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Los estudios sobre Vioxx utilizaban 'autores fantasmas'

vioxx

Agencias - 19/04/2008

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Los estudios sobre Vioxx utilizaban 'autores fantasmas'
 

Una revisión de documentación de la industria sobre Vioxx, el analgésico para la artritis que Merck Inc. retiró del Mercado en 2004, que la empresa presentó en los tribunales judiciales reveló que la redacción de los ensayos clínicos y las revisiones científicas publicadas sobre el fármaco correspondía en su mayoría a empleados de la empresa o personas que luego no figuraban en el estudio. En tanto, la lista de autores principales incluía a un investigador con afiliación académica que habría tenido una mínima participación o que no siempre informaba el apoyo económico recibido.

Vioxx (rofecoxib) es un analgésico y antiinflamatorio que la Administración de Alimentos y Fármacos de Estados Unidos (FDA por su sigla en inglés) aprobó en 1999. El medicamento se consideró muy útil porque actuaba como los antiinflamatorios no esteroides (AINE), como el ibuprofeno o el naproxeno, pero sin producir sus efectos gastrointestinales secundarios. En 2004, apareció una gran cantidad de estudios que relacionaban al fármaco con un aumento significativo de infartos y accidentes cerebrovasculares, lo que forzó su retiro del mercado.

Desde entonces, el debate público y varios juicios cuestionan cuánto tiempo Merck guardó silencio sobre estos efectos secundarios mortales y cómo el medicamento recibió la aprobación de la FDA. "Esta revisión de estudios de casos en documentos de la industria relacionados con Vioxx demuestra que Merck utilizó una estrategia sistemática para facilitar la publicación de literatura médica con autores invitados y fantasmas", afirmó el equipo dirigido por el doctor Joseph S. Ross, de la Escuela de Medicina Mount Sinai, en Journal of the American Medical Association.

Los autores evaluaron la autoría de investigadores invitados y la redacción "fantasma" de los estudios relacionados con Vioxx a través del análisis de documentos judiciales y la literatura médica. Los documentos judiciales se habían redactado básicamente entre 1996 y 2004. Este análisis incluyó unos 250 documentos. Los análisis de los ensayos clínicos demostraron que los investigadores de Merck preparaban a menudo los manuscritos y, luego, buscaban investigadores con afiliación académica para colaborar como autores invitados.

Estos autores aparecían luego como primer o segundo autor, es decir, como los responsables de la dirección o asesoramiento en la realización del estudio. En cuanto a las revisiones científicas, el equipo observó que los empleados de marketing de Merck elaboraban el plan del estudio, contrataban una empresa de publicidad médica para redactar de manera "fantasma" el manuscrito y, por último, convocaban a investigadores externos con afiliación académica como los autores.

Los resultados indican que el 92% (22 de 24) de los estudios publicados mencionaba el financiamiento de Merck. En cambio, el 50% (36 de 72) de las revisiones publicadas tenían auspicio de Merck o indicaba que los autores habían recibido una compensación económica del laboratorio. En un estudio relacionado sobre los documentos judiciales, los doctores Bruce M. Pasty y Richard A. Kronmal, de la Universidad de Washington en Seattle, hallaron evidencia de que Merck había representado erróneamente el perfil de riesgo-beneficio de Vioxx en los ensayos con pacientes con Alzheimer o deterioro cognitivo.

En especial, se había minimizado el riesgo de muerte que tenía el fármaco. "El principio 'Primum non nocere' (lo primero ante todo es no hacer daño) no sólo rige para los médicos que tratan a pacientes, sino también para todos los involucrados en la investigación médica, las publicaciones biomédicas y la educación médica", escribieron sobre el estudio los doctores Catherine D. DeAngelis y Phil B. Fontanarosa, editores de JAMA.

"Cuando la integridad en la ciencia o la práctica médica se ve cuestionada o amenazada, como por la influencia de la industria, por ejemplo, los pacientes, los médicos y los investigadores están todos en riesgo de sufrir malas consecuencias y se daña la confianza pública en la investigación", concluyeron los editorialistas.

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