CINE
Penélope se erotiza, Coixet sigue romántica

Ben Kingsley y Penélope Cruz.
@María José S. Mayo - 18/04/2008
ELEGY

Directora: Isabel Coixet.
Guión: Nicholas Meyer basado en la novela El animal moribundo de Philip Roth.
Fotografía: Jean-Claude Larrieu.
Intérpretes: Penélope Cruz, Ben Kingsley, Dennis Hopper, Patricia Clarkson, Peter Sarsgaard, y Deborah Harry, entre otros.
Íntima, por momentos intensa y cercana, pero también rendida a su final a un romanticismo algo forzado y perdiendo el norte en cuanto a sus planteamientos. Isabel Coixet consigue la habitual factura impecable en su acercamiento al mundo fascinante de uno de los mejores escritores anglosajones vivos: Philip Roth. Su novela El animal moribundo es adaptada para la gran pantalla por Nicholas Meyer, que hizo lo propio, pero con poco éxito, con otro trabajo del autor: La mancha humana.
La elegía, ese lamento por un hecho desgraciado, la muerte principalmente, da título y apunta de esta manera a uno de los temas de la película: la vejez como antesala de la hora fatal, momento en el que agarrarse con fiereza a la vida y tema central de los últimos trabajos de otros contemporáneos de Roth como Coetzee, ultimamente muy cercanos en cuanto a las materias que tratan. Aquí el representante de esa última edad madura -que no madurez, tal como en cierto momento se resalta- es David Kepesh, un profesor brillante, interpretado por Ben Kingsley, que se enamora de su alumna, Consuela, Penélope Cruz. Ambos brillan, sobre todo Kingsley, y junto a los estupendos Denis Hopper y Patricia Clarkson exhiben las cualidades de una narración rendida a la mirada, la del profesor, respetada en casi todos los momentos, pero también a la mirada como asunto crucial en la vida del hombre y que desde el cartel con Consuela con la vista perdida se reivindica. La mirada que todo lo cambia. "La belleza está en el ojo del que mira", dirá el profesor, pero Clarkson lamentará que, sin embargo, los signos externos de su edad hacen que los hombres no la miren igual.
Tantas realidades como personas que miran, tantas obras de arte que se ansían poseer, muchas de carne y hueso como esta Consuelo que a Kepesh recuerda a La maja de Goya, y que apunta a ser más objeto de deseo que objeto de ese romanticismo exacerbado que configura las películas de Coixet. El deseo como oposición a la muerte, cercana, se pierde en esa telaraña amorosa que teje la directora en torno a los dos personajes. Por eso, finalmente, se lamenta el desencadenamiento de las circunstacias de los personajes, pero no por ello se deja de valorar la capacidad profunda de la directora para mostrar la desazón y el desasimiento ante el amor y la muerte. Coixet sabe mirar y el espectador agradece sobremanera que sepa plasmarlo de una forma tan adecuada.
LO MEJOR: La capacidad de Coixet de reflejar la intimidad amorosa.
LO PEOR: Que lo que es pulsión sexual en Roth, se convierte en puro romanticismo en Coixet.
Criterio de valoración:
Obra maestra.
Muy buena.
Buena.
Interesante.
Regular.
Mala.
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