TRIBUNA
El futuro del PP en el País Vasco
PP, María San Gil, Mariano Rajoy
Javier Ybarra* - 29/05/2008
Izaskun Elejabeitia, propietaria de tres prestigiosas pastelerías de Bilbao, fue una de las simpatizantes del Partido Popular que el pasado viernes paseó su melancolía y su apoteósico cuerpo (160 kilos, según la báscula del matadero municipal) por la madrileña calle de Génova.
El jueves se subió al autobús que partía para Madrid y hasta que no pasaron el aeródromo militar de Villafría, en Burgos, donde hizo la mili Rodrigo Rato, no paró de cantar canciones vascas mientras repartía entre los viajeros relámpagos de chocolate, colinetas y palmeras de coco. Aunque la mayor parte del pasaje era militante del PNV, no tuvo inconveniente en mostrarles la pancarta que, hecha de nata y fresas de su huerta de Alonsótegui, pensaba desplegar frente a la sede madrileña del PP:
“No más Alzamientos Nacionales. No dejéis que vuestro enfrentamiento progrese como un incendio en una casa”.
Nieta de un gudari a quien mataron los nacionales en la Guerra Civil, Izaskun decidió cancelar sus compromisos con el nacionalismo el mismo día que asesinaron a Miguel Ángel Blanco. El 15 de julio de 1997, sujetando con firmeza las riendas de su indignación, marchó hasta la sede PNV para devolver sus credenciales ideológicas, sus globos arrugados como tetas de una vaca vieja. Al día siguiente se afilió al PP. Para esa clase de ocasiones Izaskun siempre solía llevar los labios pintados.
Entre 1848 y 1858 su cuarta abuela había servido en casa de un liberal fuerista vasco, Pedro Pascual de Uhagón, antiguo diputado general de Vizcaya, y fue allí donde los Elejabeitia escucharon por primera vez aquellas proclamas, cuyo lema era “foralismo, no feudalismo” y “respeto a la Constitución española y a los fueros vascos”.
Las cosas transcurrieron sin dificultad hasta que la derecha española se hizo centralista debido a la fascinación que comenzaron a sentir los moderados españoles –desde Narváez a Bravo Murillo– por el II Imperio francés. A partir de entonces, la derecha vasca se radicalizó hacia el carlismo primero y después, tras la abolición foral de 1876, a través de los euskalerriakos, hacia el nacionalismo.
El viernes a mediodía, un hombre espigado y de ojos saltones, viendo a Izaskun empapada de agua en la esquina de la calle Génova con Argensola con su pancarta hecha de moderación y dulce, se aproximó a ella y le ofreció cobijo bajo su paraguas mientras le decía en voz baja: “Si nuestros políticos, en vez de haber ido a Inglaterra o a Francia a aprender idiomas, hubiesen ido a Alemania o a Austria, no tendríamos estos conflictos tan apasionados sobre la idea de Nación”.
Era el conde de Rododendro, un originario de la Marquina de las ferrerías, que parecía tan desplazado al lado de los vociferantes como un violín en un grupo de jazz. Y así, mientras los manifestantes pedían la cabeza de Rajoy, como Felipe II pidió la de Juan de Lanuza, Rododendro e Izaskun se enfrascaron en una conversación tan sincera que parecía como si estuvieran dándose el trato que suele reservarse a los parientes. Aunque no compartían la intransigencia política de María San Gil con el nacionalismo democrático, tuvieron palabras de elogio hacia ella. “La nobleza en la vida”, dijo el conde, “la da la valentía de sobreponerse con dignidad a pruebas terribles”.
Ambos creían que la presidenta de un partido político de las Tres Provincias Hermanas (Las Provincias Vascongadas) debería emular más a los antiguos liberales fueristas que a los moderados españoles que sucumbieron a la fascinación por el centralismo de Napoleón III.
Antes de despedirse, Rododendro expresó a Izaskun su opinión sobre el futuro del PP en el País Vasco: “La marcha de María San Gil será traumática en un principio debido a su aureola de mujer coraje y cabal. Sin embargo, a medio y largo plazo podría ser beneficiosa, pues daría al PP la oportunidad de enarbolar la bandera del liberalismo fuerista que tanto detestan el nacionalismo vasco y el centralismo madrileño y a cuya doctrina parece que ha comenzado a apuntarse astutamente el PSE-PSOE”.
Izaskun creía que en la decisión de María San Gil no había influido tanto la desconfianza en Rajoy como algunas voces que, desde su secreto escondrijo, saborean los placeres de la conspiración. Cuando Rododendro hizo ademán de despedirse, Izaskun sacó de su bolso el espejito de la polvera y tras empolvarse la cara con destreza y coquetería, se puso de puntillas, besó al conde y le dijo: “En Madrid deberían dejar que el PP vasco marche a su aire”. Fue entonces cuando Rododendro pronunció sus últimas palabras: “Con ocasión de un acto conmemorativo del frustrado golpe de Estado contra el general Espartero, en 1841, el ilustre gaditano y liberal Antonio Alcalá Galiano, ministro con Istúriz y Narváez, dijo lo siguiente: ‘Reconozco el derecho de los vascos a no querer ver a los castellanos mezclados en sus cosas’”.
