra ‘díscolo’, Alejandro Ballestero, llamando la atención de los medios. Rajoy acudía, antes de la cena, a La Razón a un acto conmemorativo de una de las revistas del Grupo Planeta. Llegó tarde al moderno salón de bodas y banquetes donde se celebraba el acto que había generado una expectación inusitada.
Palabras de autocrítica
Sus primeras palabras parecían casi una autocrítica, y quizá lo fueran, cuando llamó a los presentes a “no perder el contacto con la realidad”, y les dijo que “no hay cheques en blanco”, y que “las victorias hay que ganarlas cada día, mientras que las derrotas se acumulan un día tras otro”. Miradas incrédulas entre el público y entre la prensa, numerosa, presente. Luego, una cura de humildad: “Yo encabecé la lista de Madrid. Trabajaré para estar a la altura de las circunstancias y para que el PP de Madrid esté orgulloso de su número uno”.
Primero aplausos, tímidos. Y Rajoy entró de lleno en materia. Lo primero fue pedir debate en el Congreso de junio, “sobre lo importante y sobre lo que no es tanto”. Lo segundo, reclamar unidad en el PP “entorno a unos principios e ideas que son los que nos definen”. Lo tercero, reconocer que puede haber “opiniones distintas sobre las estrategias”, y que la “unanimidad es imposible”.
Y lo cuarto, definir esos principios: “La libertar como fundamento de la dignidad de la persona”. “La justicia y la igualdad”. “La solidaridad y la cohesión”. “La derrota de ETA”. “La defensa de la España constitucional como nación de ciudadanos libres e iguales”. Es decir, los mismos principios y valores que Aguirre había reclamado como inamovibles en su discurso previo al de Rajoy. Ahí, Rajoy ya había conseguido aplacar los ánimos de los presentes, y los aplausos fueron más espontáneos y convincentes.
Sumar y sumar
Lo siguiente, dar un paso más. “Yo quiero un partido que sume más. La historia del PP es la historia de una gran suma que comenzó en 1989”, y que ahora le ha llevado a tener 10,3 millones de votos “que nos dieron su confianza para defender unos principios, y no vamos a defraudarles”. El pero: “Esos más de diez millones de españoles quieren ser muchos más, quieren ser once, o doce millones y ganar las elecciones y que el PP gobierne”.
Y la receta: “Se puede conciliar la defensa de los principios y de las ideas y ser más, partiendo de esos principios y de esas ideas. No podemos aspirar a ser otra cosa que lo que somos”. Y lo que es el PP es “un partido de centro reformista. Cambian las personas, cambia la sociedad, cambia el mundo, y a esos cambios tenemos que dar respuesta”, añadió Rajoy queriendo señalar el inmovilismo en el que se han instalado otros.
Y eso implica diálogo, dijo, pero el diálogo no supone “acuerdos ni renuncias a las ideas y los principios”. Minutos antes, Aguirre había utilizado el recurso que uno de los colaboradores de Rajoy, José María Lasalle, ha puesto estos días en circulación al señalar que el PP debe dejar de ser un partido antipático, para afirmar que el PP no puede dedicarse a ser “un partido sinmpático a aquellos que quisieron excluirnos en la pasada legislatura”.
La respuesta de Rajoy fue igual de contundente: “No quiero que el PP sea sinmpático a quienes les trae sin cuidado que lo seamos. Quiero que sea un partido simpático para la inmensa mayoría de los españoles”. El líder del PP había conseguido, a esas alturas, dar la vuelta a un escenario adverso: “No se construye nada desde el pesimismo –dijo-, sino desde el optimismo”. Conclusión, según uno de sus críticos allí presente: “Se ve que en la adversidad se crece”.
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Opiniones de los lectores (73)
73.
Rokko28/05/2008, 19:59 h.
Dicen los dirigentes del PP que el gobierno socialista debe poner freno a los desafios de los nacionalistas, en referencia al Plan Ibarreche. ¿Pero la nueva política del PP no es caerles simpáticos, hablar con todo el mundo?. La han cagado y todavía no se han dado cuenta.
