Rajoy: “Algunos quieren echarme del PP a patadas”
Mariano Rajoy, Federico Quevedo
@Federico Quevedo.- 06/05/2008 06:00h
Después de las elecciones del 9 de marzo Mariano Rajoy se reunió, por separado, con su portavoz parlamentario, Eduardo Zaplana, y con su secretario general, Ángel Acebes. Con los dos quería hablar de su futuro. A los dos los había nombrado él, no eran herencia de nadie, y por lo tanto no tomaría ninguna decisión sin contar con ellos. Ambos le dijeron que su intención era dejar los puestos que ocupaban. A ambos les pidió lo mismo: que aguantaran hasta el Congreso de junio.
A partir de ese momento Zaplana y Acebes siguieron caminos diferentes. El segundo se apartó a un discreto segundo plano y se dedicó a colaborar con la organización del XVI Congreso y con el propio Rajoy, con quien consultaba algunos de los pasos que estaba dando el líder del PP. El primero, sin embargo, optó por aparecer como una prima dona dolida: primero anunció a bombo y platillo que dejaba su cargo. Después se unió a la conjura contra Rajoy, y al final terminó dando la espantada.
Ayer por la mañana Ángel Acebes comunicó a Mariano Rajoy su decisión de dar un paso sobre el que ya habían hablado en varias ocasiones anteriormente, y que incluso estaba previsto para la semana pasada. Sin embargo, lo precipitado del anuncio del ‘fichaje’ de Zaplana por Telefónica y los acontecimientos en torno al 2 de mayo hicieron que el secretario general lo retrasara hasta ayer. Hace ya un par de semanas que Acebes le había dicho a su líder que no aguantaba hasta junio, que prefería dejarlo antes. Que la presión era mucha.
Y ayer a Rajoy se le notó el disgusto. A pesar de las coincidencias, la reacción fue completamente distinta: tanto Zaplana como Acebes anunciaron su decisión previa a la reunión de los grupos parlamentarios del Congreso –el primero- y el Senado –el segundo-. Pero si en el caso del portavoz parlamentario, Rajoy acusó su anuncio con enfado, ayer lo hizo con pesar y solo tuvo palabras de elogio para quien hasta ahora ha sido casi su sombra en el partido.
¿Por qué? Zaplana optó desde el primer momento por trabajar para evitar que Rajoy continuara como presidente del PP. Y eso que Rajoy se cansa de recordar que lo apoyó para ser portavoz, que no se lo impuso nadie, y que a Francisco Camps lo eligió el propio Zaplana, sin primarias de ninguna clase, para ser su sucesor, y que la obligación del líder del PP es apoyar a ambos, y que eso es lo que ha hecho.
El último recado de Zaplana
Pese a ello, Zaplana conspiró con medios de su entorno –El Mundo y la COPE- contra Rajoy, hasta el punto de que ayer mismo el diario de la calle Pradillo facturaba una portada salida de la fábrica de Zaplana, en la que se afirmaba que Aznar se había dedicado a llamar a diversos líderes del PP, entre ellos Javier Arenas: ni Aznar ha llamado a nadie, ni Arenas se ha visto con Aznar. Era el último recado de Zaplana a Rajoy antes de irse definitivamente a su despacho de Telefónica.
Antes lo había intentado, primero, trabajando a favor de una candidatura de Esperanza Aguirre en el Congreso de junio, para lo que puso a sus diputados a disposición del equipo de la presidenta regional: allá que fueron Vicente Martínez Pujalte y Alejandro Ballestero a la Real Casa de Correos, con el objetivo de trabajar para reunir todos los avales necesarios para impulsar la candidatura de Aguirre. Cuando la presidenta, aconsejada por miembros de su equipo que no las tenían todas consigo, como Francisco Granados, decidió dar marcha atrás, Zaplana cambió sus objetivos y decidió buscar un ‘caballero blanco’.
Así, la llamada generación perdida, los ‘novilleros’, los cuarentones, se dedicaron a seguir reuniendo –con éxito manifiestamente mejorable- avales contra Rajoy. En ello se empeñaron Ballestero, Echániz y Aragonés, de la mano de Zaplana, con quien se les veía en permanente conspiración en los pasillos del Congreso. Antes, incluso, de que Aguirre se lanzara con un discurso programático en el Foro ABC, estos ya tenían un posible candidato: Alfonso Alonso, ex alcalde de Vitoria, pero a quien luego captó Soraya Sáenz de Santamaría para la causa de Rajoy. Alguno de estos conjurados decidieron, entonces, el camino más fácil, pedirle a Zaplana que fuera él mismo quien encabezara la alternativa, y así lo hicieron Ballestero, Ana Torme y Carlos Aragonés en su despacho.