*Javier Ybarra Ybarra es abogado y autor de 'Nosotros, los Ybarra'.
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Opiniones de los lectores (13)
13.
Will E. Ding30/05/2008, 09:05 h.
Esrtimado Iry:sin ironía ni socarronería,le recomiendo encarecidamente que transite usted por las tres provincias vascongadas y Navarra,se empape unos cuantos años del "ambiente" que allí impera,razone y analice las causas,conozca bien los muchos defectos de los vascos y sus virtudes,lea desde delirios como "El Milenarimso Vasco" o "Euskadi: rebelión y burujabetza",lea alguna publicación tibia con el nacionalismo,escuche a los votantes del PP(y del PSOE,¡ojo!),asista a alguna reunión formativa de EGI,las juventudes del PNV, en algún batzoki,tome "potes" con los filoterroristas,acuèstese con alguna de ellas,hable con los vascos cuarentones que sufrieron el terrorismo más duro de ETA entre 1976 y 1998,cale a fondo el ¿pensamiento? nacionalista...y concluirá que estan como un cencerro y que esa insania, esa demencia, afecta,por contagio y autodefensa,a los españoles que allí viven, tan vascos como los nacionalistas o más vascos:esa sociedad está chalada,así de simple,viven en una pegajosa y vidriosa ¿percepción? de la realidad,que les tienen abotargados...no hay libertad,ni en las mentes y cerebros, ni en las calles,ni entre la gente.Así va a seguir siendo durante años.¿Pacto?.Locura.
12.
Iry29/05/2008, 19:56 h.
Esta conversacion entre Elejabeitia y Rododendro,es pintoresca y hasta enternecedora. Pero me parece un poco fuera de la realidad.Aunque algo de razon lleva en achacar parte del problema,a un centralismo a veces rigido.De todos modos, creo q el problema de ETA es mucho mas complejo y hace falta para resolverlo mucha cabeza fria, inteligencia, astucia politica..y cargarse de paciencia.Llevamos asi desde 1968 .Esto no se arregla asi,enseguida.Quizas las soluciones, como en tantas cosas, vengan poco a poco.Poniendo todo el interes en buscarlas,pero sin esperar milagros.Y los nacionalismos..Ahi estan, es inutil negarlos.Tarde o temprano,habra q convivir con ellos y ceder algo.Pactar. Mal q pese a muchos.Tambien se perdio Cuba.Y se podia haber hecho un pacto razonable ya en 1866.Pero para algunos, pactar es sinonimo de bajarse los pantalones.
11.
Will E. Ding29/05/2008, 14:59 h.
Bonito relato el del sr. Ibarra, esa señora tan bilbaína, alegre y jacarandosa y el conde madrileño tan buen conocedor de las profundas raíces del "conflicto vasco"... que no existe más que en las calenturientas mentes de los "aprovechateguis" nacionalistas, formados en los batzokis, herriko tabernas y alkartetxes varios que pueblan las Vascongadas, provincias españolas desde que el mundo lo es. Intentar sacar la misma ventaja que ha logrado el socialnacionalismo impostor de JLRZapatero es irreal para el centroderecha del PPPV: que el PNV se caiga del "machito" habrá que verlo y tocarlo pero en ese supuesto "viaje" el PP no tiene cabida, no habrá desgaje de voto PNV hacia la derecha liberalfuerista. El PNV va a ganar con los votos del filoterrorismo, sus compañeros de viaje, y en su radicalización está el combustible para que el PPPV se reencuentre con su segmento de votantes, a quienes les va la marcha... Quien puede pegarse la torta será el PSE, no al revés. No confíen en las encuestas. Por cierto, la repostería de San Sebastián, tan afrancesada, es mucho mejor: se lo dice un bilabíno de Begoña que vive en Madrid hace tiempo...
10.
Campodetenis28/05/2008, 19:39 h.
Y, mirando a la Historia, se puede entender que en el cesto de cosas varipintas, la castellana sea la que más influya.
Lo incomprensible sería que no lo hiciera ninguna.
Y mucho más incomprensible, y artificioso, sería que lo fuera la vasca, la catalana, la murciana, la asturiana...
Son las cosas que no deja ver el ombligo-fuerismo.
Eso sí, liberal ¿eh?.
9.
Campodetenis28/05/2008, 19:35 h.
Yo, en cambio, prefiero a los antiguos moderados que sucumbieron a la tentación del centralismo que a los liberales fueristas.
Por la sencilla razón de que la tentación del centralismo se puede remediar, precisamente como expresión de moderación y liberalismo.
Mientras que lo del fuerismo va a rosca, como la txapela.
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