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No me resigno

Javier Benegas* - 15/04/2008

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Somos muchos los españoles que hemos trabajado duro, y hemos soñado como ilusos con construir un país rico, democrático y libre. En nuestra juventud vivimos los últimos años del franquismo como un sueño infantil donde los ogros no terminaban de ser reales, como ocurre en los cuentos para niños, y sólo lo parecían en boca de nuestros mayores. A los pocos años, aquellos demonios, que nunca llegamos a reconocer como nuestros, dieron paso a otras pesadillas. Una mañana amanecimos en medio de un país donde las oportunidades había que pintarlas, y en el que el desierto de la reconversión creaba mares de parados. Entonces, la democracia y la libertad no curaban el hambre, pero alimentaban el corazón y transformaban al joven en hombre, convirtiendo el miedo en estímulo. No éramos idealistas y aún menos animales políticos. No gritábamos por obra y gracia de consignas como buenos chicos obedientes, sino por derecho.

Durante los últimos tiempos, sin embargo, y mientras marchábamos como un ejército de zombis, a nuestro paso medró la política, y con ella sus servidores y validos: esa clase dirigente que todo lo más entiende de dirigir los dineros hacia su bolsillo. Y hoy esa casta, que entonces era por necesidad silenciosa y apocada, pisa mil moquetas y se pavonea en los circos mediáticos, haciendo alarde de su poder y obscena ostentación de su riqueza. Siempre atenta al do ut des, siempre cerca del trueque de favores, cada vez más lejos de las inoportunas leyes del mercado.

De la mano de esta clase dirigente, han surgido cada vez más intereses y más políticos, más políticos y más intereses, como las malas hierbas que brotan en campo recién labrado, engordando sus tallos con el sudor de nuestro esfuerzo. Y no. Yo, como muchos otros, no me resigno a renunciar al fruto de tanto esfuerzo, ni acepto haber sido expoliado a cambio de recibir mil promesas y un subsidio. No quiero limosnas, sino la justa recompensa de mi trabajo. No me resigno a volver otra vez al principio, con las manos vacías, a cambio discursos huecos. No me resigno a verme olvidado y a que aspiren a cambiar el mundo –ni más ni menos- los que no entienden de esfuerzo y trabajo, y menos aún a que esta delirante ronda corra una vez más de nuestra cuenta.

No me resigno a salir adelante sin más ayuda que mi determinación, dándoles el gusto de hacer política y negocio de nuestra ruina. No me resigno a sentir inseguridad jurídica en mi propia tierra, mientras los validos son absueltos de sus fraudes y estafas por la gracia del poder de una justicia injusta y corrupta. No me resigno a verles cada día sonreír como si no pasara nada mientras todo pasa, ni me resigno a no tener voz y conformarme con un miserable voto. No me resigno a una igualdad impostada y por decreto, o a que la política quede reducida a gestos demagógicos donde la solidaridad brilla por su ausencia, ni me resigno a que se mida a las personas por su edad o sexo y se haga tabla rasa de cualquier mérito. No me resigno a que el agua tenga denominación de origen como si fuera un producto de bodega, y a pasar sed si el río no pasa al lado de mi casa.

No me resigno, en fin, a que estos 30 años de trabajo –de nuestro trabajo- desemboquen en una España orweliana, en la que todos somos potencialmente agresores, piratas informáticos, hijos de padres ignorantes, carne de panfleto y mal necesario. Ser ciudadano es ante todo no resignarse, y recordarle al que manda que él es quien ha de servirnos. Y que si no nos sirve bien, hasta aquí hemos llegado.

*Javier Benegas es experto en branding y comunicación.

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Opiniones de los lectores (14)

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14. Don Quixote de Heliopolis15/04/2008, 17:55 h.

No puedo estar mas de acuerdo con el autor en sus comentarios y sin embargo, lamento escribir que el que mas me convence es el ultimo: hasta aqui hemos llegado. Resignarse o no ya no importa. Esa es la realidad. Hasta aqui llego España y no va mas. La serie de acontecimientos que describe el articulo y que vemos cada dia son propios de una situacion terminal, no solo de un estado, que ya seria grave de por si, sino de una nacion. La desidia, la ignorancia, el borreguismo, los nacionalismos, el radicalismo de izquierdas, el sectarismo y la incapacidad de la clase politica nacional (fundamentalmente la derechas) nos han llevado a donde estamos. Tenemos asiento de primera fila para presenciar el fin de España. Nos queda ver como ocurre y desear que no sea violento. Enhorabuena a todos.

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13. L.P.15/04/2008, 17:31 h.

Obviamente, han quitado el comentario al que me refería. Un saludo, L.P.

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12. L.P.15/04/2008, 17:15 h.

a elcorrector(8): Sigo sin ver a qué falta de rigor se refiere usted en el comentario de Legio(7). Legio ha escrito "Igualdá" a modo de grito que, por cierto, venía muy bien al caso, y no "igauldá" como propone en el suyo. Rigor hace falta, pero también volver a leer lo que escribimos y sobre todo, leer bien lo que se va a criticar, no se vaya a meter la gamba... Un saludo, L.P.

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11. REBELION YA15/04/2008, 16:52 h.

Totalmente de acuerdeo Sr. Benegas. Yo fuí de los que corrió, por circunstancias de mi padre, delante de los grises, en una huelga que se terminó cuando UGT (recibió consignas por parte del gobierno en aquel momento del PSOE) dijo que se tenía que acabar. Años mas tarde cuando realizaba el servicio militar (que era casi igualitario, o al menos algo mas que ahora, ya que hoy pertenecen al ejercito los que no tienen otra opción, no veremos ningún hijo de papá en Afganistan). Los mismos socialistas, que mandaron a los grises a dar candela a los que se manifestaban por un sueldo mas digno, me impidieron tanto a mí como a mis compañeros de cuartel en San Fernando, a pesar de haber solicitado el voto por correo, votar contra la entrada de España en la Otan. Hoy voto al PP sin ningún complejo.

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10. Stroncio15/04/2008, 16:35 h.

jorgitonew, eres un monstruo! Has dado con la solución a la mayoría de los males que nos aquejan últimamente. Si le añadimos el poder independizarnos de los vascos, eliminaríamos el problema del terrorismo de un solo plumazo. Aunque me he puesto un poco sarcástico, en el fondo creo que ya somos muchos los que pensamos algo parecido: ¿que no quieren ser españoles? Perfecto. No les necesitamos. De hecho, su incompetencia, egoismo y corrupción nos cuesta muchos millones de euros al año. Viviríamos mejor sin ellos. ¿Para cuando ese referendum? Yo votaré SI a la independencia de España. Que se vayan y nos dejen en paz. Saludos.

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