TRIBUNA
Días de rabia e ira en torno a Rajoy
José Luis González Quirós * - 14/05/2008
En Macbeth, una tragedia que disecciona la ambición política, Shakespeare hizo famosa la descripción de la vida como “una historia contada por un idiota, lleno de rabia y de ira y que no significa nada”. Aunque algunos electores del PP no hayan leído a Shakespeare, es muy probable que muchos hayan llegado a esa conclusión al reflexionar sobre lo que está ocurriendo en el PP. A diferencia de Macbeth, el final no se ha escrito todavía, de manera que cabe confiar en que alguien ponga las cosas en su sitio, de modo que no acabe todo de mala manera.
Trataré de poner orden en esta historia. Lo primero, la derrota del 9 de marzo, algo que podría haberse evitado pero que no se supo evitar. Lo segundo, la respuesta de Mariano Rajoy a lo ocurrido ese día. No es necesario ser su acérrimo enemigo para afirmar que su reacción ante la “dulce derrota” fue muy desafortunada. Cometió varios errores de bulto. En primer lugar, tratar de exculparse ante el Comité del PP como responsable principal de lo ocurrido, aludiendo de forma equívoca a las culpas de terceros. En segundo lugar, anunciar de manera inmediata su continuidad, sin dejar que el partido juzgase libremente en un Congreso cuáles debían ser las soluciones políticas más convenientes y cuál el líder más idóneo para gestionarlas.
Naturalmente, Rajoy tenía derecho a intentar ser él la solución al problema, pero perdió el 90% de su credibilidad al renunciar a ganar la designación desde abajo, peleando en un congreso abierto, en lugar de hacerlo apelando al consenso de los que, como él, podrían sentirse amenazados por la inevitable tormenta posterior a una derrota tan singular. Vino luego su destemplado rechazo a Esperanza Aguirre y “los liberales”, seguramente uno de esos equívocos o malentendidos de los que está la historia llena. Al tiempo, se desprendía de manera harto extraña de colaboradores que fueron esenciales en la campaña, como Costa y Pizarro, y designaba a los responsables del grupo parlamentario como si fuese el dueño y señor de los destinos del partido. Luego vinieron las demandas de mayor información sobre sus planes, formuladas por personas de su entorno. Más tarde, las espantadas de Zaplana y Acebes y, finalmente, el portazo de María San Gil.
Estos errores han sido acompañados por una estruendosa campaña de prensa supuestamente afín que, al no encontrar un 11-M a mano, ha decidido incrementar su audiencia a base de amplificar los errores del hasta hace unas semanas líder indiscutido. Se puede ir de disparate en disparate hacia el acierto final, pero ese final feliz es un tanto incierto. Con todo, el problema no puede reducirse a los errores de un Rajoy que, siendo evidentes, podrían tener remedio, porque hasta los políticos acaban aprendiendo. Y es que la renuncia de San Gil a presentar la ponencia política, ha sacado a flote a otros protagonistas de la historia que hasta la fecha habían permanecido tras las bambalinas y que ahora deberán dibujarse con mayor nitidez.
Teniendo en cuenta que lo que realmente está en juego es saber quién va a dirigir el PP en los próximos años, lo que afirma la ponencia política no es ni más ni menos gaseoso que lo que han dicho siempre los documentos del PP, porque la verdad del asunto es que los pactos con otras fuerzas, nacionalistas o del tipo que sean, solo se pueden hacer desde la tenencia y el usufructo del poder. Lo hizo Aznar en el 96 y no le fue mal ni al partido ni al conjunto de los españoles, y lo hará cualquier otro presidente del PP y del Gobierno cuando convenga a sus intereses y a los de sus electores. Naturalmente que las luchas por el poder comportan compromisos ideológicos, pero la actual oposición a Rajoy no nace tanto de sus supuestas heterodoxias como del convencimiento de que no va a ser capaz de llevar al PP a la victoria.
La pregunta del millón es la siguiente: ¿por qué razones no se presenta un candidato alternativo? La respuesta obvia es que no podría conseguir los avales necesarios, no que no pudiera ganar. Precisamente por eso, si pretende seguir vivo políticamente Rajoy debería eliminar la exigencia de avales para facilitar un Congreso capaz de convertirse en un hito en la historia del PP. Porque, hay que decirlo con claridad, el problema del PP es que nunca ha hecho el tipo de catarsis que supo hacer Felipe González, ni ha sabido dar entrada a nuevas posibilidades como la que Zapatero representó para el PSOE.
