CINE
Latigazos de diversión sin quitarnos el sombrero

Harrison Ford y Shia Lebeouf, maestro y aprendiz, ¿O algo más?
@María José S. Mayo - 22/05/2008
INDIANA JONES Y EL REINO DE LA CALAVERA DE CRISTAL

Director: Steven Spielberg.
Guión: David Koepp.
Fotografía: Janusz Kaminski.
Música: John Williams.
Intérpretes: Harrison Ford, Cate Blanchett, Ray Winstone, Karen Allen, Shia Lebeouf y John Hurt, entre otros.
www.indianajones.com
El cine de aventuras moderno nació con Indiana Jones. Era necesario empezar a reírse de esas cosas tan formidables que hacían los héroes de la gran pantalla. También había que poner unas gotitas de un cinismo muy a la altura de muchos personajes de comedia de Cary Grant para conseguir un héroe tan divertido como éste. Para lograrlo no había mejor actor que Harrison Ford, que con su flamante Han Solo de Star Wars demostró que a nadie le sentaba tan bien un personaje cínico. Con su media sonrisa, ese gesto irónico insuperable y esa cicatriz en el mentón que le convertía en superviviente de mil batallas, era un Indiana insuperable. Y con un solo disparo, el que le propina al personaje que en la primera entrega le reta con el sable dio por inaugurado el héroe moderno al que tan acostumbrados estamos ahora.
Después de las celebradas tres entregas -más la primera y la tercera- al intrépido arqueólogo creado por George Lucas y Steven Spielberg, el director de todas ellas, parece que todavía le quedaban cartuchos que tirar, solo que ha tardado más de la cuenta en hacerlo, pues este Indiana que ahora llega tiene casi la edad de hacer de cascarrabias padre a la manera de Sean Connery. En ello parecen haber pensado al incluir en un casting selecto -con Cate Blanchett, Jim Broadbent, John Hurt y Ray Winstone- al joven Shia Lebeouf, descubierto en Disturbia y Transformers como el héroe adolescente seguidor de las enseñanzas de Indy y muy al estilo de esos de John Hughes en los 80. También con la recuperación de la partenaire más querida por sus fans, la Marion de Karen Allen, con lo que los espectadores ya tienen una familia completa para Indiana y los más fans, quizá algunos motivos para que esta entrega, aunque entretenida, no les termine de convencer.
Un enemigo que queda difuminado
Así está la cosa. Indy y familia se van a Cuzco en busca de una calavera de cristal con una forma un tanto intrigante que a su vez les conduce a un maravilloso tesoro, mientras les ponen obstáculos unos enemigos que ahora son soviéticos. El malo inteligente le toca esta vez a Cate Blanchett, pero más que nunca este enemigo queda difuminado por una acción que no se para en interesantes detalles, solo en explicaciones -necesarias, por otro lado- de la historia en la que se ven involucrados. Y no es el único caso: otros personajes como el de John Hurt, el de Ray Winstone o el de Karen Allen quedan mermados en el camino hacia el tesoro final: el ansiado oro se queda en plata. A ello se suma la ausencia de esos interesantísimos objetos bíblicos capaces de oponerse a las fuerzas del mal, antes los nazis, ahora estos soviéticos obsesionados con colectivizar hasta la mente. No hay ni Grial, ni Arca de la Alianza, con lo que el enfrentamiento final no llega a ser tan apoteósico por mucho avance de efectos por cortesía de la ILM de Lucas que se haya utilizado -por momentos, ciertamente, más cercano a la videojuego que al séptimo arte-.
De la misma forma, aunque echamos de menos más gags visuales con Indiana como protagonista, que siempre son el aderezo indispensable, lo cierto es que la nueva aventura resulta ser muy entretenida. Contiene un comienzo vibrante, no deja de mantener el interés en todo su metraje y nos obsequia finalmente con una persecución por la selva fantásticamente rodada, logrando un impacto muy parecido al conseguido en su día por la de El retorno del Jedi.
La América del "¡Que vienen los rusos!"
Pero hay otros aspectos que llaman la atención. Spielberg pidió a su fiel Janusz Kaminski -responsable de ese glorioso blanco y negro de La lista de Schindler- una fotografía de especial luminosidad y ambientación brillante muy al estilo Norman Rockwell y a las series de los cincuenta. Es la América del "¡Que vienen los rusos!", de las pruebas atómicas, de secretos guardados en bases escondidas en almacenes militares en medio del desierto, y por supuesto de las faldas con mucho vuelo, pañuelos en la cabeza y gafas de ojo de gato. De esta forma, esta cuarta entrega se desliga de las tonalidades anteriores, y nos obliga a ver a Indiana con otros ojos, otro punto en contra para los mas forofos.
No obstante, la cinta mantiene esos elementos indispensables de los trabajos anteriores: una presentación y despedida del personaje con verdadero mimo, unas peleas de mucha resistencia que ponen a prueba la fuerza del héroe contra los representantes de la fuerza bruta de sistemas igualmente brutales y unos cuantos chistecillos puestos en ese lugar justo.
La cosa le ha salido a Spielberg y a su guionista David Koepp muy resultona y tremendamente familiar. Con latigazos de diversión, aunque no para quitarse el sombrero.
LO MEJOR: La acción trepidante de escenas como la del almacén y la de la persecución el la selva.
LO PEOR: Lo mal aprovechados que están personajes como el de Cate Blanchett.
Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.
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Opiniones de los lectores (2)
2. educoJueves, 24/05/2008, 11:08 h.
Película mala con avaricia. No le llega ni a la suela a las anteriores... La historia es bastante absurda y estúpida, y se ha perdido definitivamente el humor de las precuelas. Es tan difícil hacer un guión bueno con tropecientos millones de dólares?? Parece que el dinero hunde la imaginación.
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