Derrota en Benidorm
Pero Zaplana no quiso, porque no estaba dispuesto a perder en el Congreso frente a Rajoy. Sabía que si era difícil para Aguirre conseguir avales, mucho más lo iba a ser para él: los ‘zaplanistas’ fueron barridos en las elecciones a compromisarios en Benidorm, su ciudad... Con esos mimbres, difícilmente iba a encontrar a 600 compromisarios dispuestos al suicidio político por él. Dijo que no, y fue entonces cuando tomó la decisión definitiva: mover los hilos para irse a Telefónica.
A la comida de despedida acudieron sus fieles: Pujalte, Ana Torme, María Salom, Macarena Montesinos, Carlos Aragonés, José Madero... Rajoy se los encontró cuando iba a comer a un reservado en el mismo restaurante, Paradís, cerca del Congreso, saludó a los comensales, hizo una broma con Zaplana sobre su nueva vida, y pasó a su mesa con Esteban González Pons, Jorge Moragas, José María Lasalle y Carmen Martínez Castro.
La conspiración perdía, definitivamente, fuelle, aunque todavía quedaban flecos. Los medios afines a los conjurados se agarraban a la tabla de las primarias, una propuesta que nacía de la militancia del distrito madrileño de Salamanca, pero que se ha convertido en una bandera de terceros: “Si sigue siendo la bandera de El Mundo y la COPE, no van a llegar a ninguna parte”, afirmaba a este diario un destacado miembro del entorno más cercano a Rajoy. El objetivo, sin embargo, es desgastar al líder del PP de aquí a junio y deslegitimar el Congreso. Zaplana decide ayudar desde la barrera.
Acebes se irá a medio plazo
Acebes, mientras tanto, observaba todo esto desde ese segundo plano en el que se había instalado tras las elecciones, y lo hacía con tristeza. De ahí que hace dos semanas decidiera poner fin a su carrera política. Aunque todavía aguante un poco como diputado, a medio plazo abandonará las Cortes. En sus planes no entra volver a Valladolid, ni mucho menos disputarle el sillón a Juan Vicente Herrera... Simplemente cree que su tiempo ha pasado y que Rajoy debe dar paso a otros.
¿A quiénes? Rajoy ha hecho un primer gesto con la elección de la Dirección de su Grupo Parlamentario y los portavoces, y lo que se les pide es que empiecen a mostrarse y a dar la batalla al Gobierno: “Tienen que poner ellos la cara, para evitar que se la partan a Rajoy”, dice a este diario un dirigente de mucho peso que apoya a Rajoy, pero que al mismo tiempo está preocupado por la deriva en la que se ha metido el PP. Como lo están Aznar y Rato quienes, sin embargo, prefieren mantenerse al margen.
Ni Aznar ha llamado a nadie, ni a nadie le ha pedido que lleve mensajes a ninguna parte. A quien ha recibido en su despacho ha sido por iniciativa del susodicho, pero no suya. Rato también ha hablado con mucha gente, pero ambos han decidido no influir, salvo que Rajoy les llame para pedir su opinión. El líder del PP quiere hacer las cosas a su manera, sabe que este es un momento difícil y que cuenta con muchos enemigos: “Algunos quieren echarme a patadas del PP, pero tienen que entender que yo quiera quedarme”, dice el líder de los populares a sus más allegados.
Las tres razones de Rajoy
Rajoy esgrime tres razones para quedarse: los resultados –los mejores del PP después de 2000-, que son muchos los dirigentes que se lo han pedido –incluida Esperanza Aguirre- y sus propias ganas de seguir y su fe en la victoria en 2012. De hecho, nunca pensó en abandonar. Aquella noche del 9 de marzo, en el balcón de Génova –al que salió sin saber que allí estaban Viri, su mujer, Pio García Escudero, Acebes y Sáenz de Santamaría-, nunca dijo “adiós” pensando en una retirada, sino simplemente en un “hasta mañana”. No tenía pensado irse, por eso quedarse no fue una respuesta a la COPE y El Mundo.
La percepción que tiene el líder del PP, a pesar de las encuestas –encargadas a tal efecto por los medios críticos-, es la de que el partido está con él, y que hay cosas que están pasando, relacionadas con todos los que quieren verle fuera del partido, que a la gente, que a la militancia, no le gustan, y que acabarán pasando facturas.
Pero sabe que hay muchos que quieren ser presidente del PP. Sabe, incluso, que algunos de los que ahora le apoyan tienen su propia agenda pensando en 2012. Y sabe que la estabilidad del partido depende de que las próximas citas electorales salgan razonablemente bien, lo cual quiere decir sacar lo mejor posible las vascas y ganar –gobernar- las gallegas y las europeas.