En un Congreso abierto de verdad habría tensiones y heridas, cierto, pero triunfaría la democracia, lo que equivale a decir que el eventual triunfo Rajoy y sus razones, expuestas con toda claridad y sin ningún miedo, vendría a consolidar su liderazgo sobre unos cimientos de los que ahora carece. Naturalmente, también podría pasar que perdiera, pero en ese caso su retirada haría historia en el PP, al ser protagonista de la democratización interna que para el partido de la derecha se ha convertido en un temible fantasma. Por el contrario, un Congreso a la búlgara hará de él un hombre a batir desde el principio, que no podrá soportar las eventuales derrotas parciales. Rajoy, todavía, tiene el derecho y la palabra.
José Luis González Quirós es analista político
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Opiniones de los lectores (11)
11.
albertovz15/05/2008, 12:20 h.
Al final va a resultar que William Shakespeare tenía razón...
10.
agarcía14/05/2008, 21:25 h.
Este comentario es gratis para el Registrador Rajoy, que bien podría pagarlo.
-Usted ya no puede arreglar el desaguisado a tiempo y con coherencia suficiente para llegar al 2012 (que se lo van a adelantar) con alguna posibilidad de ganar; ya ha perdido unos votos propios (no de usted sino del PP) que no podrá compensar con ningún yacimiento virtual que usted pueda imaginar en su mimetización con el paisaje.
-Usted ha gestionado muy mal (y no es cuestión de tener o no razón) la postelección.
-Usted ya no es la solución, pero muy probablemente es la parte fundamental (no única) del problema.
-Usted todavía puede hacer un buen servicio a su partido que se le reconocería con los años: un Congreso abierto, sin el encofrado de los compromisarios, que lo comenzaría con la presentación de su dimisión; o puesta del cargo a votación abierta y con contrincantes, en el peor de los casos.
-Usted no hará nada de eso, porque ha hipotecado sus decisiones al abrir la entrada de la jaula a los jovenes lobos, que no le van a dejar mas que cocerse en su propia salsa y con el domador Gallardón pegado a la reja.
-Yo, sin embargo, le considero un buen tipo al que se le nota que "pasaba por ahí".
9.
agarcía14/05/2008, 21:20 h.
8.
Martes Carnaval14/05/2008, 20:54 h.
.-(CONTINUACIÓN)
¿Y qué es lo que ha hecho mal?
1 ) Las primeras designaciones de cargos de su confianza personales e intrasferibles.
Me temo que la designación de Soraya Sáenz de Santa María no ha sido acertada. Y bien que me pesa decirlo. Ha hecho más esta mujer, sin quererlo, por reducir sus posibilidades de ser candidato en 2012 que el grueso de sus detractores hasta ahora.
2 ) La preparación del Congreso nacional del PP puede serle muy perjudicial.
No se puede ser tan marrullero y ventajista. ¡qué bien le vendría un Congreso con cierta apariencia de que se respeta la democracia interna!
3 ) Su falta de reflejos a la hora de responder a las provocaciones intramuros y extramuros.
7.
Martes Carnaval14/05/2008, 20:50 h.
Querido José Luis:
No había visto tu artículo. He dado hoy mi opinión sobre esta cuestión en otro foro. La reproduzco pues es coincidente con la tuya.
Rajoy lo está haciendo bien y lo está haciendo mal.
Bien, porque quiere romper con unas ataduras que no le han permitido mostrarse tal como es.
¿Qué ataduras son?
1 ) La herencia recibida.
Su designación dedocrática como líder del PP llevaba incluida en el mismo paquete, una aparente hipoteca en forma de cargos forzados de la guardia pretoriana del aznarismo. Cuando ha tratado de amortizarlos, se ha encontrado con una oposición larvada que, en los últimos episodios políticos referidos al PP, ha encontrado una forma de manifestarse.
2 ) La política de confrontación global con el PSOE
Esta política tenía su razón de ser por la actuación de Zapartero. No la tiene cuando Zapatero parece estar rectificando: su visión de ETA no es la misma que la de hace seis meses, y quiero creer que su receptividad a las exigencias nacionalistas no lo es tampoco.
3 ) La dependencia de los medios de comunicación que le han apoyado.
Rajoy se ha dado cuenta que hay cariños que matan
y consejos que arruinan.
(CONTINÚA)
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