72.
Taxco28/05/2008, 19:32 h.
SR. ROKKO, Nº67, parece que está Vd. muy convencido que el "proyecto suyo, el que tiene en mente y que deberían de tenerlo, a su vez, los dirigentes del PP, ¡¡¡ES PERFECTO!!!!!!
Lo felicito por la FE Y CONFIANZA QUE TIENE CON SU PROYECTO, pero, fíjese Vd. que para obtener determinados trabajos, hay que "concursar" y los que lo hacen, CREEN QUE SU PROYECTO ES EL MEJOR, pero resulta que solo GANA UNO y no siempre resulta ser el ¡ mejor!. TAXCO
71.
Rokko28/05/2008, 19:00 h.
Verdaderamente la situación es idiota, es suicida, es absurda, es esperpéntica. Esta legislatrua es la misma que la anterior pero agudizada (los socialistas prosiguen sus planes y ofrecen un nuevo estatuto para contentar a la bestia etarra y sus comisionistas nacionalistas, cuyas ansias jamás quedarán saciadas) ... y el PP pega un volantazo y se declara amigo de los nacionalistas y les ofrece en bandeja de plata la cabeza de María San Gil. Desde luego, Mariano, estas sembrado!!!!!
70.
Rokko28/05/2008, 18:50 h.
¿Cuando el tonto de Rajoy se pone a hablar enfáticamente como su supuesto adversario Zapatero de la derrota de ETA, a qué se refiere? Ahora mismo hasta el PSOE habla de la derrota de ETA, porque esa parece ser la expresión políticamente correcta, pero ninguno la lleva a la práctica, Zapatero porque no está en su proyecto, no forma parte de su estrategia, Rajoy porque no tiene ningun plan, salvo el de mantenerse aferrado a la presidencia del PP.
Si verdaderamente el gobierno socialista quisiera la derrota de ETA y sabiendo, como sabe todo Dios, que ANV no es más que el brazo político etarra, creado por ETA, dirigido por ETA, disolvería los ayuntamientos gobernados por ANV mediante los mecanismos legales de que dispone. Pero no lo hace, ni lo hará. Al contrario, se dedica a alimentar, excitar y promover las reivindicaciones de los nacionalistas con más cesiones, competencias y autogobierno.
¿Cree el PP que esa es forma de derrotar a ETA, atender a sus reivindicaciones? ¿O el PP ya no piensa hablar del terrorismo para que no le acusen de nada? ¿No tiene nada que decir, renuncia a la crítica? Menuda estrategia suicida, aceptar como borregos la estrategia del PSOE.
69.
Rokko28/05/2008, 18:42 h.
Ibarreche convoca un referéndum en el que no se contempla la condena a ETA y los idiotas se llevan la manos a la cabeza ¿Y qué esperaban los progres, que el PNV se iba a dejar birlar la merienda como CIU y que el PSE le rebasara en nacionalismo?
El PNV no es CIU, ni el País Vasco es Cataluña, pero los socialistas intentan imitar el modelo. Y así, sobre los cadáveres de un militante socialista y un guardia civil, el PSE-PSOE se baja los pantalones ante ETA y el PNV, y les promete un nuevo estatuto y más cesiones, incluida la consideración de nación.
Logicamente el PNV sube la apuesta y sobre los mismos cadaveres de esos asesinados, acusa a las fuerzas armadas de torturas y utiliza el chantaje etarra en su propio provecho para forzar sus reivindicaciones comunes como paso previo a la paz.
¿Y todo esto como le pilla al nuevo PP cuyo líder es el de siempre? Pues con el paso cambiado, porque "ahora hay que hablar con todos, ojo, pero sin renunicar a nuestros principios". Valiente idiota, ¿no ves que nadie hace una declaración tan cobarde, inutil, innecesaria y absurda? La ETA, al PNV y el PSOE, estos jamás declaran que no renuncian a sus principios. Los ejercen y punto.
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