TRIBUNA
¿Cabe la derecha española en un solo partido?
Antonio Bernabéu - 27/05/2008
Los militantes del Partido Popular que se han dado a la fuga no explican sus motivos. Los que permanecen en pie, sirviendo el baluarte de Mariano Rajoy, gastan poco en palabras. De modo que esta crisis se convierte, por horas, en un combate sordo, misterioso y nocturno, entre sedición y ambición. Y una de estas dos damas liderará, mañana, la derecha española. Porque, por el momento, no hay presencia de ideas, tan sólo de actitudes, de ruido de sables, de desordenes amorosos, de entregas y rechazos. Pero, a pesar de ello, el fondo de la crisis es transparente y claro como un cielo de invierno, y deriva del hecho de que bajo el manto de Génova conviven dos partidos, o, por mejor decir, cohabitan de antiguo con su relación ondulante.
Quizá ustedes recuerden cómo se ajustó la derecha en España, desde tiempos pasados, al sistema democrático de partidos. Y, en esta dirección, conviene destacar los notables esfuerzos de algunos personajes por organizar formaciones con un perfil moderno dentro de las fronteras de un conservadurismo liberal algo más ventilado que el de Esperanza Aguirre. Pues bien, este esfuerzo se extiende desde Cánovas del Castillo hasta Alcalá Zamora, pasando por don Antonio Maura. Pero, apenas nacidos, los intentos se fueron convirtiendo en frágiles criaturas de existencia enfermiza, porque les faltaba el soporte de una base social que los alimentara, consecuencia evidente del atraso de España. Así que esta derecha, de proyección abierta, tuvo que recurrir, en préstamo y arriendo, si es que aspiraba a alcanzar mayorías en el Parlamento, a los graneros de la tradición, de las decantadas esencias, de los intereses creados, del reaccionarismo en suma. Por supuesto, que la inevitable colisión de contrarios, en el resumen del experimento, terminaba arrasando el vivo colorido del telón liberal para que asomara, detrás, el ceño repetido de un conservadurismo autoritario y lúgubre. Y, recordarán, asimismo, que el pragmático Cánovas tenía que pagar los apoyos de los ultramontanos tolerando la trama caciquista como el menos dañino de los males posibles.
Este modelo, a pesar de que España ya no es, en teoría, un país de cabreros, tiende a consolidarse por una razón próxima; el traslado a lo que hoy es PP, pasando por AP, de importantes sectores del inmovilismo franquista durante los procesos abiertos por la Transición. Un acierto de Fraga que sirvió en su momento, pero que ha fermentado y plantea problemas de salubridad pública, quiero decir política, puesto que la existencia de dos fuerzas contrarias en el seno de un único proyecto es una aberración, ya que sólo promete el vaivén permanente, la conciliación imposible, la desconfianza profunda y la desorientación del votante.
Me explicaré, si puedo. La sostenida bisexualidad ideológica en que vive el PP, su correlación bipolar, nunca cuantificada, ha llevado al partido a extremos paradójicos; la primera legislatura de Aznar, con indudables logros en el plano económico, desarrollada con maneras suaves en las relaciones políticas, culminó con la mayoría absoluta en el año 2000; cuatro años después, el retorno del brujo autoritario, del espíritu escurialense y de la razón suficiente, junto con el galimatías en el 11-M, le llevaron a tirar por la borda aquella mayoría.
En la perspectiva actual resulta muy probable que, si Rajoy aguanta, del Congreso de junio salga un PP templado. Pero, seguramente, emergerá con la delgadez quebradiza de lo provisional, como fruto del hábil tacticismo de trasladarse al centro y recolectar unos votos para, luego, regresar donde siempre. Esto, no obstante, dejaría aparcada la gran crisis de fondo, que es de encuadernación. Porque, hay que preguntarse; ¿cómo se encuaderna a unas gentes, verbigracia Jaime Mayor Oreja, que desconfían de Mariano Rajoy pero que fiaban a ciegas en la dictadura de Franco?, ¿en un tomo o en dos?