Pero está convencido de que se puede, de que el PP no conseguirá nunca el voto de ese ‘pijo-progre’ tipo Cebrián, Ekáizer o Gabilondo, pero que le ha robado al PSOE mucho voto de clase, voto ideologizado, y que por ahí se puede crecer. Por eso lo primero para Rajoy es cerrar el Congreso y no hacerlo en falso, porque, como dice ese importante dirigente, lo peor que le puede pasar al PP es que su gente, sus votantes, “se vean huérfanos, no tengan quien les defienda”. Eso, en el centro derecha, significa la debacle, es decir, que los votantes abandonen. Y a esos nadie les pide explicaciones.
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Opiniones de los lectores (212)
212.
manoto06/05/2008, 22:20 h.
PJCM,seamos serios,tambien dentro del PP.
¿A que oposicion debe hacer frente Rajoy,a la interna,a la de los dos medios,de dos sinverguenzas,que se han forrado crispandonos a todos los españoles durante 4 años y AHORA,que se les termino el "chollo" de todos contra todos,AHORA,quiere montar la crispacion entre los propios del PP?
¿Ha leido las declaraciones del Sr.Fraga,que pese a sus 84 años tiene la lucidez para decir:
"no nos vamos a dejar influir por los medios que todos sabenos
"Esperanza,dejese de chorradas de pedir cartas,cuando Ud. sabe,como yo(Manuel Fraga) que esta donde esta por que el PP le apoyo...sino(esto es mio)estaria jugando al golf en el Club Puerta de Hierro".
Quiere PJCM,un partido capaz de hacer frente al Psoe,pues trabajenlo entre Udes y no dandole "alas" a los dos sinverguenzas forrados y aun quieren forrarse mas.
211.
elsoziatadespistao06/05/2008, 22:16 h.
JARRILLA.
Realmente, estoy conmovido por su comentario es de los pocos sensibles y sensatos que se pueden leer en cualquiera de los foros de las distitas publicaciones digitales pero, no le pida peras al olmo ni sentido común a la mayor parte de "todos"
los españoles, porque la historia nos demuestra que jamás aprenderemos de nuestros errores y estamos condenados a repetirlos hasta la eternidad. Ahora solo cabe esperar al próximo enfrentamiento, es cuestión de tiempo.
210.
MOYA06/05/2008, 22:07 h.
PJCM 201
Nunca he dicho que el PP no haga oposición. Debe hacer una oposición eficaz. Ha de ser una oposicon inteligente, a la espera, con talento, que cale en la sociedad, que se apoye en lo que ésta detecta y es para ella fácilmente asumible.Una oposición que, además, guarde las formas. Y usted, erre que erre, quiere llevarme a dónde yo no quiero ir.
Por ejemplo: la situación de la Justicia española. El PP puede hilvanar un discurso y señalar cómo el PSOE que ha tenido dinero de sobra para asuntos de poco calado, que defiende además la igualdad, está consintiendo que a iguales trabajos se dé peor remuneración a unos con respectoa otros funcionarios de la Justicia. Y ha provocado, por no atender este problema, un desaguisado que va a padecer la sociedad española, incluso con la pérdida de vidas humanas.
El trasvase, al lado de esto, es una menudencia. Ya vendrá ocasión de sacarle el jugo.
El PP ahora esta condicionado hasta la celebración del Congreso. Al resolverse, vendrá el momento de empeñarse a fondo en ayudarnos a todos desde la oposición. No ha de perder ese norte, para ganar prestigio y votos.
Lo que usted propone, es poca cosa respecto a lo que yo pediría.
209.
puk06/05/2008, 22:03 h.
Las guerras carlistas fueron por un problema dinástico, y por una idea de España antiliberal (Dios y leyes viejas);pero no cuetionaban España.
208.
mvierna06/05/2008, 21:46 h.
Jarrilla:
¿Me explica por qué España se rompe con el Estatuto de Cataluña y no lo hace con el de Navarra? Porque el Amejoramiento del fuero, que según eminentes constitucionalistas no es un estatuto sino un tratado entre quasi iguales, sí que contiene muchas cosas -entre ellas un régimen fiscal propio por el que Navarra recibe dinero siendo una de las comunidades más ricas- que para sí quisiera Cataluña. Pero como en Navarra gobierna el PP y no se quieren separar de España. Pues a lo mejor si Cataluña tuviera uunas condiciones no digo iguales, sino similares a Navarra, no planteaban ningún problema. Y si se le quitase el amejoramiento a los navarros a lo mejor sí que se querían separar, porque no se si se acuerdan que los navarros protagonizaron 3 guerras carlistas en el XIX.
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