
Aficionados a la llegada de la antorcha, ayer, a la ciudad de Guangzhou.
China remata su victoria ante Occidente con el artículo 53 del COI
@Víctor García.- 08/05/2008
Esto no viene de ahora. Efectivamente, en Pekín '08 los deportistas y acreditados como parte de un equipo nacional (técnicos, preparadores, etc.) no podrán manifestar su simpatía por los ciudadanos del Tibet o reclamar el respeto de los Derechos humanos; pero tampoco "ningún tipo de protesta ni de propaganda política, religiosa o racial se permite en ninguna sede, lugar o área donde se realicen los Juegos Olímpicos", como reza el artículo 51.3 de la Carta Olímpica que ha estado presente en los anteriores Juegos Olímpicos. Así que cuidado si finalmente el futbolista Kaká viaja hasta Pekín para defender los colores brasileños, que piense si se pone o no su famosa camiseta interior en la que se lee: "I belong to Jesus" (Pertenezco a Jesús). Ante las polémicas que surjan por el 'caso tibetano', China lo ha dejado todo atado, y bien atado.
"La conducta de los participantes en todos los lugares, áreas y sedes incluye todas las acciones, reacciones, actitudes, manifestaciones de cualquier tipo por parte de una persona o grupo de personas, incluyendo pero no limitándose a su imagen, apariencia externa, ropa, gestos y declaraciones orales o escritas". Esta es la parte del artículo 51.3 que más recalca el COI ante las protestas que ha habido en ciudades occidentales como Londres, París o San Francisco. La famosa estampa de Méjico ’68 en el podio de 200m lisos, cuando los velocistas estadounidenses Tommie Smith y John Carlos levantaron un puño, enfundado en un guante negro (Black Power), estaría absolutamente prohibida. Aunque ésta fuera una protesta por los derechos civiles de los negros. A pesar de incidir en esta regla, el COI no ha declarado qué sanción habría en caso de violarla. Tampoco ha contestado a Francia por la chapa que quiere que lleven todos sus atletas con la frase “Por un mundo mejor”. Como evento deportivo que es, el COI desea que desde el 8 y hasta el 24 de agosto en Pekín sólo se hable de esfuerzo, medallas, resultados y clasificaciones en los espacios olímpicos. Fuera de ellos, la libertad de expresión de los deportistas no estará regulada por el COI, si no por las leyes chinas.
Cuando en 2001 Pekín fue elegida como la sede de las Olimpiadas de 2008, desde Occidente se apuntó como la oportunidad para que China pudiera integrarse en el compendio de sociedades modernas y dejara de ser la nación líder en número de condenas a muerte, por ejemplo. Siete años después, los datos ‘humanos’ son similares y las protestas en Europa y América del Norte han hecho reaccionar al nacionalismo chino. A menos de cien días para que comiencen los Juegos Olímpicos de Pekín 2008, China afronta su recta final convencida de haber logrado imponerse a Occidente por su política en el Tíbet.
China tiene la sartén por el mango
La economía china afecta a una gran parte de los ciudadanos del mundo, en especial a los occidentales, opinan expertos en asuntos asiáticos, quienes resaltan lo difícil que resulta enfrentarse a China. Es el segundo mayor socio comercial de la Unión Europea (UE), y nadie quiere ofender al gigante económico asiático entre la mayoría de sus países miembros, cuya dependencia de China es muy importante. La misma situación ocurre con EEUU, dado que cada año su dependencia financiera de China aumenta de forma ostensible, incluso recientemente Washington ha sacado a Pekín de su "lista negra" de Derechos Humanos.
En China, la disciplina y la rigidez de una administración influida por un notorio nacionalismo sirven también para que los dirigentes más jóvenes del Partido Comunista Chino (PCCh) contemplen con optimismo el desarrollo económico de un país cuyo crecimiento anual ronda casi el diez por ciento. Además, estos jóvenes dirigentes, conocidos como los de la "quinta generación", tras, obviamente, las de Mao Zedong, Deng Xiaoping, Jiang Zemin y Hu Jintao, quien finalizará su mandato en 2012, apuntan las claves de una reforma política de la que se esperan sus primeros indicios tras la Expo Universal de Shanghai en 2010. La estrategia política del Gobierno chino ha dado sus frutos, y aunque Pekín niega haber recibido presiones de EEUU y de la UE, una delegación tibetana, en nombre del Dalai Lama, ha mantenido conversaciones con las autoridades chinas en Shenzhen (sur) para solucionar la crisis desatada el pasado 10 de marzo.
La armonía de los Juegos Olímpicos regresa a su normalidad, de la que nunca tenía que haber salido, pues como coreaban los chinos en sus recientes marchas políticas, "amor a China" y "unidad en el poder" son armas suficientes para que el país quiera mostrar su impresionante desarrollo al mundo, aunque sea a través del deporte. Los chinos quieren seguir alimentando su natural nacionalismo derrotando, por primera vez en su historia, a EEUU en número de medallas en los JJOO de agosto próximo.
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