CULTURA Y PODER
La vuelta a la responsabilidad
estado del bienestar, pensiones
@Esteban Hernández.- - 23/04/2008

Si tienes menos de 50 años, ya no podrás contar en la jubilación con las pensiones públicas. Las administraciones lo niegan, pero la realidad es que en unos cuantos años ya no tendremos dinero en la caja para afrontar los gastos derivados del estado del bienestar. Las pensiones y la sanidad pública serán los principales y más inmediatos afectados, pero no los únicos. Y la causa principal, esa que nadie quiere reconocer, es “la falta abrumadora de nacimientos”. Eso es lo que asegura en El retorn a la responsabilitat (Ed. Mina) Josep Miró i Ardevol, fundador de CDC, conseller en dos gobiernos de Pujol, y, tras retirarse de la política, presidente de E-cristians. Miró, además, acaba de ser nombrado por el Papa miembro del Consejo Pontificio para los Laicos.
En su opinión, uno de los principales aspectos que contribuyen a que se agrave el problema proviene de la inadecuada actitud del gobierno frente a las familias. “el Estado penaliza a quienes tienen hijos. La paradoja es que quienes están contribuyendo a que el estado del bienestar pueda sobrevivir son quienes están siendo más castigados. La familia que tiene 3 hijos dedica anualmente entre 12.000 y 15.000 euros a su cuidado y manutención. Una pareja sin hijos puede destinar, en igualdad de sueldo, esa misma cantidad a un plan de pensiones. Y cuando llegue su jubilación, la familia con hijos habrá visto su pensión pública recortada mientras que quien no ha contribuido tendrá una vejez asegurada. Y el Estado no hace nada para corregir esa injusticia”. Y no es más que una de las situaciones que demuestran, afirma Miró i Ardèvol, que nuestras administraciones están dejando de lado el cemento que podría construir una sociedad sólida y confiable.
Lo que resulta especialmente grave en la medida en que la crisis del estado del bienestar nos llevará, además, a nuevas situaciones de necesidad. Según Miró i Ardèvol, podemos vivir en la ilusión del endeudamiento excesivo y de los productos de bajo coste porque el estado nos provee de lo esencial, sanidad, educación y prestaciones sociales. Pero cuando ese sistema comience a mostrar síntomas de agotamiento definitivo, sus servicios comiencen a ser de escasa calidad y nos lance el mensaje de que “si quieres algo mejor, págalo”, habremos llegado al final del sueño de nuestra abundancia y nuestras sociedades comenzarán a estar formadas por una mayoría de neoproletarios con características en algunos aspectos similares a los del inicio de la Revolución industrial.
Pero si una parte del problema proviene de la actuación de las administraciones públicas, la otra tiene que ver con que vivimos en un mundo en el que “la autorrealización sólo se cree posible si se satisfacen toda clase de deseos personales”, en el que sus individuos “consideran el máximo bien liberarse de todo lazo permanente, de todo compromiso personal y colectivo, de toda tradición y de toda creencia”.Una actitud que tiene notables repercusiones económicas. Toda la reflexión que aparece en El retorn a la responsabilitat se basa en poner de relieve las consecuencias que para la economía poseen las conductas privadas. “El enlace entre valores morales e instituciones sociales se desarrolla a partir de los trabajos sobre capital humano, y más tarde, sobre capital social, desarrollados en los 60 por el Premio Nobel Gary Becker. En ellos – asegura Miró i Ardèvol - se ve claramente que hay determinadas cosas que ayudan al desarrollo económico, caso de un matrimonio estable”. Porque la ruptura familiar, al margen de los sentimientos personales que pueda generar, “tiene un coste desde la perspectiva del valor del capital humano. Y también ocurre con el aborto: según las cifras de 2002, las últimas actualizadas, el capital humano medio de España, lo que cada persona aporta a la formación de la renta, es de unos 440.000 euros; cada aborto implica cercenar esta aportación”.

Esta sociedad de la desvinculación, como la denomina Miró, tiene un origen claro, Mayo del 68, cuando “se pretende romper con todos los vínculos, ya sean los forjados por la tradición, la ley o la propia historia”. Lo que termina generando enormes problemas, porque “el vínculo es una red, y cuanto más la rompemos, a más velocidad caemos, como nos está ocurriendo ahora”. Las consecuencias de esta ruptura son de todo orden. En primer lugar, se dejan sentir en las costumbres, y de modo notable. “El 68 fracasó como revolución política pero triunfó en tanto revolución cultural”, afirma Miró i Ardèvol. Y nada como las actuales teorías sobre el género para ver los “extremos de la irracionalidad a los que se ha llegado. La idea original era que, para facilitar la revolución marxista, se debía romper con una serie de vínculos y el sexual era uno de los de los más importantes. Ahora el marxismo ha muerto, pero queda el resto, un bodrio que nos dice que el hombre y la mujer no existen como hecho natural, que no son más que construcciones sociales, que el deseo sexual está impuesto por una sociedad que nos obliga a todos a ser heterosexuales bajo la amenaza del castigo”.
Para Miró i Ardèvol, se trata de algo que “nadie puede defender desde un punto de vista científico: no se puede afirmar científicamente que no estamos condicionados por una identidad sexual de naturaleza biológica. Por ejemplo, sabemos que los cerebros de los hombres y de las mujeres procesan la información de manera diferente. Lo que no significa que seamos desiguales, sino distintos”. Sin embargo, estas posturas están triunfando. “Y más en países como España, y en algunos de sus gobiernos autonómicos, como los de Cataluña y Andalucía, donde esa perspectiva de género ha prosperado hasta llegar al gobierno”.