Por último advertir, a los aficionados al comparatismo, que los problemas que afligen al actual PP nada tienen que ver con los que soportó el PSOE en el 96. Y es que los socialistas, desde los años veinte del pasado siglo, vieron precipitarse, por su costado izquierdo, a la radicalidad comunista. Y, en 79, Felipe González, terminó de barrer los restos de marxismo, si es que marxismo había, y dejó a su partido sin esquizofrenias visibles.
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Opiniones de los lectores (20)
20.
J&L27/05/2008, 22:02 h.
Reguero,16. No solo es el debate, cuyo resultado depende en buena parte del piquito de oro de turno. Es la prueba, comercialmente conocida como del algodón, antes se decía del nueve.
Su pregunta puede contestarse en buena parte contrastando cosas como éstas:
-. En España. Nº de parados (no eran ricos) que el sr. González econtró cuando accedió al gobierno y cuantos dejó al salir.
Partiendo de ese nº que D. Felipe dejó, amén de aquellas cuentas de la Seg. Social y caja pública, que dejó el sr. Aznar al salir.
Y partiendo de éstas últimas, que cree vd. que dejará el actual presidente, y su partido de izquierdas, no ya al salir, simplemente antes del verano.
.-En el resto del planeta, observe cuantos obreros han perdido la vida por escapar del infierno capitalista al paraíso de la izquierda, o viceversa. O por que chinos antiguos soviets y satélites se entregan en brazos del capitalismo más silvestre.
Y es que, si la derecha aprieta al trabajador, le deja, con sus crisis económicas de vez en cuando que le doblan, respirar, vivir y hasta a muchos mejorar de condición. La izquierda, a la vista está. Mire los que salen del gobierno de izquierdas a que se apuntan.
Un saludo.
19.
J&L27/05/2008, 21:48 h.
toi pep,17. Encantado a alguien que menciona la ideología. Aprovechando la ocasión de que vd. debe saber en que consiste, le rogaría contestara a las preguntas que sobre ideología le hecho unos comentarios más abajo, nº 12 y 13, al señor FernandoFF, ya que parece que tenía otras cosas que reclamaban su atención y no ha contestado.
Sabe, ardo en saber que entienden vds por ideología de izquierdas, como se substancia y cuando o donde se hace. Hablamos de España claro.
Me apunto al tema.
18.
xerox27/05/2008, 20:38 h.
Es curioso/gracioso ese comentario sobre las "tragaderas" de los votantes de otros partidos.
Los hay que tenemos memoria y que recordamos muchos de los comentarios a favor de Rajoy desde los camposdetenis,los PJCM y demás fervientes cortesanos de la calle Génova y fervorosos asistentes a manifestaciones varias.
O ha cambiado mucho el prócer de sus embelesos (¿en qué?) o han cambiado a los suscriptores de esos nicks o alguién "traga" más de la cuenta los mensajes que les dictan desde las ondas católicas y otros mundos.
17.
taoi pep27/05/2008, 18:56 h.
La verdad es que tiene su mèrito haber convivido durante ocho años diferentes especies en una misma jaula, tenia que romper de alguna forma y asì ha sido. Esa lucha interna por unificar criterios,(se consiguìo sobre la guerra de Irak) ha sido loable, pero claro poco duradera.La carencia de ideologia de la derecha, hace màs factible esa unificaciòn.
16. Reguero27/05/2008, 17:37 h.
El es un partido de derechas de toda la vida. Ahora ¿qué significa ésto?. Hay mucha gente que les vota porque no sabe qué está votando, pues nadie tiraría piedras sobre su tejado a sabiendas ¿no?. ¿Qué significa o en qué se traduce el que los pobres fueran gobernados por liberales conservadores? ¿mejoraría su calidad de vida? ¿en qué sentido? ¿cuál es el alcance de esta política?. Que alguien lo conteste con razonamientos. Los debates políticos deberían ceñirse a cuestiones simples y claves de la sociedad con ejemplos con números fáciles de entender por la mayoría y que pudieran ser facilmente comparables las propuestas por la gente. Así se podría ver claramente si el trasvase de votos es por convicción o por inducción populista. Ya veríamos cuántos votos se pasarían de izquierda a derecha.
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