Continúan los choques armados entre los grupos rivales en el Líbano
Katy Seleme (Efe). Beirut (Líbano).-12/05/2008 21:51h
Los enfrentamientos entre partidarios de la mayoría parlamentaria libanesa y la oposición, liderada por Hizbulá, se reanudaron este lunes en la ciudad de Trípoli y en el valle de la Bekaa, mientras los dirigentes políticos continúan lanzándose acusaciones cruzadas. Según fuentes policiales, desde el estallido de la violencia el pasado miércoles, primero en Beirut y más tarde en otras zonas y localidades del país, al menos 58 personas han muerto y 206 han resultado heridas, aunque hasta el momento se desconoce su filiación.
Los enfrentamientos se reprodujeron en Trípoli, la principal ciudad del norte del país, así como cerca del principal puesto fronterizo sirio-libanés de Masna, cerrado hace dos días por seguidores del dirigente de la mayoría parlamentaria, Saad Hariri. A pesar de estos nuevos enfrentamientos, en Beirut continúa la calma que siguió a la retirada de los milicianos del grupo chií Hizbulá el pasado viernes después de que el Ejército decidiera satisfacer las exigencia de Hizbulá de no desmantelar su red de comunicaciones.
Asimismo, en las montañas de Aley y Chuf, al sureste del Líbano, no se han vuelto a registrar combates tras los enfrentamientos del domingo entre miembros de la oposición y de la mayoría parlamentaria. Estos brotes de violencia coinciden con las continuas acusaciones cruzadas de los líderes políticos que se acusan mutuamente de ser los responsables del desbordamiento de la situación. Este lunes, el ex presidente libanés Amin Gemayel, uno de los pilares de la mayoría, declaró que no habrá diálogo mientras Hizbulá no se comprometa a no volver a recurrir a las armas para solucionar los problemas del país.
"Insistimos en que, para que haya un diálogo, debe haber un compromiso claro e inequívoco de Hasan Nasralá (dirigente de Hizbulá) ante el pueblo libanés, árabe e islámico, y ante Siria, Arabia Saudí y la opinión pública mundial, de no usar más las armas para resolver asuntos internos", señaló Gemayel en rueda de prensa. Asimismo, Samir Geagea, otro líder cristiano progubernamental, declaró, en este sentido, que Nasralá "no podrá obtener ventajas políticas mediante la fuerza" e insistió en que el Gobierno no dimitirá.
Los extranjeros comienzan a abandonar el país
Por su parte, Michel Aoun, uno de los pocos dirigentes cristianos aliados de Hizbulá, aseveró que no habrá estabilidad en Líbano si no dimite el Gobierno del suní Fuad Siniora. Aoun explicó que el problema de la crisis no era el bloqueo de la ruta del aeropuerto, cerrada por los milicianos de Hizbulá el pasado miércoles, sino la actuación del actual Ejecutivo. El dirigente cristiano, que subrayó que si el actual gabinete de Siniora no dimite los combates se reanudarán, volvió a exigir la formación de un gobierno de unidad nacional y la reforma de la ley electoral. Asimismo, acusó al Ejecutivo de haber detonado la actual crisis, en alusión a la decisión de desmantelar la red de telecomunicación del grupo chií Hizbulá -líder de la oposición- y de destituir al jefe de la seguridad del aeropuerto.
En medio de la intensificación de la crisis algunos extranjeros han comenzado a abandonar el país y al menos 200 ya han llegado al puerto chipriota de Larnaca. Según medios libaneses, el embajador de Arabia Saudí, el principal aliado árabe del gobierno de Fuad Siniora, se encuentra entre los ciudadanos extranjeros que han huido de la tensión en aumento, y que de momento los líderes políticos no parece que estén dispuestos a rebajar.
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