En ese nuevo panorama, al pasar de defender las ideas marxistas a abogar por un cambio de costumbres, los partidos de izquierda han ido perdiendo el apoyo de las clases populares, que estarían sintonizando cada vez más, como demuestran elecciones recientes, con la derecha. Y es lógico que quien apunte a ofrecer soluciones para los aspectos materiales obtenga mayor credibilidad social, ya que, como señala Miró, “en una economía de mercado quien paga el coste de estas disfunciones sociales es la gente con menos ingresos, porque quienes tienen mayores rentas poseen mecanismos para solventar esos problemas”. Lo que puede apreciarse especialmente en la educación.
“España está en una situación de amplio fracaso escolar, que alcanza, en algunas edades, hasta un 30%. Y el factor fundamental de esa crisis es la dificultad o la incapacidad de la familia para educar. Quienes cuentan con los ingresos más bajos se ven obligados a mandar a sus hijos a la escuela pública, y sufren estos efectos en mayor proporción, ya que los centros públicos carecen de un ideario que permitan una moral educadora que pueda suplir las faltas del hogar. Por el contrario, como hay muchos centros concertados que sí tienen ese ideario, quienes pueden costear esas escuelas tendrán una mejor formación y un menor porcentaje de fracaso. Y éste es uno de los múltiples ejemplo de cómo el coste lo paga quienes tienen menos recursos”.
Para evitar estas situaciones, Miró i Ardèvol propone una reforma integral del estado del bienestar, poniendo en marcha medidas que promuevan la estabilidad de las familias y una mayor natalidad, que favorezcan el altruismo en lugar de penalizarlo y que propicien un uso adecuado de los recursos públicos.
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Opiniones de los lectores (6)
6. ArrieroMiércoles, 23/04/2008, 12:50 h.
Lo peor no es lo que dice la noticia, que yo creo que será cierto. Lo peor son las tentaciones que tendrán los políticuchos que nos gobiernan (todos) para solucionar el problema: UNIR LOS RECURSOS DE LOS FONDOS DE PENSIONES PRIVADOS A LOS DE LA SEGURIDAD SOCIAL. Con esto nos podrían vender la burra de que (de momento) todo el mundo va a seguir cobrando pero en realidad será una expropiación encubierta, y tal y como está la justicia de controlada ya nos podemos dar por fastidados. Lo que pasará es que en muy pocos años se gastarán todo el dinero y nos quedaremos sin pensiones (ni publicas ni privadas)los que han cotizado a la seguridad social y los que además han ahorrado y colocado en los fondos de pensiones. La solución: bienes tangibles (pero no sellos).
5. GABRIEL FIDALGO CIDMiércoles, 23/04/2008, 12:41 h.
En mi opinión no resultará nunca que en la medida que las personas se vallan jubilando y hayan cotizado al Estado para cobrar su pensión esta no le séa pagada en su día a la vez de recibir todos los demás servicios complementarios. Por consiguiente, no nos metan el miedo en el cuerpo porque esa situación, si llegare, sería la causa de un enfrentamiento con consecuencias incalculables. Dicho esto, y a la vista de la falta natalidad lo que tendrían que hacer los Gobiernos de los Estados donde esta situación se dé es rebocar la Ley que permite el aborto desde cualquier límite y condición; penalizando fuertemente a quienes lo hicieren. Otra medida sería primar la natalidad a partir del primer hijo que naciera con 6.000 euros. Estamos haciendo todo lo contrario y de ahí el resultado.
4. KopferMiércoles, 23/04/2008, 12:41 h.
Esto es evidente con el envejecimiento de la población en los paises occidentales y la baja natalidad. El comentario dos no solo es racista (o más bien xenófobo) sino muy superficial. Sin los inmigrantes España no podrá crecer y no podrá soportar a la población de la tercera edad. Si vemos los parámetros de inmigración en países con esta experiencia, lo que vemos es que muy pocos vuelven a su país después de jubilados, se quedarán aqui, con sus servicios médicos, escuelas para sus hijos nacidos aquí y más españoles que de su país de origen, si no ver a EEUU, Inglaterra, Francia, etc. De verdad es necesario que pensemos un poco sobre la necesidad de los extranjeros, si no no podríamos vivir con el nivel que tenemos... ejemplo quién trabajaría en un bar 12 horas por 500 euros al mes...
3. carmelinchMiércoles, 23/04/2008, 12:40 h.
Nadie esta diciendo que el Estado te diga cuantos hijos has de tener, pero si que se favorezca a las familias que tienen hijos. No contribuye igual un matrimonio sin hijos que un matrimonio que tiene tres hijos, los primeros contribuyen de forma inmediata al igual que los solteros, pero un matrimonio con hijos contribuye a largo plazo con recursos humanos, no hablamos de money money solamente.
2. carmelinchMiércoles, 23/04/2008, 11:05 h.
Una cosa de la que no ha hablado este autor, quizás por miedo a que le tachen de racista, es el hecho de que todos los inmigrantes que actualmente trabajan de forma legal en España, cuando se jubilen se van a ir a su país y nosotros les tendremos que pagar las pensiones pero las gastaran en sus países, con lo cual esa renta no proporciona riqueza a España. No estoy en contra de que haya inmigrantes que trabajen en España, pero es un dato a tener en cuenta. Tampoco todo su sueldo lo gastan en nuestro país, ya que todo lo que pueden lo mandan a sus países donde les quedan familiares. Por lo demás totalmente deacuerdo con el artículo, más derechos para los matrimonios con hijos y estables.
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